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Danzas cubanas abren el ciclo “Un lugar para los sonidos”

25/10/2010 01:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con un repertorio conformado por danzas cubanas, de la autoría de compositores isleños y mexicanos, el pianista Martín Camacho arrancó anoche el ciclo “Un lugar para los sonidos”, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Como parte del programa “A las Puertas del Palacio”, que reúne actividades previas a la reinauguración de la Sala Principal, la Sala M. Ponce presumió además de butacas nuevas, ventanales de madera, mosaicos de mármol, sistema de aire acondicionado e iluminación, y una buena acústica misma que arropó a los presentes. Sin necesidad de conectar el sistema de audio, esta pequeña sala dedicada en su mayoría a la presentación de libros, lució gran sonoridad, provocando que las dulces y suaves notas del ejecutante mexicano se escucharan finamente por todo el lugar. Con elegancia y clase, el pianista, quien actualmente reside en Rhode Island, Estados Unidos, además de deleitar a los asistentes demostró por qué ha ganado 18 concursos en Cuba, Estados Unidos y México. “Vals Capricho”, de Ricardo Castro (1864-1907); “Tres danzas cubanas”, “Renacimiento”, “Atardecer” y “Señorita”, de Jorge Ankermann (1877-1941); “Danza de Salón”, “Habana”, “Guateque” (tiempo de danzón) y “Balada mexicana”, de Manuel M. Ponce (1882-1948), y “Doce danzas cubanas”, de Mario Ruiz Armengol (1914-2002), integraron el repertorio de la noche. Al iniciar el recital, el músico sorprendió con “Vals Capricho”, pieza a la que calificó de brillante, pues combina el lucimiento técnico y musical para el pianista, al mismo tiempo que reúne toques expresivos. Enseguida continuó con las cuatro obras del compositor cubano Ankermann, con las que se ganó no sólo el aplauso de los presentes sino también a una pequeña fan de entre 5 y 8 años, quien desde su asiento le grito otra! otra!, a lo que el ejecutante solo sonrió. Minutos después se escucharon las piezas de quien fuera considerado como el precursor más importante del nacionalismo musical mexicano: Manuel M. Ponce. Para la segunda mitad, Camacho, quien se ha presentado con importantes agrupaciones de este país, como la Orquesta Sinfónica del Estado de México, la de Cámara de Bellas Artes y la Sinfónica de Guanajuato, engalanó con “Danzas cubanas”, de Armengol. “Ayer y hoy”, “Serenata melancolía”, “¡Gracias a Dios!”, “Recordando a papá”, “Esencia”, “Baila tristeza”, “Pequeña, alegre y bonita”, “Exótica”, “Los días felices”, “Fantasiosa”, “La dieciocho” y “Siete”, completaron la lista. El programa presentó el elemento de influencia de la danza cubana en México, que, desde su introducción y desarrollo, a finales del siglo XX y principio del XX, marcó un fenómeno que se desarrolló en el país por generaciones. Como elemento adicional, el programa abrió y cerró con dos obras inmortales de la literatura pianística del siglo XIX y principios del XX en México, el Vals Capricho y la Balada Mexicana, ambas de Ricardo Castro. El ciclo “Un lugar para los sonidos” continuará el próximo 29 de octubre con la presentación de la soprano Luz Angélica Uribe, acompañada del pianista Carlos Alberto Pecero.


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