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Desactivando bombas bajo el agua. Unidad Buceadores de Fuerza de Medidas Contra Minas. UBMCM

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23/03/2019 15:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una de las facetas de trabajo menos conocidas de la Armada es su competencia exclusiva de desactivar toda clase de artefactos explosivos que se encuentran sumergidos bajo el mar ya sean municiones de artillería, minas marinas, IED submarinos, bengalas, cargas de profundidad y todo tipo de artefactos

Uno de los aspectos más desconocidos de las diferentes unidades de desactivación de explosivos es la neutralización de artefactos explosivos que aparecen repentinamente en el terreno la más de las veces provenientes de conflictos anteriores, así aunque pueda resultar sorprendente todavía se encuentran en campos y ciudades de España artefactos provenientes de la Guerra Civil que devastó nuestra nación desde 1939 a 1939, estos pueden ser desde proyectiles de artillería, bombas de aviación, granadas de mortero, bombas de mano y toda clase de artefactos explosivos que no estallaron cuando tenían que estallar y que el tiempo, la herrumbre, la maleza o las construcciones han tapado hasta que sorpresivamente por tal o cual circunstancia, ya sea una construcción, una excavación o una riada vuelven a salir a la luz pese al tiempo transcurrido.

Es entonces al aparecer cuando procede a su desactivación, si aparecen en tierra es competencia de las FCSE ya sean los Técnicos Desactivación de Explosivos, TEDAX, de la Policía Nacional o SEDEX de Guardia Civil los encargados según su área de actuación dependiendo de donde se encuentre el artefacto en cuestión, una tarea que realizan muy a menudo aunque la lucha contra el terrorismo sea la labor primaria de ambos cuerpos, y también si el artefacto aparece en un recinto militar son los propios desactivadores de las FAS en su respectivo ejército los encargados de neutralizarlo pero si el artefacto aparece en el mar la tarea de su desmantelamiento compete en exclusiva a la Unidad de Buceadores de Medidas Contra Minas, UBMCM, de la Armada.

Los orígenes de la unidad

Seria un tanto ocioso hacer historia del buceo autónomo y de sus logros técnicos a lo largo de la historia pero en España se puede considerar que el uso de buceadores vino con la ayuda americana  al entregarse en 1971/72 a la Armada por parte de la US Navy cuatro buques de guerra contraminas que aunque construidos en los años 50 significaron un empuje modernizador en la guerra contraminas por parte de la Armada.

Pues la necesidad estaba clara, no solo hacia falta que la Armada fuera capaz de "plantar" minas marinas para entorpecer el trafico marítimo enemigo sino que era necesario disponer de una unidad de buceadores especializada para desactivar las minas marinas y demás explosivos que pudieran aparecer por nuestro litoral.

En este punto no solo era la limpieza de artefactos explosivos ya en tiempo de guerra u olvidados de conflictos anteriores en tiempo de paz, sino que se reveló como una necesidad con la amenaza terrorista que en los años 70 y 80 demostró tener una capacidad operativa asombrosa.

En este punto el atentado contra el destructor de la Armada "Marqués de la Ensenada" en el puerto de Santander el 2 de octubre de 1981 fue decisivo.

Los dos terroristas de la banda criminal ETA provistos de equipos de buceo autónomo se acercaron de noche sumergidos al casco del navío y le colocaron cargas explosivas de goma-2 en la proa que estallaron por temporizador.

El atentado definido como una operación de comando estuvo a punto de hundir el navío de no ser por la escasa profundidad del puerto santanderino, solo siete metros, que provocó que el buque se posara en el fondo forzándolo a ser reflotado. Meses después cuando los dos buceadores de ETA fueron detenidos se verificó que se habían formado como buceadores de combate en el Centro de Buceo de la Armada, CBA, en Cartagena durante el servicio militar, que durante su estancia en la "mili" habían destacado como "soldados modelo" y que es más su ejemplaridad en el servicio les hizo ser acreedores de continuar como profesionales de la Armada, oferta que rechazaron muy cortesmente.

No seria la primera vez que elementos etarras se formaran en unidades especiales de las FAS durante el servicio militar, tanto en el CBA de la Armada como fue el caso concreto pero especialmente en los Boinas Verdes del ET, en esta fuerza el número de etarras y colaboradores de la banda infiltrados en los años 80 llegó a ser preocupante, como en otras unidades de primer nivel, estas infiltraciones obligaron a que se restringiera mucho la admisión de jóvenes de origen vasco y navarro en unidades de élite de las FAS para cumplir el servicio militar.

Aunque la creación de una unidad especifica para la Armada experta en desactivación de minas y explosivos ya estaba decidida de antes, este atentado solo hizo acelerar la creación de esta unidad especifica antiminas que significativamente era fundada en Poro Pi, Mallorca, el 1 de febrero de 1982. Nacía entonces la Unidad de Buceadores de Medidas Contra Minas, UBMCM, con la misión especifica de:

-Limpieza de minas y artefactos explosivos en puertos, fondeaderos o áreas de escasa profundidad.

