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El Candidato

31/12/2011 06:39 5 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Quién no quiere ser popular? ¡Que levante la mano! ¿Nadie? Todos queremos ser populares, pero nadie es más popular que el “Candidato”. Luego, todos queremos ser el “Candidato”

El Candidato

Por: Teresa M.G. Da Cunha Lopes

Tal como Hernando de Soto dedicó sus esfuerzos a descodificar el “misterio del Capital”, yo quiero compartir con ustedes los “secretos” de cómo transformarse en “El Candidato”. Es que se todos quieren ser el “Candidato”, yo confieso que quiero ser el “Asesor del candidato”, o mejor, a la manera japonesa, el “Kuromaku”, aquel que desde la retaguardia e invisible ejerce, realmente, el poder.

Si, además, de les dar las “herramientas” para se transformaren en el “Candidato”, o sea en populares, conseguir una carrera de conferencista internacional con la remuneración en divisas de Hernando de Soto o de Condoleezza, mejor.

Lo primero, es lo primero. Veamos, punto por punto la biblia para ser el "Candidato"

No es difícil ser popular, luego no es difícil ser el “Candidato”. Todo lo que tenemos que hacer, señoras y señores, es caminar tranquilamente por el valle de la “opinión pública”, eliminar de nuestra trayectoria cualquier tema concreto con real importancia y adoptar, firmemente, el camino de la “VISIÓN”.

La “VISIÓN” es el secreto. No hay más. Y la “VISIÓN” va siempre de la mano con el “PROGRAMA”.

La “VISIÓN” del “Candidato” siempre es la “buena”. Las otras visiones siempre son “malas” .

Este es el metaparadigma. Este es el secreto. Las otras reglas, son normas secundarias.

Construir el “futuro de nuestros hijos; resguardar nuestras “tradiciones”; preservar la “herencia para las generaciones futuras”; caminar para construir “juntos el futuro”, son los ingredientes obligatorios de la “Visión” y que tienen que estar bien visibles en el “Programa”.

El “Candidato” sólo existe a través del “Verbo”. El “Verbo” es la “Visión” + el “Programa”.

El “Verbo” se transmuta en el discurso, en la arenga, en la entrevista, en el slogan, en la frase, en el “petit mot”, en la narrativa, en el mensaje y, siempre (atención que este es el cuarto secreto de la Virgen de Fátima), siempre tiene que asegurar el titular diario en la prensa escrita (que ya nadie lee); los segundos diarios de exposición televisiva; el comentario (siempre agudo e inteligente de los “pundits”, o sea de nosotros los analistas) en la radio y, si posible una pequeña ola de agitación en el enjambre de las redes sociales.

Este es el oxigeno que permite al “Candidato” aguantar las horas de campaña sin extras; los kilómetros de carretera, los besos de los niños con mocos; los abrazos de las señoras gordas y de los compadres; los insultos del otro, en fin, el aburrimiento general disfrazado en adrenalina de las campañas electorales. Y a la campaña del “Candidato” existir. Sin oxigeno, todos sabemos que no puede existir vida. Política o de otro tipo.

Regresemos, por un momento a la “VISIÓN” y entendamos su importancia.

A nuestro alrededor, el mundo tal como lo conocíamos, se derrumba, cae en pedazos: tener un trabajo es una utopía; los derechos son un sueño guajiro; el acceso a la educación, a la salud y a la justicia es tan elusivo como el Holandés Volador ; la seguridad es un cuento de la abuelita y la economía un tema tabú que sólo puede ser discutida, con puerta cerrada, por los G20.

A nuestro alrededor, sobre nuestros costados y espaldas, sobre el vecino, sobre el otro, los golpes caen con sistemático ritmo.

¡Pero! Que paz, que alegría, que descanso ver al “Candidato” exaltado, enérgico, empeñado, en cada esquina, en cada plaza, en cada pantalla, en cada espacio publicitario, en el medio de su gente, en la solitud del palenque, con su gente, con mi gente, adaptar sus palabras al momento y a la necesidad del momento. Materializar la “VISIÓN”.

¡Que música para nuestros oídos! ¡Que regalo para los ojos!¡¡¡¡Verlo hablar con el humilde y el poderoso; en el ranchito y en el estudio, simultáneamente folclórico y urbano, de sombrero en Cherán y de corbata en Bellas-Artes!!!! La transformación, la metamorfosis, se operó. El “Ciudadano” es el “Candidato”.

Veamos, como opera la nueva mariposa.

Cuando un individuo, una familia, una comunidad son ignorados por la autoridad, el “Candidato” es el que les abre la puerta, el zaguán de la esperanza, del futuro, que les permitirá ser parte de la “Visión”, esa que a corto plazo, el 2 de Julio, por ejemplo, los redimirá, los libertará, les dará audiencia y presencia.

Cuando el ciudadano acampa en el Zócalo, se hinca en la protesta y grita en la marcha por el Paseo de la Reforma, el “Candidato” entiende, es empático, si “tuviera menos 20 años”, lo escuchamos decir a su entorno, “estaría ahí con ustedes”.

El “Candidato” nacido con la “Visión”, amamantado en el “Programa”, vive a través de la “Narrativa”: es “sencillo”, viene siempre del “pueblo”, tiene “ raíces “, es “honesto”, “eficiente”, “incluyente”.

Y siempre, siempre con un radar ajustado al más mínimo movimiento de la “opinión pública”.

Cuidadoso en no herir sensibilidades: conservador como todos los conservadores en la misa y liberal, una pizca de liberal, “comme il faut” en la calle.

El “Candidato” hoy por hoy, es de izquierda, porque la “izquierda” viste y no sale cara, es como comprar “Zara” y soñar con “Armani”.

El “Candidato”, a la historia la maneja en la palma de sus manos.

La memoria de los viejos tiempos borrada con el Alzheimer político de los cuates y la muerte de los testigos, le deja al “Candidato” toda la libertad para ser creativo con el pasado y con la manera como este justifica la “Visión”.

El “Candidato” no sólo hace historia; piensa que es la “historia”.

¿Y quién lo va a contradecir? El periodista para quién la historia se resume a los cinco minutos del pasado reciente?¿Las “masas populares” que son ahistóricas? O el otro “Candidato”, que ya sabemos le tiene envidia porque su “Visión” no es la “buena”.

Finalmente, el “Candidato” es siempre saludable y con una larga vida. Porque todos nosotros sabemos que un buen color, un buen aspecto, unos dientes blancos y un pelo lustroso son siempre señal de una buena salud y de una larga popularidad.

¿Quién no quiere ser popular? ¡Que levante la mano! ¿Nadie?

Seamos sinceros, señoras y señores, todos queremos ser populares, pero nadie es más popular que “Cristiano Ronaldo”. Luego, todos queremos ser “Cristiano”.

Pero en la imposibilidad de ser “Cristiano Ronaldo” ¿que nos resta? Pues, podemos siempre ser el“Candidato”.


Sobre esta noticia

Autor:
Teresa Da Cunha Lopes (215 noticias)
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1706
Tipo:
Opinión
Licencia:
Creative Commons License
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Eric L. Camejo (31/12/2011)

Muy buen articulo!

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Teresa Da Cunha Lopes (02/01/2012)

Gracias por su comentario y por la atención.
Cordialmente
Teresa Da Cunha Lopes

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Manuela Zaratini (03/01/2012)

Coincido con Mr. Eric, muy bueno

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Ex edil (04/01/2012)

Yo también quiero ser candidato.

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manolo (07/01/2012)

lo malo que solo ofrecen y la mayoria de las veces, no cumplen