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En el PRD..

13/05/2011 01:31 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Yo le decía "Sí, claro, cuánta razón tienes". Y él insistía: "Los del PRD bla bla bla", enrollando sus palabras en un discurso majareta. Luego dijo algo que me devolvió la cara desde plato de carnitas hasta su rostro gordo y sudoroso que escondía tras unas gafas de sol

Uno de los chalanes repartía los platos de carnitas entre los que ahí estábamos. Yo traía puesto mi sombrero de gabardina kaki, más pequeño que el tradicional, parecía una versión posser de dandy suburbano. Bebí un trago de mi agua de lima con chía. Debía ser uno de los días más calurosos que nos traía la primavera de este año. En esta temporada todo mundo se queja del calor, excepto yo, que prefiero las bermudas a las botas con funda de borrego, como prefiero la playa a la neblina de las montañas (Hace tiempo dejé de ser un romántico). A todos se les perlaba la frente con las gotas de sudor. Uno de ellos era un viejo político de carrera. Lo conocía desde hace seis o siete años. Entonces era de los únicos siete diputados de oposición en un mar de veintiún priístas. Como legislador, gris; como sujeto, nunca le conocí virtudes, aunque alguna debe tener. Eso lo decidirán sus amantes o su restaurantero. Pero estaba ahí, comenzando a charlar conmigo y algún mérito le arrogué. El olor del cerdo confitado inundaba el pequeño patio. Me moría de hambre. El político comenzó a hablar.

Se encargó de vituperar a la izquierda. Él, reaccionario, acudía a sus fobias. El hambre no me dejaba escucharlo muy bien. Entonces recordé que soy comunista; con muchas cosas qué decir sobre la próxima instauración de la dictadura del proletariado y otras tantas atendiendo mi carácter materialista dialéctico, de no ser porque la chuleta se ha de perseguir primero. Yo le decía "Sí, claro, cuánta razón tienes". Y él insistía: "Los del PRD bla bla bla", enrollando sus palabras en un discurso majareta. Luego dijo algo que me devolvió la cara desde plato de carnitas hasta su rostro gordo y sudoroso que escondía tras unas gafas de sol. Dijo: "En la izquierda hay puro mercenario". No le contesté; aunque, ¿quiso decir "en el PRD..."?.

Construido sobre bases aparentemente solidas, le han robado hasta los cimientos

Ya se sabe que ese partido es como un cascarón sin fondo. Construido sobre bases aparentemente solidas, le han robado hasta los cimientos. O es que, tal vez, se construyó sobre fango y mentiras ¿O se lo comieron las plagas? Como sea, lo que queda de él ya sirve para muy poco. Decidí que el político tenía razón, en ese supuesto. Aunque "la izquierda" es distinta. Ella es una utopía inmaculada, casi una virgen. Yo me reservé mi opinión. Tomé le plato de carnitas y empecé a comerlas. Mi agua de lima con chía, se acababa y tiré el vaso en el basurero. En fondo yacía buena parte del PRD.


Sobre esta noticia

Autor:
A. Rodríguez (12 noticias)
Visitas:
223
Tipo:
Suceso
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Creative Commons License
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Roberto Díaz Ramírez (15/05/2011)

El político de izquierda, mercenario per se. habló de los otros, mordiénose la lengua entre taco y taco.