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De políticas y otros bichos

24/07/2013 12:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sr. Mancera, si ya se ha detectado el problema, el siguiente paso es resolverlo, dice la lógica más elemental

Leonel Robles

Las abundantes lluvias de estos días han arrojado el problema, nuca atendido, del drenaje en la Ciudad de México. Y no es poca cosa como para que el jefe de Gobierno, Miguel  Mancera, no se ocupe. Preocupado en asuntos de política partidista que le allane el camino para una posible contienda hacia la presidencia de la República, Mancera no quiere entender que  los ciudadanos no pueden entender que el buen funcionamiento de los alcantarillados no le corresponde resolverlos  a su administración, ¿o sí? Las batallas de los automovilistas por salvar las inundaciones son  parte de la cuota que deben cubrir por gobiernos que atienden sólo aquello que pueda cambiarse por votos. El que Mancera le haya quitado a los capitalinos programas que su antecesor, Marcelo Ebrard, había echado a andar porque  las condiciones de la capital no son las ideales, como las playas de verano, por ejemplo, es algo que hasta podemos entender, más allá de que se trate de una vulgar, por sobada,   estrategia de borrar aquello que le dio popularidad a quien ahora es su contrincante político en el interior  de la izquierda perredista. Claro, no había condiciones, por tanto, Sr. Mancera, si ya se ha detectado el problema,  el siguiente paso es resolverlo, dice la lógica más elemental.

Habría que rastrear si hay estadísticas de accidentes automovilísticos debido al mal estado de las calles, por falta de señalamientos adecuados, inundaciones, invasión de las calles por el mercado informal, semáforos descompuestos, y de cuántos de estos accidentes la administración en turno se hecho responsable. Quizá para Mancera el problema no es tan grave como para resolverlo (por cierto habría que recordarle  que la labor de los policías no es destapar alcantarillas, que hay un abuso del cual alguien debería demandar), y que los ciudadanos son unos exagerados porque hay asuntos que lo ocupan por su importancia, de cualquier modo debería tenerlo en cuenta y dar razón de ello,  porque al parecer el capitalino debe seguir pagando la insensibilidad de gobiernos que  les importa sólo proyectos que visten. Y sí, la poca conciencia del ciudadano también importa. Pero, incluso, la responsabilidad de programas de concientización ciudadana es obligación suya, Sr. Mancera.

Enrique Peña Nieto,   nuestro flamante principito feliz, ahora sí van en serio contra los cabecillas de los narcos sin importar que se avive el avispero, sólo con la ayuda del avance de la tecnología y de unos dispuestos marinos entrenados para acciones no precisamente aéreas, aunque eso es lo de menos, lo importante es la captura de uno de los hombres más temidos y sanguinarios de los cárteles modernos donde los héroes únicamente fueron las fuerzas especiales de los infantes de Marina, y ¡sin un solo cartucho quemado! EPN ha demostrado con este golpe tan efectivo a la delincuencia organizada, que no se anda por las ramas capturando personajes de tercer orden, sino al mismísimo Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z-40″, jefe del cártel de los Los Zetas,   quien logró tanta eficacia en la estructura de su organización que fue estudio de otras organizaciones foráneas. Al cerebro de esta organización criminal fue a quien la inteligencia mexicana  logró poner tras las rejas. El que la estrategia haya sido fiel copia de las efectuadas por nuestro vecino del norte, resta importancia, el que se haya difundido primero en Estados Unidos, y que el propio Barack Obama lo haya celebrado como si hubiera sido un mérito propio tampoco importa. Si en México se tardaron más de 10 horas para confirmar este golpe,   y haya sido el centro de atención del público mexicano, de manera que poco se habla del reciente debate  sobre el espionaje telefónico de Estados Unidos, no dejan de ser meras coincidencias. Sí, Ahora habrá mayor probabilidad que se acepten las reformas migratorias propuestas por los demócratas en Estados Unidos, y que se justifiquen las ingratas intervenciones de los agentes estadounidenses en nuestro país, y que la imagen de EPN se fortalezca después de este cortometraje sin respuesta,   por cierto, de la gente de los Zetas,   pero  ¿no es justificable el alquilar nuestro territorio de campamento de espionaje, intervencionismo policial y político en aras de los golpes contundentemente mediáticos? ¿Qué otro golpe se les ocurre para la siguiente justificación  política?

Ahí está el partido, ingeniero, hecho un montón de polvo como el pueblo de Comala

 

Como el decaído y poderoso Pedro Páramo, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas ve, cruzado de brazos, cómo se derrumba un partido que en un tiempo fue el sueño de muchos mexicanos hartos de políticas retrógradas y primitivas. La promiscuidad del partido de El  Sol Azteca,  que dieron fe las recientes elecciones, como ninguna otra elección  desde que se fundó el partido en 1989, han venido a echar abajo  toda posibilidad de rescatar un poco de lo mucho que se ha perdido en esta ciega carrera por apoderarse de espacios en el poder .

“Tenemos que generar la condiciones apropiadas para esta lucha y decidir los tiempos que mejor nos convengan a nosotros. Pero crear las condiciones apropiada no quiere decir retirarse cada quien a su casa para organizarse y prepararse. Nos tenemos que preparar y organizar en la misma lucha. Nos organizaremos y nos prepararemos para la lucha en su propio proceso”, decía Cárdenas el 31 de agosto 1988, en el zócalo capitalino. Y así fue durante el sexenio de Salinas de Gortari. Más de 500 militantes del PRD fueron asesinados o desaparecidos durante este periodo. Sin embargo,  la sistemática represión y el brutal asedio por parte del gobierno priista no mermaron los ánimos del Ingeniero. 25 años después, le dan el golpe final  a un  partido que si bien se desmoronaba poco a poco, aun había  posibilidades de compostura, y formar lo que es el  sueño de Ebrard: una izquierda unificada, de un solo frente.  Pero los intereses  de quienes están a la cabeza del PRD, lo han llevado a ser una una fuerza desdibujada, sin identidad. Una izquierda,  como le dijo Alejandro Encinas a Jesús Ortega, dos semanas antes de las elecciones recientes: partidaria que atraviesa por un cambio de ciclo caracterizado por la fragmentación, el descrédito y su desdibujamiento ideológico.  Ahí está el partido, ingeniero, hecho un montón de polvo como el pueblo de Comala.

 


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Autor:
Leonel Robles (78 noticias)
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