Es un animalito muy mal apreciado y muy abundante en los campos de América. El zorrillo , o mofeta , es de piel negra con unas lineas blancas, muy tranquilo y pariente de la nutria y el visón.

El temor generalizado a su mecanismo defensivo se debe al gran desconocimiento del mecanismo mismo, que es parte de su vida. Es de naturaleza pacífica, y solo en casos extremos utiliza su arma.
Cuando es molestado, o es amenazado, se limita en principio a encarar a su enemigo, golpeando el suelo con sus patas delanteras, luego, si esto no es suficiente levanta su cola, para dejarla en esa posición a excepción de la punta. Si aun esto no es suficiente levanta la punta de su cola y se vuelve en contra de su molesto adversario, para luego lanzarle a los ojos un chorro de almizcle.
Las glándulas se ubican debajo de la cola, a cada lado de su base. Se accionan como pulverizadores, cuando disparan. Asoman los conductos, en ese instante, de las que están provistas, y se contraen los poderosos músculos del zorrillo , disparando dos chorros, contra el adversario, de un líquido amarillento y aceitoso.

Es el líquido pegajoso, mas su olor tan penetrante, lo que le causa al atrevido tanta molestia. El agente activo es el mercaptán, un sulfuro irritante de la piel, y que puede ocasionar ceguera temporal y náuseas. Incluso se han visto a animales que pierden el sentido y presentan convulsiones.
Al que observe al zorrillo, en su medio natural, verá a un animalito muy gracioso
Es fosforescente este almizcle en la noche, y su “aroma” se siente a mucha distancia, llegando a ser advertida hasta en un radio de un kilómetro y medio.
Hay que comprender, que aparte de su defensa olorosa el zorrillo no causa daño alguno. Según los biólogos es el animal carnívoro mas beneficioso para el ser humano, destruyendo plagas que son dañinas para la agricultura, como el gorgojo de la papa, o el gusano del tabaco.
Al que observe al zorrillo , en su medio natural, verá a un animalito muy gracioso.
El macho se vuelve a su soledad después de aparearse. Aproximadamente a las nueve semanas la hembra pare entre cuatro y ocho crías, y es muy buena madre. Por la noche los lleva al campo para que aprendan a cazar. Sus cachorros la siguen uno detrás del otro, como si fuesen amarrados.
Se dice que sus lineas blancas son su señal distintiva, destinada a advertir a quienes la vean de quien se trata, y así reaccionen a tiempo.

En comparación con su utilidad, sus molestias olorosas, que de vez en cuando puedan causar, son muy pequeñas.