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El efecto "Chepo"/Hugo Rangel Vargas

07/08/2013 06:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Hugo Rangel Vargas

El 1º de septiembre de 1997 el entonces Presidente de la República, Ernesto Zedillo, rendía su tercer informe de gobierno ante un Congreso de la Unión en el que por primera vez el PRI no tenía la mayoría absoluta. En aquel momento, el titular del poder ejecutivo federal confesaba dogmáticamente su creencia en que estaba actuando de manera correcta en materia de política económica: "(...) estoy convencido de que las bases esenciales son correctas y, de respetarse, nos conducirán al crecimiento con empleos y mejores salarios que México necesita." Frente a ello, el entonces Diputado Presidente de la Mesa Directiva, Porfirio Muñoz Ledo, aseveró: "La obcecación es contraria a la sabidurí­a y nociva para los quehaceres del Estado, que si bien exigen firmeza, demandan asimismo flexibilidad, imaginación (...) Saber gobernar es también saber escuchar y saber rectificar."

Aquel acto que inauguraba una nueva era en las relaciones entre el poder legislativo y ejecutivo, bien pudo ser el inicio de una era de desarrollo democrático de la nación. Sin embargo, la visión de Muñoz Ledo fue la profecía de más de 15 años de obcecaciones y necedades festejadas en la inmolación de toda racionalidad elemental, mismas que hoy se instalan en diversos ámbitos de la vida de nuestro país sin el más mínimo contrapeso.

Distantes en sus efectos y consecuencias, la ratificación del entrenador de la selección nacional, José Manuel de la Torre (Chepo) y la obstinación sobre la existencia y persistencia de una "estrategia de seguridad en Michoacán"; son la sintomatología de un comportamiento absurdo que se sostiene, en ambos casos, sobre argumentos endebles y tautológicos.

El fútbol, llamado a estar en la dieta informativa de los mexicanos como platillo principal, ha dado únicamente sin sabores al paladar de los aficionados en este año, ello derivado de que el seleccionado nacional mantiene en vilo sus posibilidades de acudir al mundial de Brasil en el 2014. Pero pese a la escasez de victorias, de goles, las cadenas de empates y la deshonra de la primera derrota de la historia ante Panamá, aunado a la oposición velada de varios directivos de clubes (quienes ya barajaban la propuesta de Tomas Boy como entrenador nacional); la obcecación en la ratificación de "Chepo" de la Torre como seleccionador, fue aderezada con el argumento externado por Justino Compeán: "el cuerpo técnico es el mejor que tenemos para que nos lleve a Brasil 2014″ además de señalar que José Manuel ‘es una persona íntegra, profesional y entregada al trabajo’.

Pero los magros resultados de José Manuel de la Torre, ahora devenidos a virtudes como producto de una retórica tautológica que invoca a un resultado final (la clasificación al mundial) pero que echa bajo la alfombra la evidente carencia de una idea y de una táctica para lograrlo; parece reproducirse, en premisas y resultados, en el evidente fracaso de las medidas –aunque no estrategia- de atención al problema de inseguridad en Michoacán.

Anunciado como panacea, el operativo militar en Michoacán arrancado el pasado 22 de mayo no ha entregado resultado concreto alguno; sin embargo se ha insistido en reforzarlo con mayor fuerza pública, mas no así con inteligencia táctica y financiera o con medidas de reconstrucción del tejido social y económico en un estado cuya dinámica productiva se encuentra deprimida.

Los más recientes sucesos en los que han caído civiles, efectivos policiales, e incluso altos mandos de la marina; han revelado la vulnerabilidad del argumento de la existencia de una estrategia mediante la que se alcanzaría el objetivo final de pacificar el estado y el restablecimiento de la normalidad jurídica.

A pesar de ello, el Procurador General de la República ha insistido en la tesis redundante y vacía de que la violencia que persiste en Michoacán es producto de la estrategia misma de seguridad, llevando su obcecación al extremo de declarar, apenas el día 30 de junio, que en el estado "la gente ya puede circular tranquilamente". Pero va mas allá: "yo creo que ninguna estrategia nos va a dar resultado en una semana o en tres días; que una estrategia tiene que sostenerse y hay muchos datos de la eficiencia de esta estrategia (...) lo que creo que sería un grave error es interrumpirla antes de terminar sus efectos".

Quizá la teoría de la toma de decisiones nunca llegue a ser una ciencia que caracterice la etiología y la patogenia de la obcecación enfermiza; de ser así, ésta podría ser llamada como el mal o el efecto "Chepo". Mientras tanto, los michoacanos padeceremos el comportamiento irracional de una clase política que se hace cómplice de sus propios enredos discursivos, enseñoreándose de nuestros destinos, y probablemente los aficionados al balompié seguiremos sufriendo la angustia de una clasificación mundialista ahora cuestionada por la propia necedad de los dueños del balón.


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Autor:
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Fuente:
grupocronicasrevista.org
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Tipo:
Reportaje
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