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Fue Emilio Adolfo Westphalen juez de la obra de José María Arguedas

09/07/2012 09:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Varias de las obras del escritor peruano José María Arguedas Altamirano (1911-1969), no eran revisadas por el mismo, sino por Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001), quien a la hora de analizar, era un gran crítico y un juez implacable, aseguró hoy aquí Inés Westphalen. Entrevistada a propósito del libro “El río y el mar. Correspondencia José María Arguedas / Emilio A. Westphalen”, la hija del también poeta y promotor cultural peruano afirmó que Arguedas era un hombre inseguro, tanto que a la hora de examinar sus textos se apoyaba en el ensayista. “Arguedas le daba a mi padre a revisar sus borradores y estaba muy atento a las críticas y opiniones que él de daba; también lo fue a la inversa. Arguedas era más inseguro y el reconocimiento de alguien tan crítico como mi padre le daba confianza”, comentó. Inés Westphalen habló de la profunda amistad, compañerismo y admiración que ambos protagonistas de la cultura peruana llevaron por muchos años, hasta la muerte de Arguedas en 1969. Dijo que su padre y Arguedas se veían como hermanos, tanto que cuando uno no sabía del otro, se escribían. Cartas que decidiría publicar, a fin de mostrar no sólo su entrañable amistad, “sino que se apoyaron el uno al otro mucho de la actividad literaria”, anotó. Publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), “El río y el mar. Correspondencia José María Arguedas / Emilio A. Westphalen”, reúne la correspondencia de dos autores que, detrás de la amistad se guardaron siempre un enorme respeto y admiración. Para Inés Westphalen la compiladora de esta obra, que será presentada el próximo jueves el Centro Cultural Bella Época de esta ciudad, en el intercambio entre el poeta, Arguedas y otro amigo cercano, César Moro, había una particularidad: criticarse con una enorme confianza. “Se decían las cosas como eran. No eran complacientes con sus textos. Su relación se basaba en compartir gustos y, al mismo tiempo, respetar la tan distinta forma de ser de cada uno”, aseguró. En la obra, que reúne un total de 39 cartas, rinde un homenaje a Emilio Westphalen, quien este mes cumple su 101 natalicio. “Fueron amigos desde la universidad y tienen la particularidad de que comparten año de nacimiento. Es una correspondencia de amigos de toda la vida, pues ambos, crecieron juntos y compartieron muchas actividades. Mi padre dirigió varias revistas y en ellas colaboró Arguedas”, dijo la compiladora. De acuerdo con Inés Westphalen la correspondencia que va de 1939 a 1969, cuando muere Arguedas, son misivas pertenecientes a la familia Wesptphalen y que ahora resguarda la Fundación Getty. “En la correspondencia además de la relación de amigos se puede ver toda la complicidad de dos apasionados de las letras y la cultura latinoamericana y universal; son las cartas que Arguedas le mando a mi padre, cuando se encontraba en el Cusco, en Perú y luego mi padre en Estados Unidos, donde ocupó un puesto en la ONU en Nueva York. “La cercanía entre ambos era enorme, eran amigos entrañables, era algo que no se tenía muy presente tanto en el Perú como en otros lugares; ambos eran conocidos por sus obras, pero cada quien de forma independiente”, concluyó.

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