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El mito de la caravana

06/02/2012 23:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageTal vez no lo recuerden y, en realidad, no tendrían por qué. Se llamaba, o se llama, Marco Boogers, es holandés, y ganó fama mundial por ser una de las contrataciones más fallidas en la historia de la Premier League… y por un mito.

Antes de aterrizar en Inglaterra, su antecedente lo nombraba tercer mejor jugador de la Eredivisie 1994-95. No era poca cosa, por esos años todavía jugaban en su país Van der Sar, Kluivert, Seedorf, Litmanen, De Boer y hasta Ronaldo. Además, el mérito se suponía mayor, pues era parte del Sparta Rotterdam, decimocuarto de la liga. Su récord anotador anunciaba 103 goles en 238 partidos, siempre en Holanda y vistiendo camisetas como las de FC Dorddecht, FC Utrecht, RKC Walwijk y Fortuna Sittard.

Varios equipos importantes se lo pelearon durante aquel verano ’95. Borussia Dortmund y Napoli entre ellos. Finalmente, por 800 mil libras, con 28 años se unió a West Ham United, dirigido entonces por Harry Redknapp, quien anunció que sus visores se lo habían recomendado ampliamente.

No pasaron muchos partidos y debutó, ingresando de cambio, frente a Leeds. Aquella tarde pedían 2-1 y su presencia nada cambió el resultado. Su actuación no deslumbró a nadie, pero era recién su primer partido. Lo que no sabían sus aficionados, es que el segundo partido de Boogers con los Hammers sería inolvidable.

La jornada siguiente el calendario los enfrentó contra Manchester United en Old Traffod. Marco arrancó, otra vez, como suplente. Tony Cottee apareció como único delantero de West Ham, pero para el segundo tiempo Redknapp decidió que Marco lo acompañara. El holandés ingresó por Danny Williamson.

Con pocos, poquitos minutos en la cancha, Boogers fue a bloquear a Gary Neville, quien debía controlar una pelota a media altura. Corrió a toda velocidad y, con mucha fuerza y más locura, se mandó una entrada directo a las costillas del inglés. Sobra decir que a continuación se armó un zafarrancho que involucró, como siempre, a Roy Keane y Julian Dicks, peleoneros incansables, uno de cada bando. Boogers fue expulsado.

Neville pudo finalizar el partido, pero la lesión descubrió que tendría que estar fuera más de dos meses. Como Gary ya era un jugador importante a pesar de sus 20 años, la liga no tuvo consideraciones con el agresor. Le dieron cuatro partidos de suspensión.

Nunca más jugó para West Ham. En los días siguientes sufrió una lesión importante durante un entrenamiento y debía parar por casi tres meses. Optó entonces por regresar a Holanda para su recuperación y para presenciar el nacimiento de su hijo, programado para finales de año. y ahí, en ese lapso, cuando apareció El mito de la caravana.

Marco sabía que muy difícilmente regresaría a Londres. Durante el mercado invernal West Ham adquirió a Ilie Dumitrescu y Dani, lo que bien le indicaba que no tenía lugar en el equipo tras su regreso. En ese enero fue cedido a Groningen, con el cual no pudo jugar por sufrir nueva lesiones. Pero el contrato con los Hammers seguía vigente, así que en cada oportunidad disparaba indirectas contra Redknapp, a quien acusaba de no darle oportunidad de regresar. Ante eso, a través de su autobiografía, el DT dio una explicación sencilla pero vergonzosa en 1998: ‘Nunca antes lo vi jugar en vivo. Alguien me envió un video de él y por eso lo contratamos’.

El mito de la caravana, hecho por el que todos lo recuerdan, ocurrió a finales de 1995, durante su recuperación. The Sun comenzó a difundir la noticia de que Boogers vivía en un remolque, en una ‘caravana’, debido a una profunda depresión. La nota señalaba que el futbolista viajaba por toda Holanda casi sin estar consciente de sus actos. El tema acaparó todos los medios durante aquel mes, y lo hizo celebridad sin siquiera anotar un gol la Premier. Todos los medios lo buscaban, lo seguían, y hasta se comercializaban camisetas con una leyenda que indicaba la fugacidad de su paso: ‘Yo vi jugar a Boogers’.

Tiempo después, Bill Prosser, quien trabajaba para West Ham y estaba a cargo de los permisos de salida y viajes de los futbolistas, aseguró que la historia era falsa y que había surgido de una llamada entre él y un reportero del periódico. Ante la pregunta por el paradero del jugador, Prosser le informó que no tenía registro de vuelo para Boogers hacia Holanda, pero que posiblemente habría regresado a su país en auto, ‘en caravana’, como también se expresa en inglés. El reportero escuchó mal, o quiso escuchar mal, y se mandó una ficción que hizo vender miles de diarios.

Boggers se retiraría tiempo después sin volver a saborear algo parecido al éxito. Deambuló entre RKC Waalwijk, FC Volendam y el Dordrecht. A estos últimos los llegó a dirigir, y siempre manejó un discurso que hacía referencia a su paso por Inglaterra. Afirmaba que él sí otorgaba tiempo necesario de adaptación a sus jugadores extranjeros…


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elbuenfutbol.com
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