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Debemos aceptar que el tiempo pasa y todo cambia: Marco AntonioHuerta

13/05/2010 00:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los poetas están abiertos con todos sus sentidos a todas las situaciones, sensaciones e ideas, y así pasó con Marco Antonio Huerta (Tamaulipas, 1978), quien el patio de su infancia y la acepción de cambio que le produjo motivó su poemario "Hay un jardín", que anoche presentó aquí. "Volver a ver aquel viejo jardín fue impactante, en la medida que la memoria tiene mecanismos que afectan de distintas maneras; si bien es impresionante porque fue en un momento que yo recordaba todo como antes, la situación apunta a un alto grado de aceptación de que el tiempo pasa", definió. El vate habló con Notimex en torno a su poemario publicado dentro del Fondo Editorial Tierra Adentro, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en el que a través de cinco apartados muestra la madurez alcanzada en su quehacer literario de poeta vanguardista. "El tema llegó a mí al regresar al hogar paterno en Tampico, de donde me ausenté durante los siete años que duró mi educación universitaria aquí, en la Ciudad de México. Todo inició al reencontrarme con mi jardín, verlo distinto a como lo dejé y el impacto que me causó; cambió, como cambia casi todo", refirió. Dijo que en la capital del país no se encuentran fácilmente jardines como el que existió en el hogar donde pasó su infancia y adolescencia, "aquí sólo hay espacios grandes y abiertos, más bien son parques públicos, sin el rasgo íntimo del jardín que está enclaustrado por muros, protegiendo a quienes lo habitan". Ese rincón personal, íntimo, lo habita "uno mismo, porque el jardín es reflejo de un discurso y habla mucho de uno mismo. El espacio dice mucho de la persona que lo atiende y lo conserva. Habla de una manera poética, con imágenes, y ahí están ciertos símbolos que intervienen en nosotros", aseguró. El poemario "Hay un jardín" está dedicado a su madre, Ana Laura, y a su primo, Ricardo, quien falleció durante el año en que escribió este libro, así como a un par de amigas que le ayudaron a cristalizar este proyecto editorial. Ahora, manifestó su deseo de que su obra sea muy leída, "porque la lectura es un espacio para todos". Por ser la lectura el "único entretenimiento que no pide credencial de mayoría de edad ni hace discriminaciones entre razas, religiones, credos o color de los lectores", Huerta aseguró ser "honesto en lo que escribo y procuro no caer en una sola manera de decir las cosas, sino que trato que cada proyecto sea único". De esa forma, señaló que recupera, a través del lenguaje y la evocación, la presencia de un espacio edénico, cuyos orígenes se remontan a los días de infancia. Por el lugar que el tema ocupa en la tradición literaria, el autor creó una especie de álbum personal donde describe su asombro ante el mundo. El libro está integrado por "Hay un jardín", "Aquí se guardan", "Rawdiyyat", "Horas" y "Fotografía", y a la manera de un naturalista, el bardo mira las formas y colores, la vida vegetal y las presencias animales al mismo tiempo que plantea en este jardín personal una metáfora de vida y amor. "Hay un jardín" se presentó ayer en dos ocasiones. La primera, por la tarde en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y la segunda, por la noche en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, con los comentarios de Claudia Zepeda y Dalí Corona, conocedores de la obra del vate.


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