Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Raul Peniche escriba una noticia?

Discurso del Presidente de Mexico Felipe Calderón Hinojosa durante el lanzamiento de la estrategia Nacional de Seguridad Vial

14/05/2011 05:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

México, no obstante de ser probablemente la doceava población a nivel mundial, ocupa el séptimo lugar a nivel mundial en mortandad por accidentes de tránsito. Cada año fallecen en nuestro país, es asombroso, hasta 24 mil personas

Qué tal, muy buenas noches.

Señor Diputado Francisco Javier Martín Gil Ortiz, Presidente de la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados.

Diputado Miguel Antonio Osuna Millán, Presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados.

Estimado doctor Phillippe Lamy, Representante en México de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud.

Distinguidos Ministros y Viceministros de Salud y de Transporte, y autoridades de Tránsito y Seguridad Vial de Iberoamérica y del Caribe.

Estimados titulares y representantes de instituciones y organizaciones públicas, privadas y sociales, relacionadas con la seguridad vial y con la salud.

Muy distinguidos integrantes de la Mesa de Honor.

Estimados colaboradores del Gobierno Federal.

Muy apreciables Legisladores.

Muy distinguidos representantes del Banco Interamericano de Desarrollo.

Vicepresidenta, bienvenida.

Apreciables amigos.

Señoras y señores:

A nombre de todos los mexicanos, a los que orgullosamente represento, quiero darles a ustedes la más cordial bienvenida a México. Como decimos aquí: Ésta es su casa, y espero que la disfruten y que se la pasen muy bien.

Me da mucho gusto, además, estar aquí para refrendar con ustedes el compromiso de nuestro país con lo que se ha llamado el Decenio o la Década de Acción para la Seguridad Vial.

Quiero expresar mi reconocimiento a su esfuerzo por generar una mayor conciencia social en torno a este tema tan importante, que es, sin duda, un asunto de salud pública prioritario a nivel global.

Poca gente sabe en el mundo que los accidentes automovilísticos representan la novena causa de mortalidad. Es más, creo que para muchos servidores públicos, de no ser por el esfuerzo que ustedes realizan para enfatizar la conciencia de este problema, quizá nunca nos hubiéramos enterado.

Y es asombroso saber que este problema, esta epidemia silenciosa, déjenme llamarla así, ya cobra más vidas en el mundo que enfermedades como el SIDA, la tuberculosis e, incluso, la gripa, juntas; es decir, ni el SIDA, la tuberculosis y el resfriado, la gripa, tienen juntas tantas muertes como las que provocan los accidentes automovilísticos.

Se trata, sin duda, de un problema y de una crisis con repercusiones sanitarias que demanda mayor atención por parte de sociedades y Gobiernos.

También celebro el hecho de que se vinculen los dos temas. Honestamente, insisto, que para muchos de nosotros no hubiera habido una relación nítida entre vehículos, seguridad automovilística y problema de salud.

Y eso, finalmente, se ha venido generando a través del movimiento que ustedes encabezan en sus respectivos países y de lo que ahora se está haciendo en México.

Es, efectivamente, una importante causa de mortalidad. Año con año, millones de familias en el mundo enfrentan la pérdida de un ser querido o las consecuencias de ver a alguno de sus integrantes quedar en una discapacidad permanente.

Yo mismo he sufrido la tristeza de perder no uno, sino a varios familiares: primos-hermanos míos, en accidentes automovilísticos. Ciertamente, somos una familia enorme, pero de todos modos es, desde luego, causa de un gran pesar el ver tantas vidas segadas, vidas muy jóvenes, por cierto, con todo el futuro por delante, a causa de un accidente.

Aquí mismo, en la Ciudad de México, todos los fines de semana somos testigos de jóvenes que tienen accidentes mortales, que salen de una fiesta, que tienen alguna reunión y, evidentemente, nunca vuelven a su casa, por un accidente.

Para mí es dramático ver, por ejemplo, algunas de las principales avenidas de esta ciudad, el Periférico, que está muy cerca de la Casa Presidencial, Los Pinos, siempre, siempre los fines de semana hay alguna valla destruida por algún accidente automovilístico.