-Apertura de brechas, destrucción de obstáculos minados y contraminado en aguas muy poco profundas en apoyo a las operaciones anfibias.

-Apoyo a los buques de la fuerza de Medidas Contra Minas, cazaminas, en la identificación y neutralización submarina de minas.

Como se ve estas misiones iniciales eran plenamente militares hasta que en 2012 se sumó la tarea exclusiva de la desactivación y destrucción de todo artefacto explosivo que apareciera sumergido en todo nuestro litoral y esta tarea ha sido el motor de la unidad desde entonces desde su base cartagenera de la Algameca desde donde está acantonada desde 1990.

Para esta tarea la UBMCM se reparte en varias secciones para cubrir todo el litoral español. Así desde su posición en Cartagena la UBMCM en si se ocupa de la franja del litoral que va desde la frontera francesa hasta el limite de provincia de Málaga incluyendo las Islas Baleares, desde allí hasta la frontera portuguesa la labor de desminado corresponde a la Unidad de Buceo de Cádiz, para toda la cornisa cantábrica se encarga la Unidad de Buceo del Ferrol y la Unidad de Buceo de Canarias tiene responsabilidad en las aguas que rodean el archipiélago.

Estas unidades de buceo están subordinadas a la UBMCM que a menudo las refuerza si la situación lo exige.

La forma de actuación

El hallazgo de artefactos explosivos tanto en tierra como bajo el agua suele provenir de la casualidad, un buceador que descubre algo realizando un reportaje fotográfico, un pesquero que arrastra un objeto en sus redes, unos aficionados al buceo que descubren algo extraño o un objeto que llega arrastrado a la playa por la marea y se descubre su naturaleza cuando los niños juegan con él.

Ante el descubrimiento lo más sensato es dar cuenta a policía o Guardia Civil para hacerse cargo del objeto aunque mucha gente con más inconsciencia que otra cosa se lo suele llevar a casa y ocasionalmente se producen accidentes.

Pero si la actuación es la correcta lo normal es avisar a las autoridades, fotografiar el objeto, balizar su posición y mediante la adecuada cadena de mando y sabiendo que teléfonos marcar avisar al Mando de Acción Marítima, COVAM, de la Armada el cual se encarga de poner a la UBMCM en alerta.

Según las características del hallazgo el mando de la COVAM pone en alerta a la UBMCM en estos parámetros.

-Alerta A. La amenaza afecta directamente a la vida de las personas y es necesaria su desactivación urgente. Ej. Una bomba adosada al casco de un barco como el caso del "Marques  de la Ensenada" seria el ejemplo más al uso. En este tipo de alertas la unidad es alertada y debe estar saliendo en dirección al punto de alarma con todo el equipo de desactivación en un máximo de dos horas.

-Alerta B. La amenaza no afecta directamente a la vida de las personas de forma inminente pero supone un riesgo potencial grave. Ej. Una bomba actual que ha llegado arrastrada a una playa y ha obligado a su evacuación. El tiempo de reacción es el mismo, dos horas.

-Alerta C. La amenaza es solo latente por haber sido detectada sin que exista ningún factor que la pueda hacer estallar. Ej. Una mina abandonada que ha sido localizada por unos buceadores que han señalado su posición sin manipularla. En estos casos el tiempo de alarma puede alargarse hasta las cuatro horas.

-Alerta D. No existe un peligro ni amenaza latente por las características particulares del artefacto: antigüedad, herrumbre, obsolescencia, putrefacción o simple caducidad. Ante la falta de urgencia el tiempo de reacción se alarga a las 24 horas.

Una vez detectada la incidencia según su tipo y desplegada la unidad en el lugar de incidencia empieza la verdadera tarea, la desactivación.

Identificar el artefacto

En sus desplazamientos a las zonas de incidencia el UBMCM va por tierra llevando todo su equipo de desactivación y submarinismo en una furgoneta capaz de remolcar una lancha semirrigida, en este vehículo para una incidencia standard se desplazan un Jefe de Incidencia que hará de jefe de equipo y marcará la estrategia a seguir, dos buceadores desactivadores, EOD, que realizaran la tarea de desactivación y dos buceadores de apoyo no cualificados como desactivadores pero expertos en reconocimiento de artefactos explosivos, EOR, que apoyaran a los desactivadores en su trabajo.

En los ocho años que lleva la unidad desactivando artefactos ha intervenido en 359 ocasiones

Tras una reunión en zona con las autoridades competentes se coteja toda la información de la que se dispone y se fija la táctica a emplear según el nivel de amenaza, a menudo este varia tras la alarma inicial al reconocerse la naturaleza del artefacto localizado y volver a evaluarse su peligrosidad.

