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El propósito de nuestra vida

06/01/2010 16:22 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Año nuevo, vida nueva, dice el refran. Este año lo iniciamos con muchos propósitos en nuestra agenda, que seguramente traerán grandes beneficios a nuestra vida, esto, desde luego, sin olvidar que existe un propósito principal que va mucho antes de todo lo que anheles

Muchas, pero muchas felicidades, son mis mejores deseos. Este año quiero empezar con hablar del propósito principal de nuestra vida. Durante muchos años de mí vida siempre pensé que mis anhelos y mis sueños eran básicamente formados y realizados en base a mi trabajo y mi esfuerzo. Y estaba equivocado. Pero me di cuenta de que a veces esos sueños y esos anhelos no se cumplían completamente. Siempre se formaba una especie de barrera que impedía su completa realización. Hoy he comprendido perfectamente el porque sucedían estas cosas. Entiendo también que a ti puede sucederte lo mismo y como yo tengas dudas respecto a tus capacidades. Incluso la frustración es parte de esa decepción que has sentido al no ver cumplido tus anhelos. La cuestión es simple. No existe un hábito que nos incline a la humildad y al agradecimiento. Mientras no tengamos humildad en el corazón no aceptaremos que existe un ser supremo a quien debemos la vida y todo cuanto somos en ella. Mientras no tengamos el hábito del agradecimiento, menos reconoceremos que este ser supremo llamado Dios, es quien decide finalmente tu destino. Una ves que tengamos la humildad necesaria para reconocer y agradecer a Dios lo que somos, nos daremos cuenta entonces que el verdadero propósito de nuestra vida es amar y servir a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestras fuerzas. Su palabra dice; cumple fielmente todos los mandamientos que hoy te mando, para que vivas, te multipliques y tomes posesión de la tierra que el Señor juró a tus antepasados.

Seguramente tienes una extensa lista de propósitos que piensas realizar este año. Déjame adivinar; es posible que pienses bajar de peso. Cada inicio de año, hacemos juramentos de dejar el alcohol y el tabaco. Probablemente este año se cumplirá el deseo de tú auto nuevo, o una casa más grande. Y que me dices de un viaje al extranjero o un mejor trabajo. Son sueños y anhelos. Es posible que pienses; este año si se cumplirán. Lo que quiere decir que están todavía a la espera de verse cumplidos. La palabra del Señor dice; Reconoce en tú corazón que, así como un padre disciplina a su hijo, también el Señor tu Dios te disciplina a Ti. Te preguntaras ¿Qué tiene que ver su palabra con mis anhelos? Yo me hacía esta pregunta constantemente, hasta que encontré la respuesta en su palabra. Y dice; cumple los mandamientos del Señor tu Dios; témelo y sigue sus caminos. Porque el Señor tu Dios te conduce a una tierra buena: tierra de arroyos y de fuentes de agua, con manantiales que fluyen en los valles y en las colinas.; tierra de trigo y de cebada; de viñas, higueras y granados; de miel y de olivares; tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacaras hierro. La palabra del Señor es muy específica. Dios te proveerá de todo cuanto necesites si cumples sus mandatos.

Todos nuestros sueños y nuestros anhelos deben ser depositados en manos del Señor. Dios tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros. Y si estos sueños y estos anhelos se cumplen, es porque Dios lo ha querido, de otra manera es su voluntad la que se hace y no la nuestra. Si tus metas se cumplen, no olvides que es Dios quien las hace posibles. Su palabra dice; no se te ocurra pensar “esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos” Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esta riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados. Una manera de honrar a Dios es conforme al agradecimiento que muestres por todo lo que hizo por ti. Su palabra dice; cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor Tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos.

El propósito por el cual vivimos en esta vida, es adorar, alabar y bendecir a Dios todos los días de nuestra vida

Cuando empezamos un nuevo proyecto siempre decimos “primero Dios”, pero ante sus ojos esto no es suficiente. El que lo digas no tiene sentido. Son nuestros actos quien determina si actuamos o no en base a sus mandatos. Por ejemplo; si adoras a ídolos ajenos no estas llevando a cabo su mandato. Amaras a Dios con todo el corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas, quiere decir amarlo a el únicamente. Como puedes decir amar a Dios con todas estas actitudes si tus actos demuestran lo contrario. No puedes amar a dos personas al mismo tiempo. Su palabra dice; si llegas a olvidar al Señor Tu Dios, y sigues a otros dioses para adorarlos e inclinarte ante ellos, testifico hoy en contra tuya que ciertamente serás destruido. Si no obedeces al Señor tu Dios, te sucederá lo mismo que a las naciones que el Señor irá destruyendo a tu paso.

Todo proyecto nuevo debe tener un distintivo; honrar a Dios. ¿Cómo poder hacerlo? Recuerda que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor. Jesús dijo que busquemos su reino y todo lo demás será añadido. Pues bien, hacer el cumplimiento de sus mandatos es buscar su reino. Alabar a Dios todos los días de este y todos los años de tu vida, es cumplir uno de sus mandatos. Este es el propósito principal de nuestra vida y veras que todos los demás propósitos se cumplirán de conformidad a la voluntad del Señor. Ahora entiendo perfectamente que adorar, honrar y bendecir a Dios todos los días de mi vida es por lo cual yo estoy vivo. Cuando lo entiendas, todos los otros propósitos no te parecerán relevantes. Pongamos en sus manos nuestras ilusiones, nuestras metas, nuestros anhelos, nuestros deseos, y también nuestras penas, nuestras deudas y nuestras enfermedades. El Señor sabe cuando y como será el tiempo de su cumplimiento. Cuando lo haga, su palabra dice; y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios. Se agradecido y bendice lo que Dios te da. No olvides que adorar a Dios es nuestro propósito principal en esta vida.

(Deuteronomio 8: 1-20)


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Américo Valadez (07/02/2010)

No estoy deacuerdo del todo con ello, como rezaba Giovanni Papini en su tesis, El Diablo: "Dios otorgó al hombre el libre albedrío, como, -más que una cualidad-, un don, al igual que a Luzbel se le dio al momento de ser creado por él." ¿Por ello, Dios quiso darnos algo más que sólo lo reconozcamos como Creador y máxima autoridad terrena e espiritual?

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Américo Valadez (07/02/2010)

¿Quizás, nos debemos a otra cosa más, quizá tan pequeña como el Universo entero?