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Desentraña César Vidal la vida y obra de “Buda, el príncipe”

26/09/2011 02:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Motivo de inspiración para centenares de millones de personas en todo el mundo, Buda y su leyenda son objeto de estudio de César Vidal, en su más reciente libro “Buda, el príncipe”, una obra que no tiene comparación con ninguna otra en el mundo de habla hispana. En el texto, Vidal desmenuza la historia de este personaje esencial no sólo en la historia de las religiones sino de la humanidad, ya que sus enseñanzas han llegado en las últimas décadas a Occidente con una influencia creciente. Diversos autores han investigado sobre el líder del budismo, pero Vidal, doctor en Historia, Teología y Filosofía, hace un recuento profundo en lo relativo a la vida de Buda, llamado Siddharta, quien vivió en una época que debió transcurrir en 540-480 a.C. Buda fue hijo de un importante personaje procedente de la oligarquía de los shakyas. Al morir su madre en el parto, fue criado por su madrastra. Casado y con un hijo recién nacido decidió abandonarlo todo en busca de una verdad que lo liberara de su angustia interior, relacionada principalmente con lo que él consideraba omnipresencia del sufrimiento. Luego de practicar el ascetismo extremo, Siddharta dicidió abandonar los caminos que había transitado antes, ese mismo día sufrió una experiencia que más adelante se denominaría “iluminación”. Creyó haber descubierto la verdad que explicaba el problema del sufrimiento en el mundo y la manera de escapar de él de forma definitiva, con lo que se consideró “iluminado”, por encima de los dioses y de los hombres. Aspectos sociopolíticos como el deseo de los monarcas de Magaadha y Koshala de destruir el poder brahmánico o la ayuda que recibió la nueva religión de estos reyes y de la clase comerciante, influyeron en la expansión de su mensaje. Además del hecho de que conservaba buena parte de la cosmovisión del budismo, limpiándola de aspectos como los artificios brahamánicos y añadiéndole una preparación, proclamada superior, para alcanzar la liberación, por lo que muchas circunstancias favorecieron la primitiva expansion de la nueva fe. Sin embargo, los últimos años de Siddharta se vieron amargados por hechos como la extinción del reino de los shakyas, la desaparición de los monarcas amigos de Koshala y Magadha y la rebelión de su primo Devadatta., a quien había ridiculizado en público y quien acusó a Siddharta de disoluto, provocando un sisma, en el que más de 500 monjes lo abandonaron para seguir a su rival y familiar. Enfermo, Siddharta decidió viajar por última vez a la tierra que lo vio nacer, pero no logró su objetivo, ya que luego de haber comido carne de cerdo, su salud empeoró y finalmente murió, acompañado de Ananda, su discípulo preferido, quien le convenció para que permitiera a las mujeres acceder al monacato. Entre los aspectos de la enseñanza de Buda destacan: la aceptación en bloque del sistema politeísta del hinduismo, pues animó la práctica de rendir culto y realizar ofrendas en honor de los dioses como algo bueno y encaminado a obtener su benevolencia, aunque consideró que su especial iluminación lo colocaba a él y a los que la alcanzaban por encima de los dioses. Aceptó la creencia en el karma y en el ciclo de las reencarnaciones existente ya en el hinduismo, pero acentuó la visión del universo como un devenir continuo, sin creador, sin sustentador, sin permanencia propia. Para escapar del sufrimiento sólo cabía extinguir el deseo, lo que a su vez tendría como consecuencia la supresión del ciclo de las reencarnaciones y la entrada final en el Nirvana (nombre al estado supremo y trascendental de liberación, que brinda al hombre felicidad y serenidad eternas), es decir, el vacío, la disolución. Así, para alcanzar esta meta, el adepto debía someterse a una serie de ejercicios no muy diferentes sustancialmente, de los enseñados por otros maestros yóguicos, que terminarían llevándole a un estado que le permitiría entrar en el Nirvana en el momento de la muerte o tras un periodo ya limitado de reencarnaciones. Para el autor, Siddharta manifestó una fuerte misoginia, incluso después de la iluminación, pues este camino estaba cerrado para las mujeres y los laicos, pero éstos podían aspirar a una continua superación a través de las vidas sucesivas. Entre sus máximas están, por ejemplo: 10 clases de actos que pueden conseguir que los seres logren una condición social honrosa: no abandonarse a la cólera; regalar ropa; amar y respetar a los padres; venerar a los virtuosos y santos; adornar con estuco la estupa de un buda; barrer y regar una sala de predicación; barrer y regar el suelo de un monasterio. Barrer y regar la estupa de un buda; no despreciar sino respetar a los que se hallan en una condición social miserable y comprender que los que se hallan en una condición social honrosa lo deben a los méritos de sus vidas anteriores. Refiere el autor que la expansión del budismo en occidente se ha determinado por la forma en que buen número de iglesias- especialmente la católica no sólo han dejado de considerar al budismo como un adversario espiritual, sino que incluso han incorporado en su seno prácticas y nociones pertenecientes al mismo. Además del reverdecer del ocultismo contemporáneo al que se le denomina genéricamente “New Age Movement” o Movimiento de la Nueva Era. Asimismo, César Vidal analiza el budismo —¿religión?, ¿filosofía?, ¿religión sin Dios?— y sus enseñanzas, hasta completar, con rigor y precisión, este importante libro.


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