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La “Educción Bancaria”, un mal que aqueja la conciencia del pueblo. (parte 2)

19/06/2009 17:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Continuamos con el artículo de hace dos días, la educación bancaria. los invito a reflexionar

La “Educación bancaria” criticada por PauloFreire[1], nos lleva a plantearnos, o como él dijera, a problematizarnos, la realidad en que vivimos y lograr hacer una reflexión sobre nuestras condiciones educativas. Según él, la educación debe comenzar por superar la contradicción educador-educando, basarse en una concepción abarcadora de los dos polos:

Cuando más analizamos las relaciones educador-educandos dominantes en la escuela actual, en cualquiera de sus niveles (o fuera de ella), más nos convencemos de que estas relaciones presentan un carácter especial y determinante, el de ser relaciones de naturaleza fundamentalmente narrativa, discursiva, disertadora.” (FREIRE, 2006: 77)

Lo que debiera desarrollar la enseñanza progresivamente, es la capacidad de reflexionar, analizar, comprender y organizar el nuevo conocimiento adquirido, pero para esto aún falta mucho, es necesaria la revisión profunda de las bases del aprendizaje, el planteamiento de objetivos bien definidos más allá de la simple adquisición de información y el desarrollo de un mejor modelo de enseñanza.

Freire propone una educación liberadora en la cual el educador da prioridad al diálogo entre en educador y educando, transformándose así las relaciones. No hay que olvidar que en esta propuesta nadie educa a nadie ni nadie se educa solo; los hombres se educan en comunión. La educación debe ser un proceso dinámico, un proceso de acción de parte de los sujetos, con lo que podemos decir que la educación es un producto de la praxis, no es sólo orientar sino una actividad orientada a transformar.

De todo esto podemos decir que la función del educador es diseñar y organizar experiencias didácticas, teniendo presente la idea de un alumno activo que aprende significativamente. El educador debe conocer la forma en que procesa la información el estudiante, la manera en que se consolida el conocimiento y las vías a través de las cuales se relacionan los conocimientos previos con los nuevos.

La movilidad social tiene su origen en el principio asistencial de la concepción bancaria de la educación, en la cual no sabemos nada y somos incapaces de crear

Como estudiantes creemos en la importancia de las sesiones de clase, ya que son un punto fundamental en el desarrollo del sentido crítico y reflexivo de los alumnos. Y precisamente como estudiantes que fuimos y somos nos formulamos la siguiente pregunta: ¿Por qué estudiamos o vamos a la escuela? De las respuestas que más escuchamos dos llaman nuestra atención[2]: 1) vivir mejor y 2) ser mejor persona.

Haciendo un análisis de estas expectativas podemos decir que la primera respuesta tiene que ver con dos aspectos fundamentales: a) movilidad social y b) mantener el statu quo.

La movilidad social tiene su origen en el principio asistencial de la concepción bancaria de la educación, en la cual no sabemos nada y somos incapaces de crear; así, la clase hegemónica (opresora) ha creado esta idea en el sentido de adaptación a la funcionalidad de un sistema. Las personas suponen que el hecho de estudiar les llevará a ser exitosas, traduciéndose este éxito en una desproporción entre la remuneración económica y la afectiva. Es, en palabras opresoras, dejar atrás la clase social a la que pertenecíamos y ascender a la siguiente, reafirmando y apoyando la jerarquización de la sociedad y su estratificación, acrecentando más la brecha de las desigualdades sociales.

Aunado a la movilidad social (Fig. 2) se encuentra la conservación de las dicotomías o la consecución de las oposiciones vitales para reproducir el statu quo que podemos decir son: dialigicidad-antidialogicidad, ego-alterus, opresor-oprimido, educador-educando, hombre-mundo. Estas dicotomías crean la ilusión de que algunas personas están mejor educadas, es decir, mejor adaptadas al orden social imperante, no obstante, esta reproducción del estado de las cosas genera seres pasivos, no reflexivos ni críticos; dando una vuelta más a las desigualdades sociales y la jererquización.

Lo anterior podemos verlo reflejado en la escuela cuando surgen los llamados cuadros de honor, donde es posible observar que las personas mejor adaptadas al mundo opresor (y potencialmente futuros opresores) ocupan los primeros lugares; sin embargo esto no significa que ellos hayan desarrollado una actitud crítica ante la realidad, sino que han memorizado bien los contenidos y nos les han concedido la más mínima duda para asimilarlos. De ahí que muchos jóvenes al pretender entrar a la universidad no logren ingresar ya que se enfrentan a problemas de reflexión y no tanto de memorización tajante en los exámenes de admisión. El statu quo justificará esto mediante la competitividad, pese a ello, tiene de fondo una mala programación educativa ya que no existe en ella nada que tenga conexión con la realidad.

[1] Íd.

[2] Eliminemos respuestas como: porque me mandan mis papás, o porque quieren deshacerse de mí en casa, que algunas personas creen son respuestas de un humor inconmensurable.


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Emilho (13 noticias)
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