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Destacó John Wayne en cine con el género “western” y filmes de guerra

25/05/2011 11:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El actor estadunidense John Wayne, quien dejó huella en el Séptimo Arte como símbolo de lo rudo y masculino, con su voz, su forma de caminar y su presencia física, es recordado a 104 años de su natalicio con la emisión de alguna de sus película en un canal de la televisión de paga de filmes de antaño. Marion Mitchell Morrison, quien nació en Winterset, Iowa, Estados Unidos, el 26 de mayo de 1907, y falleció en Victoria de Durango, Durango, México, el 11 de junio de 1979, comenzó su carrera en el cine mudo en la década de 1920. Fue el símbolo de lo rudo y masculino, un icono norteamericano durante muchos años, llamado "The Duke" (El Duque), destacado en el “western” y películas de guerra, a pesar de que trabajó en muchos otros géneros, como biografías, comedias románticas, dramas y policíacos. Miembro de una familia de buena posición económica, en su juventud tuvo excelentes calificaciones y participación activa en diversos equipos de rugby pre-universitario. Sin embargo, Debido a la crisis económica de 1929 que afectó directamente a sus padres, Wayne fue a buscar empleo a un estudio de cine para contribuir a la maltrecha economía de su hogar. Su empleo consistía en cargar y descargar los materiales utilizados en las películas que se rodaban en los estudios de la 20th Century Fox. Allí conoció y entabló una gran amistad con John Ford, un director en la cumbre que se convirtió en su mentor. Poco a poco consiguió papeles de extra, hasta que logró participaciones más importantes en filmes de John Ford y Jack Conway, como "Mother Machree" y "Hangman"s house". En 1930, Raoul Walsh le otorgó un papel principal en su película "La gran jornada", el primer “western” de gran presupuesto y, a la vez, la primera experiencia del cine en pantalla de 70 milímetros. A partir de ese momento Marion Morrison, ya convertido en John Wayne; comenzó su larga lista de colaboraciones en películas de bajo presupuesto, en las que se requería la presencia atlética y formal capaz de dibujar el rostro masculino y humano del salvaje Oeste, sin caer en el maniqueísmo de otros actores de aspecto refinado y culto. A pesar de opiniones favorables tuvieron que pasar 10 años para que Wayne comenzara su carrera estelar y una vez más fue John Ford quien le dio la oportunidad al ofrecerle el papel de "Ringo Kid" en "La diligencia", cinta venerada por la crítica y el público. Por primera vez Wayne pudo imprimir a su personaje el carácter atormentado de un pistolero obsesionado con la idea de la venganza y redimido en el último momento por una ex prostituta. Este papel, aparte de que lo ayudó a ganarse el aprecio del público, le abrió la puerta de las grandes producciones, como "Piratas del mar Caribe", "El largo regreso", "Dark command" y "Los usurpadores". Posteriormente, participó en películas como "Regreso a Batman" (1945), con gran contenido propagandístico, y al terminar la década de los 40 nadie dudaba que Wayne era una estrella de asombrosa popularidad. Realizó excelsas actuaciones y se hizo acreedor a una gran fama, dándole un matiz muy personal a sus papeles en las últimas películas de la década, entre ellas "Fort apache" (1948), "Río rojo" (1948), y "La legión invencible" (1949). Además de "Arenas sangrientas" (1949), por la que fue nominado al Óscar como Mejor Actor, y "Río grande" (1950), tras lo cual fundó su propia productora de películas: Wayne-Fellowes, más tarde llamada Batjac. Durante estos años se dedicó a hacer filmes de poco éxito, hasta que en 1956, en el “western” de John Ford "Centauros del desierto", hizo lo que se considera la mejor interpretación de su carrera. Su misterioso y obsesivo Ethan Edwards se mantiene como una de las más convincentes y turbadoras caracterizaciones en la historia del cine estadunidense. Considerada como el primer “western” crepuscular, "Centauros del desierto" aborda, por primera vez, el desarraigo de los últimos hombres del Oeste ante la llegada de los nuevos tiempos. Este tema fue recurrente con la irrupción, algunos años después, de la nueva tipología del género implantada por directores como Sam Pekimpah, Walter. En 1969 Wayne hizo una película para Hal Wallis, "Valor de ley", dirigida por Henry Hathaway, y al año siguiente ganó el Óscar que tanto tiempo había estado buscando, el cual fue más como un reconocimiento a toda su carrera que por su papel en la película. El histrión hizo 11 filmes más, entre los que se encuentra "El último pistolero" (1976), el cual sería su última producción y en la cual se narra la historia de un viejo pistolero al que se le diagnostica cáncer y poco tiempo de vida. Paradójicamente, era sabido en la industria fílmica del cáncer de pulmón que padecía el actor, el cual le fue diagnosticado en 1963 y en 1978 se sometió a una intervención a corazón abierto. Wayne luchó contra el cáncer; sin embargo, murió el 11 de junio de 1979 en Los Ángeles, California; sus restos mortales reposan en el Pacific View Memorial Park de Newport, con el epitafio escrito en español: "Feo, fuerte y formal", a petición de él mismo.


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