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El Homo-Gris

17/08/2009 17:17 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

El hombre de expresión sombría como su aspecto en el vestir, camina con fría lentitud, sin saberse de donde vino, ni su propósito en este mundo

El hombre de expresión sombría como su aspecto en el vestir, camina con fría lentitud, sin saberse de donde vino, ni su propósito en este mundo.

Aquél hombre de chaqueta y pantalones grises; corbata, sombrero bombinésco y zapatos de charol; todo de un gris más que parecido, igual a todas sus prendas. Éste, se movía como lo haría una sombra grisácea en una mañana nublada, o digamos: gris.

Aquel fulano de mirar taciturno, llegó - a pesar de su pautado andar -, a la rivera de una laguna de aguas turbias, en medio del desolado parque citadino. ¡Solitario! Solitario en apariencia, ya que ahora era acompañado por la presencia de aquél manchón grisáceo. (No me pregunten que clase de tono gris era: si era gris marfil, gris perla, gris tierra o gris rata; sólo pongan en su mente, el de su predilección).

Del sórdido paisaje, ¡ahora...!, habitado por él, armonizaba perfectamente con éste. ¡Perfectamente!

Perfectamente visible, del otro lado del lago, existía un error en el entorno: un lunar de colores. Y luego, otro más y junto a éste otro, y otro, y otro... Incontables eran estas pecas.

En los ojos del hombre brilló un resplandor multicolor.

El calzado gris hecho ha corre por la playa para alcanzar el otro extremo de lago de aguas mansas. Ahora su andar era firme y personalizado. Más bien, digamos: brioso.

Bombín rojo, chaqueta amarillo, pantalones de color café, zapatos de charol vino y corbata azul de manchas verdes, blancas y majentas. ¡Y la camisa..., era gris! Por supuesto

Al ganar el dispar extremo, descubrió con agrado la causa de esa altisonancia de grises puros. Esa turbiedad de las sombras no era otra que la exposición pictórica de un olvidado artista de nombre... no sé. ¡Se me olvido! Lo que importa es que esa alegre ofensa del paisaje y... ¿Por qué no?, de su propia persona. ¡Y no era tal que sentir ruborizadas sus pálidas mejillas!

El tipo quedó exánime ante el primer cuadro: rara sombras multiformes, las texturas en los colores y la firmeza en las formas matízales, daba a su mente en algo más que pensar que en vulgar gris y sus múltiples variantes (el blanco y el negro, claro). A tal grado fue la ofensa, que la mano del hombre se vio tentada a corroborar con su toque la ignota trama de luces plásticas.

Los dedos palparon lo increíble del lienzo empapado en óleo, y...

Poco después, allá, lejos del gris parque, lejos del turbio lago, correteaba alegremente un hombre de expresión viva, de bombín rojo cereza, chaqueta amarillo oro, pantalones de color café madera, zapatos de charol color vino y corbata azul cerúleo de manchas verdes, blancas y majentas. ¡Y la camisa..., era gris! Por supuesto.

A sus espaldas, muy lejos de ahí, pero hace un momento tan cercano que podía tocarse, quedó en un punto solitario, como el paisaje que lo contenía, un olvidado cuadro de formas y texturas sombrías. Digamos: gris.

La mano del hombre se vio tentada a corroborar con su toque la ignota trama de luces plásticas

Dedicado a Obdulia Reyes Rosas.

Gustavo A. Madero, D.F.

23 - V - 2002.


Sobre esta noticia

Autor:
Américo Valadez (58 noticias)
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Tipo:
Opinión
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DONOVAN (19/08/2009)

QUIEN ES OBDULIA REYES?

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Adriana Lanza (18/03/2010)

puto luras!!!!!!