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Descubrió Pedro Friedeberg sus secretos de juventud y recuerdoS

21/08/2010 08:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El arquitecto y artista visual, Pedro Friedeberg, confesó hoy, sin pena ni empacho, que a los 23 años de edad se encontraba “tratando de no estudiar arquitectura porque estudiaba esa carrera pero la odiaba”. Señaló que detestaba lo que le enseñaban, por lo que iba un día sí y otro no a clases. Sin embargo, a esa temprana edad ya había montado una exposición en la Galería Diana, “que era el espacio donde exponía otra grande del arte, Remedios Varo”. Friedeberg, pintor mexicano nacido en Italia en 1936 de padres judio-alemanes, se presentó en el Museo de Arte Moderno (MAM) para tomar parte del programa “Ven a tomar café con...”, que regularmente se realiza en ese recinto para compartirá parte de sus experiencias artísticas con el público asistente. “Era mayo de 1959, cuando todavía se podía entrar al bosque de Chapultepec por todos lados, época en que la gente podía hacer pic nic y soltar globos. Cuando México era un país como el que soñó Virgilio en sus obras más ricas y celebradas”, refirió. Dijo añorar esos días de antaño, cuando esta capital era maravillosa, con sus tres o cuatro millones de habitantes y sus tranvías amarillos que cada rato se detenían porque se iba la luz. “Pero eso no importaba porque nadie tenía prisa entonces. “En ese contexto fue cuando Remedios Varo me sugirió que expusiera yo ahí, en la Galería Diana. A ella la conocí muy bien porque su marido, un vienés (Walter Gruen), era muy amigo de mis padres y más su primera esposa, una señora que murió ahogada en la playa de Nautla”, en Veracruz. Anotó que esa mujer falleció en ese sitio “porque ella creyó que era muy buena nadadora y, sin embargo, no vio la enorme resaca que había en esa playa... o a lo mejor, quién sabe, se la comió un tiburón. No lo sé”. Gruen, dijo, se casó luego con Remedio Varo, quien era pequeña, refinada, dulce, “una persona con el tipo de la mujer de antes de la Guerra Civil Española, quien pintaba con talento al ilustrar todas las revistas médicas de aquella época”. Recordó que Varo se dedicó mucho tiempo a estudiar anatomía humana, por lo que dibujaba los órganos del cuerpo con especial detalle y realismo. “A veces mostraba dibujos de pulmones y otros órganos infestados de microbios o cáncer”. Más adelante, recordó que su madre lo obligaba atrabajar en las vacaciones. Una ocasión lo hizo en una tienda de discos, de la cual lo corrieron porque sólo vendía discos económicos. “Los caros estaban lejos del mostrador y yo no quería caminar”, dijo con humor. Instalado en la actualidad, Friedeberg habló del quehacer artístico actual. “Hay muchísima cultura y exposiciones, todas bastantes pobres, y aunque hay 10 veces más museos de lo que había hace 40 años, todo es deleznable”, dijo tajantemente. Sin embargo, esa apreciación la justificó al subrayar que “me parece así por culpa de mi edad, me he vuelto viejo y sólo me gusta lo de mi generación, lo nuevo o no lo comprendo bien o me da envidia de que tenga tanto éxito; son pocos los artistas que a los 74 años les gusta el horrible arte que se hace hoy”.

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