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Descubren que imagen de San Marino es obra de “El Guercino”

08/12/2011 04:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El pintor italiano Giovanni Francesco Barbieri, mejor conocido como “Il Guercino”, resultó ser el autor de la imagen conocida como “San Marino bendice a la ciudad”, otrora acreditada a Bartolomeo Gennari. De acuerdo con Laura Mutti, la nueva autoría de la imagen fue descubierta cuando realizaba la investigación para montar una muestra en la que se incluía la obra. Giovanni Francesco Barbieri, a quien se recordará este viernes, a 345 años de su muerte, ocurrida el 9 de diciembre de 1666, fue un artista autodidacta que representó la transición del clasicismo romano-boloñés al barroco pleno. Sus pinturas se caracterizan por el refinamiento y énfasis en la expresión clara del conflicto y la emoción. Debido a su estrabismo fue más conocido por el apodo de “Guercino” o “II Guercino”, que significa bizco en italiano. Nació el 8 de febrero de 1591, en la región de Emilia, en el centro de la provincia de Ferrera, vivió y pintó también en Roma y Bolonia. Con 17 años, se asoció con Benedetto Gennari “El Viejo”, un pintor de la escuela de Bolonia. Sus principales influencias fueron la de los boloñeses Ludovico Carracci y su primo Aníbal Carracci, así como el ferrarés Hipólito Scarsella. En 1615 se trasladó a Bolonia, en donde pintó dos grandes lienzos “Elías alimentado por cuervos” y “Sansón detenido por los filisteos” con un estilo caravaggista, los cuales fueron realizados para el cardenal Serra, el legado papal en Ferrera. En el mismo tenor pintó “Marsias desollado por Apolo”. Al inicio de su carrera contó con el apoyo de dos protectores locales: el padre Antonio Mirándola, quien le procuró su primer encargo público, y Bartolomé Fabbri, en cuya casa abrió una academia de dibujo del natural en 1616. Posteriormente en sus obras comenzó a dar destellos más acorde al estilo de su contemporáneo Guido Reeni, quien incluso lo acusó de plagio; sus pinturas fueron criticadas en siglos posteriores debido a que imprimió en sus cuadros más luminosidad y claridad, así como figuras más dulzonas. Se convirtió en una figura reconocida por importantes personajes como el pintor de la corte Diego Velázquez, el cardenal Alessandro Ludovisi, arzobispo de Bolonia; el gran duque Cosme II de Toscana y el duque Fernando Gonzaga de Mantua. Fue recomendado por el marqués Enzo Bentivoglio al Papa Gregorio XV. En su estancia en Roma ante la recomendación del marqués Enzo, creó “Aurora” en el Casino Ludovisi, el techo de la Basílica de San Crisógono en 1622 sobre “San Crisógono en la gloria” y el retrato del Papa Gregorio, actualmente ubicado en el Getty Center en Estados Unidos. De esta misma época, surge la que es considerada como su obra maestra “El enterramiento de Santa Petronila”, la cual realizó para el Vaticano y que se alberga en los Museos Capitolinos de Roma. Rechazó invitaciones de Carlos I de Inglaterra para trabajar fuera de Italia, al parecer ante una reacia actitud de competir directamente con sus rivales boloñeses, sobre todo con Reni, ya que desde 1610 aproximadamente era el pintor más célebre de Italia. Aunque a la muerte de Guido Reni, el artista italiano trasladó su taller a Bolonia. Hacia 1628, Giovanni produce un cambio estilístico en sus cuadros, al cual los expertos han llamado “segunda maniera”, sus figuras comienzan a tener un aspecto más imponente, cercano a los ideales de perfección física que en el siglo anterior había buscado la escuela romanista fundada por Rafael Sanzio. La creación “San Lucas mostrando una pintura de la Virgen y su hijo”, actualmente en el Museo Nelson-Atkins, Estados Unidos, le fue pagada al pintor por la orden franciscana en 300 ducados en 1655. Una de las características del artistas fue la extrema rapidez de ejecución en su trabajo, hizo 106 grandes obras de altar para iglesias, 144 pinturas de otros temas y formatos y formatos. En 1626 comenzó sus frescos en el Duomo de Piacenza, posteriormente se dedicó a pintar y enseñar hasta el día de su muerte, en 1666, para lo cual forjó una fortuna considerable. A la fecha mantiene una presencia importante en los museos de España, en el Museo del Prado se encuentra “Susana y los viejos”, “San Agustín meditando sobre la trinidad”, “Magdalena penitente” y “San Pedro liberado por un ángel”, entre otras pinturas. En el monasterio del Escorial “Lot y sus hijas” y en el Museo Thyssen-Bornemisza el “Cristo y la samaritana”. Algunas de éstas obras con un estilo tenebrista que caracterizó su primera etapa artística, con modelos casi siempre plebeyos. Guercino fue uno de los mejores y más fecundos dibujantes del siglo XVII. Su estilo experimentó una transformación menos radical en el dibujo que en la pintura, y hasta sus dibujos tardíos están impregnados de una energía caligráfica y una frescura de trazo que no encontraron rival con sus contemporáneos. Sus pinturas están bien documentadas, especialmente las maduras gracias al libro de cuentas que llevó a partir de 1629, a la pormenorizada biografía de Carlo Cesare Malvasia en “Felsina pittrice”, 1678, y a la correspondencia del propio artista que ha logrado conservarse.


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