Así que, estamos convencidos y, en el caso de México, decididos, a actuar ya, para reducir este problema. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, con la cual tenemos siempre el placer de colaborar, de no llevar a cabo acciones concretas en los próximos años, las muertes por accidentes automovilísticos podrían aumentar hasta en un 65 por ciento. Por eso, la seguridad vial es para nosotros un tema clave.

Desafortunadamente, México, no obstante de ser probablemente la doceava población a nivel mundial, ocupa el séptimo lugar a nivel mundial en mortandad por accidentes de tránsito; es decir, estamos mucho más allá de lo que proporcionalmente nos correspondería. Digámoslo así.

Cada año fallecen en nuestro país, es asombroso, hasta 24 mil personas, y otras 40 mil personas más sufren cada año una discapacidad a causa de estos siniestros.

Qué es lo que podemos hacer ante este problema. Yo sé que la reunión de ustedes aquí arrojará mucha luz sobre ello, pero pienso que si en algo podemos coincidir, es que la respuesta internacional debe ser muy parecida a la de otros desafíos de salud: informar para prevenir.

Tenemos que brindar a nuestras sociedades toda la información necesaria para generar una nueva cultura de seguridad vial, una cultura que sea, a la vez, una cultura de respeto a la vida, una cultura de cuidado con la vida.

Yo agradezco, además, aquí la presencia de distinguidas personalidades; del Presidente de la Cruz Roja Mexicana, por ejemplo; del Presidente de la Cámara Nacional de Autotransporte, la CANACAR; de varios líderes de la sociedad mexicana. Y yo quiero pedirles a todos ustedes, amigos, que transmitan este sentido de vital importancia de prevención de accidentes automovilísticos.

La principal razón por la cual una familia pierde a uno de sus hijos o a uno de sus hermanos, es el accidente automovilístico en México

Sólo cuando uno ve las cifras se percata, verdaderamente, de la dimensión del problema. Esto, amigos, lo podemos lograr mediante campañas para que los usuarios de las vialidades conozcan las leyes, conozcan los reglamentos de tránsito, sean conscientes de que al violarlos ponen en riesgo su vida y en riesgo la de las demás.

Yo pienso, por ejemplo, que entre los jóvenes, particularmente entre jóvenes universitarios, sería muy útil conocer estas cifras. Porque la probabilidad de muerte, dado un accidente automovilístico, es muy elevada, y creo que los jóvenes mismos no se percatan del riesgo hasta que, simple y sencillamente no tienen noción del riesgo.

La sensación de seguridad, de protección que da el conducir, sobre todo, los vehículos de los diseños más recientes, generan, precisamente, un error, un error en la prevención, una falta de prevención, que creo que con información se puede, en parte, paliar. Así que, la primera regla de oro debe ser: informar para prevenir.

Tenemos que brindar a nuestras sociedades toda la información para generar esa cultura de vialidad, de seguridad vial, que finalmente es cultura de vida.

Como en el caso de las epidemias. Ustedes recuerdan que a nosotros nos tocó vivir aquí, en México, el brote más fuerte de Influenza A/H1N1, afortunadamente lo superamos bastante bien.

Es fundamental que la gente sepa identificar claramente cuáles son las principales conductas de riesgo.

Y así como en el caso de la Influenza fue vital para reducir la velocidad de propagación el recordarle a la gente del frecuente aseo de manos, el de la limpieza de objetos, en fin, muchas medidas para prevenir el contagio, también aquí es necesario sensibilizar a la sociedad acerca de los riesgos que se corre, no sólo cuando se maneja bajo los efectos del alcohol o de las drogas, sino también otras conductas igualmente peligrosas.

Esto de manejar bajo los efectos de alcohol o drogas, debe ser simplemente impensable ya para la gente, impensable para los jóvenes, impensable para quienes pueden evitar que alguien maneje un automóvil en ese estado. Es decir, debe ser una regla sagrada, una regla de vida, que honestamente no hemos aprendido a respetar, por lo menos en México.

