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Por que debemos dejar los "changarros" atrás

04/05/2016 05:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La política enfocada en los micro y pequeños negocios si bien tiene buenas intenciones, en términos reales solo es un paliativo que poco abona a la fortaleza de nuestra economía

Hace ya más de una década cuando Vicente Fox era presidente, se echó a andar la célebre política del “changarrito”, es decir, el impulso generalizado para la creación de micro y pequeñas empresas, y cuyo objetivo era que los ciudadanos pudieran crear por si mismos sus propias fuentes productivas.

Dicha política se mantiene hasta el día de hoy como una de las vertientes preferidas de nuestros gobernantes, quienes argumentan que este tipo de medidas es clave para disminuir el desempleo, generar productividad y riqueza, así como reducir la dependencia de la gente más vulnerable hacia los programas sociales.

Si bien las intenciones son buenas, los resultados no lo son tanto para la macroeconomía de nuestro país, ya que la atomización resultante ha traído consigo efectos colaterales no deseados, y cuyas repercusiones en el largo plazo debieran ser tomados en cuenta para redefinir las políticas de generación de empleo.

En primer lugar, tal y como lo revela la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2015, el número de pequeños negocios se ha disparado considerablemente en relación a los años de comparación de 2004 y 2009, sin embargo, esta híper fragmentación de la productividad lejos de brindar fortaleza, implica un alto riesgo en tiempos de adversidad económica.

Estos micronegocios por su misma naturaleza están avocados casi en su generalidad a servicios y comercio, que si bien generan empleo, estos son de muy poco valor agregado y las cadenas productivas que suelen generarse de ellos son por demás limitadas.

Estos micronegocios por su misma naturaleza están avocados casi en su generalidad a servicios y comercio, que si bien generan empleo, estos son de muy poco valor agregado

Por ello no es casualidad que al observar los datos de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, el salario diario asociado de las personas que laboran en micro empresas (entre 1 y 5 personas) en 2015, es casi un 60 por ciento menor que aquellas que laboran en empresas de más de 50 personas.

De igual forma, la orientación a los servicios produce un efecto de desindustrialización, lo cual resta competitividad nacional al reducirse el sector exportador, dejando en vulnerabilidad al mercado interno en tiempo de crisis.

España es el ejemplo por excelencia del peligro de la tercerización masiva de la economía, ya que al depender en gran medida de estas pequeñas empresas, al detonarse la crisis de 2008 y venirse abajo el consumo interno, estas sencillamente quebraron produciendo un efecto de desempleo estructural, que hoy en día tiene a este país con una tasa de desocupación de 23 por ciento, la segunda más alta de toda la eurozona.

En contraparte, los países que han mantenido el sector industrial como el motor de su crecimiento y las grandes empresas como el factor elemental para la generación de empleo, siendo Suecia el caso por excelencia, no solo han sorteado de mejor manera la crisis global sino que mantienen estándares de bienestar mucho más elevados, tanto en empleo, salarios y prestaciones sociales.

México debe dejar atrás la política de los pequeños “changarros” y advocarse a la generación de grandes empresas que formen clústeres industriales, que produzcan manufactura de alta especialidad, solo de esta forma podremos tener una economía fuerte y competitiva que provea de empleos dignos a la población.

Si bien las intenciones son buenas, los resultados no lo son tanto para la macroeconomía de nuestro país, ya que la atomización resultante ha traído consigo efectos colaterales no deseados

Es tiempo de transitar a lo que Michael Porter llama la nueva economía industrial del conocimiento, y decir adiós a las empresas estilo “Pepe y Toño”.


Sobre esta noticia

Autor:
Kevin Zapata (13 noticias)
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Tipo:
Opinión
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