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Difunden con tertulia la figura del poeta Gerardo Diego

07/07/2010 04:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Fundación que lleva el nombre del destacado poeta español Gerardo Diego, fallecido el 8 de julio de 1987, organizó en el Instituto Cervantes de Bruselas, Bélgica, la XV edición de la Tertulia Equis y Zeda, con la que se difunde la figura deL autor santanderino y de las vanguardias de la poesía del siglo XX. El concejal de Cultura de Santander, España, César Torrellas, y los poetas José Luis Bernal Salgado, José Antonio González Fuentes y Alberto Santamaría, participaron en este foro el pasado 2 de julio, informó el Consistorio de la capital cántabra en un comunicado de prensa. La Fundación Gerardo Diego, de la que el Ayuntamiento de Santander es patrono, colabora habitualmente con el Instituto Cervantes en Bruselas, cuya biblioteca también lleva el nombre del poeta santanderino, en la organización de actividades culturales con el objetivo de difundir la figura y obra del poeta y de la poesía española del siglo XX. El poeta y crítico español Gerardo Diego, a partir del creacionismo y otras corrientes literarias de vanguardia, creó una realidad autónoma, un mundo propio, recorrido por una fuerza vital juguetona y a la vez dramática. El autor de "Versos humanos", "Alondra de verdad" y "Versos divinos" nació el 3 de octubre de 1896 en Santander, España, y estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Deusto y después en las de Salamanca y Madrid, donde se doctoró. Al tiempo que realizó estos estudios tomó clases de piano, por lo que supo alternar a la perfección su temprana vocación poética con la musical. Sus primeras colaboraciones literarias las realizó en "Grecia" y "Cervantes", revistas identificadas con el movimiento ultraísta, en las que también colaboró el reconocido escritor argentino Jorge Luis Borges. Durante un breve viaje a Madrid descubrió el creacionismo de Vicente Huidobro, movimiento a partir del cual Diego creó una realidad autónoma, un mundo propio, recorrido por una fuerza vital juguetona o dramática. Diego, cuya extensa obra poética osciló siempre entre los temas y expresiones de raíz vanguardista y las estructuras más clásicas de la poesía, se inició en el mundo de la poesía con tres libros de gran sencillez y grata musicalidad, escritos en 1918: "Iniciales", "El romancero de la novia" y "Nocturnos de Chopin". El espíritu vanguardista del poeta está presente en gran parte de su obra, tal es el caso de "Evasión" (1918-1919), considerado ultraísta; "Imagen" (1922) y "Manual de espumas" (1924), ambos adscritos al creacionismo. Entre sus mejores libros, dentro de la vertiente tradicional, destaca "Versos humanos" (1925), que incluye sonetos de insuperable perfección técnica como "El ciprés de Silos", "Giralda", "Insomnio" y "Revelación", por el que obtiene el Premio Nacional de Literatura en 1925. En 1927 participó en el Ateneo de Sevilla, por invitación del torero y escritor Ignacio Sánchez Mejías, en la conmemoración del tercer centenario del poeta español Luis de Góngora y Argote, celebración que da vida a la llamada "Generación del 27" y en la que se enmarcan todos los poetas que participaron en ella. Durante esta época dirigió las revistas de carácter vanguardista "Carmen" y "Lola", al tiempo que escribió obras como "Fábula de Equis y Zeda" (1926-1929), en pleno fervor gongoriano, y "Poemas adrede", en la que se hace patente la influencia del surrealismo y el intento de aunar la expresión tradicional con la vanguardista. También de tono surrealista son algunos de los poemas titulados "Angeles de Compostela" (1940). Asimismo, publicó en 1932 su "Poesía española. Antología 1915-1931", que da lugar a una gran polémica, donde da cabida a maestros consumados junto a jóvenes poetas como Juan Larrea, quienes solamente pudieron ser leídos en España durante muchos años en dicho volumen. En sus libros posteriores, Diego manifestó también su aguda sensibilidad para la belleza y el sentido musical que siempre le caracterizó y que se ve reflejado en obras como "La sorpresa" (1943), "La luna en el desierto y otros poemas" (1948) y "Paisaje con figuras" (1956), entre otros. Por otra parte, la lírica amorosa del poeta se concentra en libros como "Amazona" (1956), "Amor solo" (1958), "Canciones a Violante" (1959) y "Sonetos a Violante" (1962), mientras que la religiosa está recogida en "Versos divinos" (1971), obra que incluye el libro juvenil "Viacrucis" (1931). La afición de Diego por la música originó una de sus grandes composiciones: "Preludio, aria y coda a Gabriel Fauré" (1967), en la que el autor logró transmitir con sus versos la fuerza expresiva de la música. De su pasión por los toros dan testimonio los libros "La suerte o la muerte" (1963) y "El cordobés dilucidado" (1966). Desde 1933 Diego se traslada al instituto Beatriz Galindo de Madrid, donde permaneció hasta su jubilación en 1966. Entre los reconocimientos a los que se hizo acreedor destacan el Premio Nacional de Literatura en 1925, por su libro "Versos humanos". En 1947 fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua y en 1956 vuelve a obtener el Premio Nacional de Literatura. Para 1979 se le otorga el Premio Cervantes, el cual comparte con el escritor argentino Jorge Luis Borges. Gerardo Diego, uno de los poetas de la Generación del 27, a la que pertenecieron Pedro Salinas, Jorge Guillén, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Miguel Hernández y Luis Cernuda, falleció en Madrid el 8 de julio de 1987.


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