La primera operación es reconocer visualmente el artefacto en si, debido a que la minas marinas convencionales estallan generalmente ya por contacto, marca magnética o sonido, aunque la imaginación humana para provocar destrucción no tiene limite al respecto hoy ni en la evolución a futuro, es esencial que el artefacto no estalle por la interacción con los buceadores.

Por ello la UBMCM emplea equipos de buceo CRABE de origen francés de circuito interno que limitan el burbujeo y reducen el sonido con lo que la firma acústica que podría ser detectada por los hidrófonos del artefacto desaparece casi al completo.

Para evitar una reacción de minas magnéticas se mide con una  vara  magnetoscopio la firma magnética del buceador plenamente equipado antes de sumergirse para certificar que tal no seria detectada por las minas magnéticas en uso actual en el mercado y en cuanto al contacto, salvo de ser un artefacto terrorista especialmente insidioso, las minas marinas necesitan de un contacto especialmente violento, un choque con un barco, para explosionar en el acto o de forma retardada, no estallan por chocar con un pez ni por manipulación humana por lo que una manipulación cuidadosa no constituye un especial peligro. 

Del mismo modo si son bombas de aviación o de artillería las halladas tampoco existe un peligro inminente en su manipulación: "No son artefactos insidiosos, se diseñaron para ser disparados por un cañón o ser arrojados desde un avión y no estallaron cuando tenían que estallar y se daban todas las circunstancias para ello".

En una mina marina de orinque, la mina clásica de púas conocida por todos, podemos ver esto claramente. Esta minas solo estallan cuando al chocar un barco de suficiente porte contra ella se rompe una capsula de ácido de batería alojada en una de las púas, si no hay un choque lo bastante fuerte para doblar el metal y romper la cápsula nada ocurre, y ese líquido por gravedad cae a una batería sin electrolito que al reaccionar al ácido genera una descarga eléctrica que hace estallar la mina. Si las púas y sus capsulas de ácido están intactas, no estalla por mucho que se la manipule.

Equipados y testados los buceadores EOD y EOR se sumergen para identificar visualmente el artefacto y que este corresponde con la alarma causada, ya identificado y comprobado sin errores su naturaleza se inicia el proceso de desactivación propiamente dicho.

La desactivación

El proceso de desactivación es evidentemente el más complicado si sumamos la dificultad añadida que se realiza bajo el agua, la actuación al respecto varia según se haya ya dictaminado visualmente sin dudas la naturaleza del objeto. Ante esto los procedimientos de actuación son tres:

-Contraminado. Es la medida más radical pues implica que el artefacto es muy peligroso para ser manipulado así que se decide su explosión de forma controlada, esto es se despeja una zona de seguridad amplia, se evacua a la población civil y se toman medidas para evitar en lo posible los daños materiales, con estas precauciones tomadas se colocan explosivos de forma adecuada junto al artefacto para provocar su explosión por simpatía cuando estos estallen a la orden de los desactivadores eliminándose la amenaza en su totalidad. Esta medida es la más radical y solo se emplea si no hubiera otra solución.

-Disrrupción o neutralización. Consiste en inutilizar los mecanismos que hacen estallar el artefacto para así imposibilitar su explosión. Para ello es necesario destruir los mecanismos que lo harían explosionar. Es necesario saber que una bomba no estalla "por amor al arte o porque la miren" como suele aparecer en las películas, los explosivos son solo productos químicos que solo reaccionan ante un estimulo explosionando, esa reacción puede ser ya una explosión previa provocada por un detonador, una descarga eléctrica o la reacción a un reactivo químico, si se destruye previamente el mecanismo que provoca esa reacción  no hay explosión alguna.

Un método bastante empleado para lograr esto es colocar una carga de disrrupción a cierta distancia y posición determinada del artefacto, Ej. una mina magnética, y hacer estallar esta carga, la explosión de esta carga de disrrupción crea una burbuja de presión que por su distancia y colocación concreta destroza en primer lugar los mecanismos de la mina sin afectar al explosivo, esto es por que las minas al lanzarse al mar tienen el explosivo líquido y es al sumergirse y al pasar un tiempo bajo el agua que este por el frío se solidifica y aumenta de volumen ocupando todo el contenedor sin dejar espacios vacíos que reaccionen a la presión al estar compactado, pero el compartimento de mecanismos no esta lleno de explosivos alberga solo a los dispositivos con variedad de espacios vacíos, así el choque de presión de la explosión disruptiva lo aplasta y destruye sus componentes, por tanto sin la acción adecuada la mina no explota y tras la disrrupción puede ser retirada para su destrucción posterior en tierra.

