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Dicen hijos del rock and roll "Bye bye" a Miguel Ríos en el Auditorio

28/10/2011 05:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

(Ampliación) (Material con apoyo fotográfico) * El cantautor español pone eufóricos a sus fans con éxitos que lo han proyectado a nivel internacional México, 28 Oct. (Notimex).- En un ambiente de nostalgia, "los hijos del rock and roll" acudieron a despedir la noche de este jueves a la leyenda viviente, al cantautor español Miguel Ríos, en el concierto que ofreció en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, como parte de su gira del adiós. Emocionado hasta las lágrimas, el icono del rock en español dijo: "Bye bye Ríos rock hasta el final", nombre del "tour", y mostró su energía y gran voz al interpretar los éxitos que lo han colocado en el gusto del público a nivel internacional. Uno de los grandes momentos fue cuando Ríos pidió a la gente que le regalaran una "ola", que recorrió el recinto de lado a lado y con la que los asistentes jubilosos participaron, además de ovacionarlo de pie en repetidas ocasiones. Para iniciar, el español interpretó "Memorias de la carretera", pero sin duda la que elevó los ánimos fue "Bienvenidos", que provocó que los que aún estaban sentados se levantaran de sus asientos y bailaran y cantaran al ritmo de la canción: "Bienvenidos hijos del rock and roll", frase con la cual la mayoría se identificó. "Sabía que me iban a dar la bienvenida en la ciudad que, según Carlos Fuentes, tiene vocación de hacerse infinita, esta es una ciudad infinita, estamos en el corazón de México y estamos aquí para cantar los temas más conocidos de mi carrera y vosotros hicieron grandes". Esas fueron las palabras con las que Miguel saludó, y tras ello presentó el tema "El gran muerto", el cual no llegó a este país y de ello culpó a las compañías disqueras, comentario que avivó la risa de los 10 mil espectadores. Ataviado con jeans, playera y chamarra de cuero negros, Ríos, demostró la gran energía que proyecta arriba del escenario, pues se dio el lujo de bailar, lo que motivó que las mujeres le gritaran piropos de todo tipo, pero sin duda también hizo gala de su gran voz. En todo momento el rocanrolero interactuó con su público, por lo que manifestó: "El mejor público del mundo", tras cantar "Generación al límite", "Raquel es un burdel", "Cosas que debo a Madrid" y "El río", "Reina de keroseno" y tocar su versión de "Nos siguen pegando abajo", de Charly García. "La Ciudad de México, ustedes lo saben, ha sido fundamental en mi crecimiento como artista, porque desde hace tiempo ha cambiado tanto la cosa, y la verdad tengo una suerte de ésta delante de ustedes. Les diré algo que no creo mucho, pero que Dios los bendiga". Conforme transcurrió el tiempo, los seguidores del español pidieron más y más, pero lo mejor vino después, porque tocó "Blues del autobús" y "Una noche de verano", con la cual parecía que iba a despedirse, pues también no se cansó de enviar besos para todos lados. "No sé si algunos conocéis el primer éxito que tuve, cuando estuve mucho tiempo aprendiendo a cantar, porque empecé imitando a los Teen Tops, Enrique Guzmán y a Los Locos del Ritmo. "Porque me enseñaron a hacerlo con un poco de swing, pero mi primer éxito fue una balada, era una canción bellísima, vamos a tocarla", expresó, para dar paso a "El río", para después ejecutar "El ruido de fondo" y "Yo sólo soy un hombre". "Qué feliz me están haciendo esta noche, ya saben algunos de ustedes que a la Ciudad de México no se puede venir con malos músicos, yo traje lo peor de la casa, pero denles un aplauso fuerte, porque les conté en el interminable viaje que hay de España hasta acá, que el público mexicano es bastante caliente, le he dicho todo el tiempo que aquí la gente rugía". Pero el público gritaba "¡otra!, ¡otra!" y coreaba el "¡oe, oe, oe!.. Ríos, Ríos", para que él apareciera en el escenario, porque hubo momentos en que desaparecía, pero el coro fue monumental con el clásico "A todo pulmón", "Vuelvo a Granada", "Maneras de vivir" y "Niños eléctricos". Otro momento emotivo fue cuando interpretó "Santa Lucía" y bailó a ritmo de "Sábado en la noche", "Bye, bye Ríos" y despedirse con "El himno a la alegría", con la que se despidió del Auditorio Nacional, escenario en el que se arrodillo y besó.


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