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Encuentran en Chiapas osamentas zoques con 2 mil años de antigüedad

14/07/2011 09:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) encontraron en el municipio de Berriozábal, Chiapas, tres osamentas con más de 2 mil años de antigüedad (un hombre, una mujer y un bebé), que por los rasgos culturales que presentan, pudieron pertenecer a la élite de la cultura zoque. En un comunicado, el arqueólogo Víctor Manuel Ortiz, investigador del Centro INAH-Chiapas, indicó que este entierro ayudará a delimitar el área que ocuparon los antiguos zoques en el Valle del río Grijalva en el periodo Preclásico. Detalló que se identificaron las osamentas un hombre y una mujer de aproximadamente 38 y 42 años de edad, así como a un bebé con 6 o 7 meses de gestación, durante el rescate arqueológico en un predio particular en el Barrio de San Andrés, del municipio de Berriozábal, después de que el dueño encontró huesos al excavar para una fosa séptica. Las osamentas se encontraron en diciembre del 2010, pero recientemente se obtuvieron los primeros resultados de los estudios realizados por el INAH, en los que se han determinado algunos aspectos de identidad de los individuos. El arqueólogo explicó que este rescate permitirá delimitar el área territorial ocupada por los zoques desde el periodo preclásico al posclásico, además de seguir explorando otros montículos que no se han estudiado. “Al momento de hacer el rescate arqueológico, encontramos el entierro alterado, pues las osamentas ya habían sido movidas de su posición original, lo que nos dificultó el primer análisis”, indicó el arqueólogo. “Sin embargo, dijo, a partir de fragmentos de cerámica encontrados y dos vasijas completas que acompañaban los restos, pudimos determinar que estos pertenecen a individuos de la cultura zoque”. Indicó que lLa cerámica localizada es característica de la cultura zoque, que habitó a lo largo y ancho del Valle del río Grijalva, lo cual refiere que hubo intercambio comercial o asentamientos zoques en esa área, pues la alfarería fue una de sus principales actividades. Cabe destacar que esta cultura debe su nombre al mencionado oficio, que traducido al español significa “manos sucias”, en alusión a los procesos que llevaban a cabo para crear diversos utensilios de cerámica cocida. Víctor Manuel Ortiz señaló que la posible antigüedad de los restos óseos datan de entre 200 a. C. y 400 d. C, pero aún falta realizar pruebas de carbono 14 para determinar la temporalidad exacta de las osamentas. Los restos óseos adultos son: radios, cúbitos, húmeros, clavículas, omóplatos, falanges, fémures, tibias, peronés, algunas costillas y vértebras, ambas mandíbulas y los cráneos fracturados e incompletos. Respecto a la osamenta del infante, únicamente se hallaron: una clavícula, un radio, un húmero y un cúbito. De acuerdo con el antropólogo físico Javier Montes de Paz, del Centro INAH-Chiapas, es posible que los huesos restantes se deshicieran dada su fragilidad, y por efecto de la desintegración del cuerpo de la madre, pues quizá el niño aún se encontraba en su vientre. Asimismo, el antropólogo comentó que a partir de un segundo análisis realizado a los restos óseos en abril de este año, se cree que los individuos pudieron pertenecer a la élite de la cultura zoque o a grupos de alto estatus. “Las osamentas poseen ciertos rasgos culturales, que eran propios de los individuos de alto rango de esta antigua civilización, como la deformación craneana y la limadura de los dientes”, expresó. Además, con estos primeros estudios se lograron determinar algunos rasgos patológicos de los personajes, como el cierre del orificio auricular, exostosis auditiva, en el individuo varón, que pudo ser consecuencia de la realización constante de actividades acuáticas, o debido a un proceso infeccioso severo u otitis. Actualmente, los huesos son resguardados en el Centro INAH-Chiapas, bajo el cuidado del arqueólogo Víctor Manuel Ortiz y el antropólogo Javier Montes de Paz, quien adelantó que posteriormente se realizarán estudios de ADN para determinar si existe una filiación biológica entre los individuos encontrados, y con ello confirmar o descartar la hipótesis de que se trate del entierro de una familia nuclear.

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