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El peso de la tragedia

13/08/2009 02:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Qué sucede cuando muere un ser querido? más aún, ¿Qué sucede cuando tu eres en parte responsable de que éso suceda...?

“La noche oscura y sin estrellas se adueñó de un día en que la tragedia quiso saludarme de mano, presentarse y acompañarme a lo largo del resto de cada uno de mis días…

Toda mi vida pasó por delante de mí en ése día, en tan sola una fracción de segundos en el peor de los días de la misma…

La intranquilidad con la que desperté ése día, no restó en nada la emoción que sentía ante la oportunidad de un viaje que podría compartir con mis padres, uno de esos viajes en los que te sientes con la posibilidad de recompensar todo lo anteriormente recibido, un viaje en el que tu eres el motor, tu conduces, guías y diriges; ése día olvidé que de la mano de todo esto, eres también el responsable de tus acompañantes…

Alguna vez he pensado en todas las campañas publicitarias que se llevan a cabo en la actualidad, alguna vez he pensado en todos ésos anuncios de radio y televisión que ponen tanto énfasis en el cuidado que se debe de tener al conducir un vehículo, en la imperiosa necesidad de no combinar el alcohol con la velocidad, que un minuto tarde es mucho mejor que uno de silencio; y sin embargo, nunca hacemos caso porque pensamos que ésos accidentes trágicos que todos los días se dejan leer en los periódicos le pasan a cualquier persona desafortunada, pero que a nosotros nunca nos va a pasar; es que yo así conduzco y nunca ha pasado nada, nos gusta decir; pero no necesitamos mas que pase una vez para cargar con la pesada culpa por el resto de nuestras vidas…

En mi caso, no hubo alcohol de por medio, conducía a 160 kilómetros por hora mientras mi rostro hacía una mueca de desesperación al contestar a mi madre que yo sabía manejar, que tenía muchos años y kilómetros de experiencia, que me dejara manejar en paz; un minuto después, en un descuido de una fracción de segundo, perdí el control del vehículo, el auto se movía violentamente de un lado a otro sin que yo lo pudiera enderezar, y entonces me salí de la carretera, unos metros más adelante una roca nos forzó a dar vueltas, tres para ser exactos; en una de ellas, salió mamá por la ventana, ella viajaba en el asiento trasero y nunca fue su costumbre ponerse el cinturón de seguridad cuando ocupaba ése asiento; mi padre resultó fuertemente golpeado pero jamás quedó inconsciente, yo tardé varias horas en descubrir que también había sufrido daños físicos; mi principal preocupación era saber el estado en el que se encontraba mamá…

La encontré tendida en el suelo, era evidente que estaba sufriendo mucho luchando por una vida que la abandonaba, y lo más desesperante de todo era que yo no podía hacer nada; un sueño espantoso, una pesadilla, una película de terror en la que la víctima era una persona muy querida mientras que el monstruo… el monstruo era yo…

Yo tengo que vivir el resto de mi vida con la pesada carga de éste dolor, pero tu que apenas comienzas a manejar, tu que aún tienes la oportunidad de asimilar la enorme responsabilidad que conlleva el ser el conductor de un vehículo, tu que me lees, tu que hoy me escuchas… tu no…”


Sobre esta noticia

Autor:
Sabinista (9 noticias)
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Opinión
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