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Enfrentan familias del sur del país largas listas de gastos funerarios

02/11/2010 09:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Campeche y Tabasco las historias se repiten: dolor, tristeza, trámites engorrosos y largas listas de gastos engrosan lo que padecen familias que han perdido a un ser querido. Debido a la pobreza que se vive en esta zona del país, el sur no sólo se cuece aparte en la vida, también en la muerte, pues la partida de un ser querido es sólo el inicio de un largo trance emocional y económico para los deudos que buscan dar una digna “última morada” a aquel que “se ha adelantado en el camino”. El déficit familiar incluye números rojos en lo emocional y lo económico, que en no pocas ocasiones rebasa su capacidad monetaria con una larga lista de gastos funerarios, dentro de los que se cuenta la preparación del cuerpo, el ataúd, la sala funeraria, la comida, la música, los impuestos municipales, la carroza, la adquisición de una fosa y la colocación de una lápida. En los estados del sur la muerte no es una cuestión menor. La cuenta por gastos funerarios puede iniciar desde los cinco mil hasta los 280 mil pesos, dependiendo del tipo de funeral y sobre todo, del ataúd que puede ser sólo de pino, hasta costosos féretros con incrustaciones de oro y plata como ocurre en Tapachula, Chiapas. Basados en las tarifas de los servicios funerarios de aquella región, un campesino paga alrededor de cinco mil pesos para cubrir dichos gastos, incluido un modesto féretro y los 600 pesos por el derecho a ser enterrado. A partir de ahí, las tarifas se incrementan conforme se ofrece una mayor calidad en los servicios funerarios, por el material del ataúd, el espacio en que éste será velado y la forma en la que será depositado su cuerpo en el camposanto. Las comodidades van desde simples salas de velación hasta funerarias con aire acondicionado y capillas para rezos, cafetería, baños, cocina, estacionamiento y carrozas de diversos modelos para los gustos más exigentes. A gusto de los dolientes, se paga también el “arreglo” del muerto, que consiste en el aseo del cadáver, rasurado, peinado, vestido, maquillado y hasta “preparado especial para que el cuerpo resista más”. En Chiapas, los equipos de futbol más populares, las imágenes de santos católicos y nombres propios son grabados en ataúdes a petición de los familiares con la ventaja de poder realizar apartados. Ahí el precio de un ataúd va desde los dos mil 500 pesos hasta los 650 mil. Sin embargo, la suma se eleva dado que, con la suficiente anticipación, los deudos pueden solicitar un diseño adicional que les genera un costo extra de alrededor de dos mil pesos. Aunque los gastos por inhumación en estos estados es elevada, lo cierto es que de acuerdo con los prestadores de este servicio, esta primer opción ha resultado la más popular a pesar de la especulación que ha generado la saturación de los descansos municipales. En Villahermosa, Tabasco, por ejemplo, la ventaja de pagar diez mil pesos por una cremación, es poco vista por los tabasqueños a pesar de los 124 mil pesos que puede costar un lote en alguno de los cementerios de esta ciudad. No obstante, el cuello de botella puede encontrarse en el lugar donde las cenizas serán depositadas, ya sea en el domicilio de los familiares, en algún panteón o en la iglesia de la localidad, lo que puede elevar la cifra hasta los 18 mil pesos, como ocurre en Campeche. En dicho estado, los trámites y gastos, van de mil pesos por el servicio básico de una funeraria a 35 mil pesos para quienes tienen mayores posibilidades. Al igual que en otras ciudades del sur del país, las funerarias cuentan con seguros que permiten pagar el servicio a crédito si el difunto careció en vida de toda prestación social. Con enganches de hasta mil pesos, los dolientes pueden acceder a la realización de trámites ante el Registro Civil, permiso ante panteones, bañado, traslado en carroza y el ataúd. En aquella ciudad, existen cinco agencias funerarias que han logrado importantes ganancias de los servicios funerarios, pues sus paquetes llegan a costar hasta 35 mil pesos, incluido 10 por ciento de descuento por pago en efectivo, e inclusive facilidades en pagos quincenales. Aunque en algunas ciudades, existen repuntes importantes de decesos ocurridos por las temporadas vacacionales debido a la muerte de familias enteras que se trasladan de un lugar a otro, lo cierto es que en Guerrero, es la ola de violencia la que ha elevado esta cifra durante los últimos meses. Por ello, la de por sí saturada demanda de espacios en los cementerios, ha generado el acaparamiento de espacios que ha puesto en crisis a las autoridades municipales por la administración de lotes, servicios y costos. De acuerdo con los reportes de las autoridades municipales, en esta ciudad se ha incrementado no solo el número muertes naturales, sino de homicidios y suicidios, estos últimos dos casos relacionados con el desempleo y la desesperación ante la falta de nuevas oportunidades en la vida. En Oaxaca, a pesar que las salas de velación han resuelto ciertos aspectos del tema económico, lo cierto es que las costumbres en las comunidades agregan una cantidad de gastos importantes que rebasan la capacidad económica de las familias. Los costos van de unos miles de pesos hasta cuentas que rebasan fácilmente los 60 mil pesos, sin contar con la llamada “limosna”, que familiares y amigos otorgan a los deudos a fin de colaborar en las exequias. Esta limosna puede ser en efectivo o en especie, es decir, cualquier clase de insumos para alimentar a todos aquellos que visitan a los dolientes durante el velorio, así como los nueve días subsecuentes al entierro en los que se lleva a cabo los rezos por el descanso del alma el finado. No obstante, la renta de la sillas, los tablones, la música, el ataúd, los impuestos municipales y la comida para un flujo de no menos de 200 personas al día, las se incluyen en la lista de gastos. A pesar que las salas funerarias han venido a resolver muchos de los gastos de los deudos, lo cierto es que para Mario Núñez Palacios, representante legal de una de las funerarias más importantes de la capital, la muerte de un ser querido es un imprevisto económico que puede “descalabrar” a cualquiera. Con un costo que va de los 12 mil a los 22 mil pesos, el servicio funerario en esta empresa incluye la capilla de velación, algo de café, refrescos y un refrigerio, el pago de los impuestos municipales por inhumación y el cajón que puede ser desde el más sencillo -2 mil 500 pesos- hasta el más costoso -25 mil pesos-. Por ello, hace siete años, la funeraria que representa echó a andar un seguro funerario que puede ser adquirido en plazos a fin de prever ese desembolso y ahorrarle un golpe económico a las familias. “El seguro puede ser usado por la persona que lo adquiere o puede transferirlo a otro familiar en caso de ser necesario”, abundó Núñez Palacios al referir que este seguro ha cobrado mayor fuerza en los últimos años, lo que ha ayudado a engrosar la cartera de asegurados de unos cuantos a poco más de 2 mil hasta este año. En los estados del sur, morirse no es lo de menos, para quienes deben asumir los gastos funerarios, la muerte se convierte en un doble golpe que paradójicamente compromete la vida de quienes “le sobreviven” al finado.


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