Alguien bajo la influencia de alcohol o drogas, habitualmente se le permite conducir, incluso, obviando los riesgos, que aún en cantidades, entre comillas, modestas, genera una inhibición de reflejos en el conductor, que puede generar accidentes importantes. No es una regla que asumamos, desafortunadamente, de manera general.

Pero también hay otras prácticas igualmente peligrosas. Algo también muy común, que está prohibido, además, por los reglamentos, que es usar el teléfono celular a la hora de conducir un automóvil.

O bien, no utilizar el cinturón de seguridad, algo que afortunadamente la cultura vial ha venido revirtiendo en los últimos años en la Ciudad de México. Hoy, más que antes, se usa el cinturón de seguridad. Pero yo todavía recuerdo, cuando, bueno, cuando manejaba más, porque ahora casi no puedo manejar en mis circunstancias actuales, pero, yo me acuerdo que con mis compañeros de escuela se usaba el cinturón de seguridad únicamente cuando uno salía a carretera, o una cosa así, verdaderamente extraordinaria.

La verdad es que el uso cotidiano en la calle, en el trayecto normal a una oficina, etcétera, es vital también el cinturón de seguridad.

Otra. Por ejemplo, yo como padre de familia lo aprendí afortunadamente con mi esposa, el no poner a los niños en el asiento delantero. Yo veo muchas mamás que manejan con el niño al lado, para poderle arreglar la ropa, recoger las manos, darle el biberón, no sé, con el riesgo incalculable que da no sólo el tener un accidente directamente, sino el impactarse con la bolsa de seguridad del automóvil. En fin.

Varias reglas que no forman parte de nuestra cotidianeidad y creo que deben serlo. En fin.

Amigas y amigos: No quiero extenderme más, simplemente insisto, que prevenir siempre es menos costoso en términos económicos y en términos humanos.

Calculamos que en México los daños materiales y la atención médica a las víctimas representan un costo mayor al 1 por ciento del Producto Interno Bruto, recursos que pueden ser utilizados para muchos otros programas de beneficio social.

Pero lo más importante es prevenir los costos humanos, es increíble que los accidentes de tránsito sean la principal causa de muerte entre los niños y jóvenes en México, entre los 5 y los 29 años de edad, la principal causa de muerte son los accidentes automovilísticos, la principal razón por la cual una familia pierde a uno de sus hijos o a uno de sus hermanos, es el accidente automovilístico en México.

Y en la medida en que se incrementa el uso de automóvil, se incrementan también los riesgos. La escuela juega un papel fundamental, los medios de comunicación también juegan un papel fundamental. En fin.

Así que, celebro que Naciones Unidas haya proclamado a esta década el Decenio de Acción para la Seguridad Vial. Es un esfuerzo que ojalá nos permita reducir los accidentes viales.

En México con gusto nos sumamos a la iniciativa, por eso los Secretarios de Comunicaciones y Transportes y Salud han firmado ya un convenio ante todos nosotros para nacionalizar la Estrategia de Seguridad Vial en nuestro país en esta década.

Una Estrategia con visión de largo plazo que seguramente podrá ser conocido en el marco de la reunión que ustedes amablemente atienden en nuestro país.

Ambas Secretarías tienen la instrucción clara, Presidencial, de trabajar para que México logre llegar a la meta mundial que es reducir en 50 por ciento las muertes por accidentes automovilísticos en los próximos 10 años.

Es alentador por ejemplo, que el año pasado se haya disminuido la cifra de accidentes en 39 mil casos y se redujo la de heridos en dos mil 400 casos, respecto al año anterior. Todavía, obviamente, no es suficiente.

Amigas y amigos:

No me resta más que agradecerles su presencia en México, desearles el mayor de los éxitos en esta reunión y, desde luego, que después de ella hayamos más ciudadanos de México y del mundo que usemos el cinturón, y que no usemos el teléfono celular al conducir. Y que haya menos accidentes, menos muertes y menos dolores evitables, como son los accidentes automovilísticos.

Cuentan con México para lograrlo.

Muchísimas gracias.


Sobre esta noticia

Autor:
Raul Peniche (106 noticias)
Visitas:
1238
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.