-Remoción. Estadísticamente es el método más comúnmente empleado pues se dictamina que el artefacto no supone una amenaza y es simple cuestión de recogerlo del fondo y llevarlo a la superficie ya sea ascendiéndolo mediante globos o simplemente a mano sin mayores complicaciones. Cuando se encuentran municiones sin estallar es el sistema más empleado pues el tiempo, el frío, la vida marina o la humedad suelen haber inutilizado el explosivo por lo que solo falta recogerlo. 

Una vez en tierra este puede acabar ya en el museo de la unidad, la UBMCM colecciona los artefactos más significativos que ha desactivado o acabar en un polvorín almacenado para terminar siendo explosionado en una cantera o polígono de tiro ya sin ninguna clase de peligro.

Actividad de la UBMCM

Desde que en 2012 la UBMCM adquirió la competencia de desactivación de los artefactos explosivos que aparecen bajo el mar hasta 359 incidentes de todas clases han sido atendidos por la unidad que van desde falsas alarmas: "Tranquilos solo era el tambor de una lavadora" a descubrimientos sorprendentes como: "Nos avisaron que había aparecido una granada de mortero y cuando nos sumergimos encontramos hasta 20 semienterradas" o sucesos que bordean la tragedia aunque se revistan de comedia: "Un pesquero pilló una mina con sus redes y la subió a bordo, como no sabían lo que era le dieron martillazos e intentaron abrirla con un soplete, en puerto la tiraron al contenedor de basura hasta que un marinero que pasaba por allí e hizo la mili en la Armada la reconoció de casualidad y dio la alarma. No es que si hubiera estallado hubiera volado el barco, es que habría desaparecido medio puerto". Y también imprudencias: "Era una alerta de nivel B por una bengala de señales abandonada, un Guardia Civil la manejo imprudentemente antes de que llegáramos y el ácido de la bengala se derramó atravesándole el gemelo". 

Estas intervenciones fueron 12 en 2012, 17 en 2013, 11 en 2014, 25 en 2015 que fue el año más activo que ha vivido la UBMCM, 13 en 2016, sendas once intervenciones en 2017 y 18 y hasta 4 intervenciones en los primeros tres meses de 2019.

Para formar parte de la unidad hay que haberse formado previamente como buceador de la Armada y pasar por un curso de nueve meses de desactivación de explosivos en  la Academia de  Ingenieros del Ejército de Tierra sita en Hoyo de Manzanares, Madrid, y después dos meses de instrucción especifica de desactivación submarina en el CBA de la Armada.

Con ello la capacitación de los miembros de la unidad es de primer nivel pero conlleva una carencia lógica de personal por este nivel tan elitista exigido por ello a menudo los miembros de la unidad, 42 efectivos a día de hoy, literalmente "no dan a basto" para atender guardias, servicios, alertas, ejercicios. Aunque esa carencia de personal no supone una especial novedad dado que es un problema endémico que parece afectar a todas las Fuerzas Armadas y que era previsible desde el fin del servicio militar obligatorio y el inicio de la profesionalización, y desde luego es mejor disponer de menos gente que sabe hacer bien su trabajo como en la actualidad que una multitud de reclutas desmotivados a los que es imposible instruir a un nivel como el exigido en la UBMCM en el tiempo que duraba la "mili".

Esta capacidad se dejo notar con algo de sorna en un ejercicio de desactivación en el patrullero "Tarifa" de la Armada, el objetivo era retirar unas minas adosadas a su casco: "Nos hacemos un poco de trampa a nosotros mismos, porque claro nosotros sabemos donde colocar las minas para que hagan más daño y es ahí donde las colocamos. Pero claro los EOD saben que las colocaríamos ahí por lógica, y claro es donde primero miran. Así que no basta con encontrar la mina hay que revisar el casco entero para jugar con la idea que el enemigo es tonto y la ha colocado en el sitio equivocado".

Este nivel de eficiencia se deja sentir en los misiones internacionales, la UBMCM ha estado desplegada en Los Balcanes, Mar Negro y El Líbano, donde las posibilidades de realizar tareas de desactivación se multiplican al ser zonas de conflicto y en cooperación con unidades equivalentes aliadas con las que se hacen multitud de intercambios. Las marinas de Italia, Francia y EEUU son con las que más se trabaja, de hecho con la US Navy se realizan anualmente los Ejercicios "Magre" de desactivación de artefactos sumergidos.

Como veíamos es la UBMCM una unidad poco conocida pero que hace un trabajo especialmente vital que garantiza nuestra seguridad y que tendríamos que agradecer especialmente cuando en verano nos tomemos un baño en cualquiera de nuestras playas.

La UBMCM atiende a la competencia exclusiva de la Armada de desactivar los artefactos explosivos que se encuentran bajo el mar

 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Antonio Rodríguez Jiménez (131 noticias)
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