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Un desertor del EI revela como mata y ataca el EI

08/11/2014 10:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Agencias

imageLa violencia y crueldad de los milicianos del DAESCH ( Estado Islámico, EI) no tiene límites. Matan a inocentes y cometen masacres que en ninguna cabeza caben. En menos de un año miles de personas han muerto a manos de los yihadistas simplemente por pertenecer a otra religión o creencia.

Un desertor del EI ha contado al Daily Mail que huyó del grupo terrorista porque el nivel de violencia era demasiado, perpetrando matanzas indiscriminadas de niños y mujeres inocentes.

Este miliciano de nacionalidad siria, Abu Almoythanna, de 27 años, llegó hasta Turquía escapando de los yihadistas, donde vive bajo la continua amenaza de que le ejecuten por desertor si le encuentran.

Almouthanna ha revelado que después de entrar en las filas del EI le pagaban 150 dólares al mes, pero tenía que seguir reglas estrictas, cuya violación podía ser en todo momento una sentencia de muerte. Almouthanna ha confesado que no tenía inconveniente en matar a cristianos, kurdos y yazidíes, pero sí le cuando le tocaba atacar a rivales yihadistas y sus familias.

Primero luchó con el frente Al Nusra

rio ha relatado que antes de unirse a los radicales había luchado durante tres años contra el régimen de Bashar al-Assad. Tras haber pasado 10 meses en prisión en 2012, se unió al Ejército Sirio Libre, para luego pasar a las filas del Frente Al Nusra. No obstante, cuando este fue atacado por el EI, decidió unirse a este grupo terrorista.

"Estaba contento con haberme unido al EI. Tenían la mayor cantidad de dinero y las mejores armas, pero aparte de eso, eran lo mismo", comentó Almouthanna.

El miliciano recuerda que lo mandaron a un campamento de entrenamiento dirigido por chechenos y afganos, donde hizo contactos con varios combatientes extranjeros. Desvelaba que tres franceses y un británico eran particularmente escalofriantes. "Desde el primer día, hacían bromas sobre cortar cabezas y hacer pagar al enemigo".

Almouthanna estuvo 14 meses luchando dentro del EI entre Raqqa y Deir ez-Zor y, en la mayoría de los casos, contra el Ejército Sirio Libre. Ha asegurado que las batallas lideradas por los chechenos eran las más organizadas ya que tenían el mayor conocimiento táctico, mientras que los libios preferían los combates mano a mano. Según Almouthanna, la mayoría de los ataques empezaban con una serie de atentados suicidas. No obstante, después de la batalla, los milicianos del EI mataban, de forma rutinaria, a mujeres y niños inocentes.

El excombatiente ha contado que tomó la decisión de huir después de una batalla de cinco semanas por la ciudad de Markada. "Al final, estábamos matando a todo y a todos, incluidas las mujeres y niños en los pueblos de los alrededores y los que se habían quedado en la ciudad".

Estas declaraciones complementan información recabada la semana pasada sobre los métodos y tácticas usadas por el Daesch (EI) .

Nueva amenaza

Los milicianos de Estado Islámico han incluido dentro de sus tácticas de combate la ocultación de artefactos y explosivos en terrenos y edificios, lo que añade un nuevo peligro a las familias de desplazados que intentan regresar a sus hogares y a las tropas gubernamentales que combaten sobre el terreno.

La semana pasada, cuatro artificieros murieron y otros dos sufrieron heridas grave por el estallido de un artefacto en una vivienda de Zummar, en la región de Nínive. Según testigos citados por la agencia de noticias humanitarias IRIN, la bomba estaba preparada para que explotase cuando se abriera la puerta de un baño.

Más sobre

El Grupo Consultivo de Minas (MAG), con sede en Londres, ha alertado por boca de su directora para Irak, Nina Seecharan, del "riesgo significativo" al que se expone "un gran número de personas" que intenta regresar a sus hogares tras huir de los ataques de Estado Islámico. Esta ONG lleva meses informando a las familias para que tengan cuidado, especialmente los niños, "que son curiosos por naturaleza y no perciben el peligro".

Uno de los testigos de la explosión de Zummar del 29 de octubre, el artificiero Omer Hasán, ha abogado por "marcar" las localidades que ahora están "llenas de peligros" por esas "bombas trampa".

Hasán ha relatado cómo los milicianos ocultan explosivos en linternas porque saben que las fuerzas kurdas "las necesitan". "Los peshmergas las cogen, las encienden (...) y pierden una mano", ha advertido este hombre, que ya hace 20 años perdió una pierna por la explosión de una mina.

Irak, marcado por décadas de conflicto y disputas territoriales, está considerado uno de los países más minados del mundo. Según un observatorio asociado a la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas (ICBL), alrededor de 1.800 kilómetros cuadrados de territorio iraquí son zonas potencialmente peligrosas.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alertó a finales de octubre de que alrededor de 3.000 explosivos y minas han quedado en la localidad de Jurf al Sajr, en Babilonia, tras la retirada de los yihadistas. Un portavoz de la OCHA, David Swanson, ha subrayado la necesidad de atajar "urgentemente" amenazas como ésta.

El director de la unidad de prevención de la firma que sufrió la explosión de Zummar (IKMAA), Ako Aziz, ha reconocido a IRIN que los artificieros no están "especializados" en detectar y desactivar artefactos improvisados (IED) y "necesitan más entrenamiento y experiencia".

En este sentido, ha indicado que los milicianos de Estado Islámico son "muy técnicos" al dejar sus bombas trampa, no sólo por la "alta calidad de los explosivos" sino porque utilizan "muchas formas y tipos diferentes".

Más de una decena de empresas privadas de desminado trabajan en Irak. Muchas de ellas son contratadas por compañías petroleras y gasistas que buscan limpiar terrenos concretos para su posterior exploración, aunque parte de ellas también colaboran con el Gobierno en construcción de infraestructuras o creación de parques nacionales.

Irak, firmante en 2007 del Tratado de Ottawa para la prohibición de las minas antipersona, tiene la obligación de limpiar todo el país de estos artefactos antes del año 2018. Un informe publicado en agosto de 2013 por el Observatorio de Minas del ICBL cifraba en 29.000 las víctimas de accidentes relacionados con estas bombas, 15.000 de ellas en el Kurdistán iraquí ?incluidos 6.000 muertos?.

En 2012, 42 personas murieron en alguno de los 84 accidentes relacionados con las minas antipersona, según datos del IKMAA. Desde ese año, once artificieros han perdido la vida mientras realizaban tareas de limpieza en el Kurdistán.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Tipo:
Reportaje
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