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El día de la muerte nació la vida

24/11/2010 08:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Hortencia Sánchez

Llegaste a acompañarme --me enteré de forma azarosa--, me colmaban ya treinta años. Pasaron los meses, luchabas por crecer dentro de mi pequeño cuerpo, crecías a lo ancho, no había espacio. Desde entonces eras grandioso y un 1 de noviembre de hace 15 años llegué a cumplirle a la vida.

En ese instante me trasformé en tierra expuesta, escuché tu llanto, yo me encargaría de que se trasformara en sonrisas. No eras un recién nacido hermoso, eras un niño de cabellos obscuros, de manos regordetas; me costaba trabajo tenerte contento, me esforzaba.

El tiempo trascurrió y crecías entre el berrinche, la sorpresa y la exigencia. Te escribía poemas y de pronto tú encontrabas las palabras precisas, eras un gorrión cantando al presente. Me das lecciones de vida muy a menudo, te preocupa el caos, la injusticia, la discriminación. Te esfuerzas por encontrar tu discurso, amas la cultura vikinga, las historias de héroes, la música, el metal y ahora tienes ansia por la música clásica.

Vistes siempre de negro, no obstante tú eres sólo luz. Conoces mucho más que yo del sonido, de países, de leyes, de esperanza, de ilusión. Construyes mi pasado, mi presente, mi futuro. Me obligas a necesitar, a desear la eternidad para poder estar siempre a tu lado. En este mes de muerte y despedidas, tú continúas siendo nacimiento, vida: Natanael, mi regalo de Dios.

Has decidido abrazar el arte, entregarte aún sabiendo que no es fácil. Comprendes que es la manera de ser feliz, a pesar de que no a muchos les interesa. Me exiges que te cuente de mis miedos, de mis frustraciones; amas mi fragilidad, el verme llorar por ser excesivamente sentimental. Gozas de mi afán por conservar la lozanía, la frescura. Has compartido conmigo la escena con mis chicos de educación especial, de capacidades diferentes, la conviertes en comunión, en encuentros. Crees en el mundo lleno de sorpresas, bailas sobre las nubes, en el mar, en este mundo injusto, un poco cielo, un poco infierno.

Este 1 de noviembre cumples 15 años, los cuales disfrutas como buen hombre, con tus compañeros que creen todavía como tú, que es posible cambiar lo terrible, lo cabronamente horrible que sucede. Por las mañanas lees las noticias guardando la esperanza de que mañana todo será mejor. Consuelas al viejo abuelo, y a tu padre, intentas entregarle tu optimismo, aunque muy en el fondo también le tengas miedo al destino.

Mi pequeño, mi niño de ojos grandes, espero que tú si consigas los mejores cielos, la bonanza, un mejor presente y futuro, pero sobre todo acompañarte hasta que llegues a tierra firme.

Que estos primeros 15 años te doten de sensaciones, de emociones, para que los que vienen sean sólo mar, sólo cielo, vida.

Porque aunque naciste un día de muertos ambos sabíamos, estábamos seguros, de que el día que llega la muerte era un buen pretexto para recibir a la vida, ésta en la que apenas empiezas, la que vas encontrando cuando cada mañana despiertas y, a pesar de los obstáculos, de las tristezas, de la frustración, de la inconformidad, miras a tu padre apostándole, no obstante la soledad, el miedo, el futuro; porque sabes tomar entre los dedos lo que te depara, lo que vendrá.

¡Que cumplas muchos... muchísimos años más, mi niño de ojos y corazón enorme!

ritualteatro@hotmail.com


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
redliterariadelsureste.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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