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Enfrentó la diplomacia mexicana un año difícil

29/12/2011 07:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Este 2011 fue un año especialmente complejo para la diplomacia mexicana, pues estuvo marcado por dificultades en la relación con algunos países, por eventos que obligaron a rescatar a mexicanos de lugares recónditos y se dieron reformas legales que pueden incidir en los flujos migratorios. A pesar de las constantes declaraciones de los gobiernos de México y de Estados Unidos sobre el excelente nivel de cooperación bilateral, la relación pasó este año por tres episodios especialmente difíciles. En enero se conoció que durante meses el gobierno de Estados Unidos, a través de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), realizó una operación a gran escala de traslado de armamento, que al parecer incluyó introducirlo y venderlo en México. La operación se llamó “Rápido y Furioso” y generó una polémica que duró todo el año. De hecho, el presidente Felipe Calderón se refirió al tema en una visita que hizo a California, al señalar ante comunidades latinas que el operativo “nos dejó furiosos a los mexicanos”. Desde el principio, las autoridades estadunidenses aclararon que no se haría un operativo así sin avisarle a México y prometieron investigaciones que aún no concluyen. Pero la controversia continúa. “Nuestra cooperación con Estados Unidos ha dado un salto cualitativo y cuantitativo y hoy es muestra de la visión de responsabilidad compartida que hemos promovido”, señaló Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores. Durante su comparecencia en la Cámara de Diputados como parte de la glosa del V Informe del presidente Felipe Calderón, la funcionaria reconoció que el operativo “Rápido y Furioso” es inconsistente con esa visión. “Se requiere de transparencia y confianza para que nuestros esfuerzos sean exitosos”, señaló la funcionaria; sin embargo, al menos en el caso de la relación con Estados Unidos, la confianza parece ser el principal escollo en la relación. En 2010, cuando WikiLeaks publicó las comunicaciones secretas de las embajadas de Estados Unidos, se supo que el embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, tenía muy mala opinión de la forma como se lucha aquí contra el crimen organizado. A partir de ello, el presidente Felipe Calderón anunció que “le había perdido la confianza”, por lo que el embajador terminó por renunciar el 19 de marzo. El Departamento de Estado norteamericano publicó una nota en la que la secretaria Hilary Clinton (quien visitó México en enero) señalaba que tanto ella como el presidente Barack Obama habían aceptado “con gran pesar” la renuncia. El mandatario estadunidense se tomó las cosas con calma. Hasta junio propuso como sustituto al embajador Earl Anthony Wayne, quien fue ratificado por el Senado en agosto. La presión diplomática también se elevó, luego de que el 15 de febrero el agente de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) Jaime Zapata fuera asesinado en San Luis Potosí, durante una emboscada donde otro compañero resultó herido. Aunque pronto avanzó la investigación y hubo detenidos pocos días después, (incluso el presidente Obama habló telefónicamente con su homólogo mexicano para agradecerle la agilidad en la respuesta), el tema generó polémica. Y por si fuera poco, ya en diciembre se conoció de otra operación supuestamente realizada en México por personal de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), esta vez, de lavado de dinero. La embajada de Estados Unidos en México se vio obligada a emitir una nota aclaratoria donde señaló que por años se ha mantenido la cooperación de la DEA con México y que esa agencia ha hecho decomisos de dinero sucio “en todo el mundo”. Pero que la parte operativa de la procuración de justicia (al menos en el caso mexicano), le toca a los agentes de México. El 3 de febrero, el país anunció con gran esplendor la realización del “Año de México en Francia”, que sería la oportunidad para dar a conocer nuestra cultura en esa nación europea. Las secretarías de Relaciones Exteriores, Educación Pública y Turismo se congratulaban en un gran anuncio, de la serie de eventos a realizarse en todo el año en el territorio francés y hacían cuentas alegres sobre flujos turísticos y presencia cultural hacia México. El año implicaba exposiciones de arte, intercambios académicos, empresariales, conferencias y dinero, mucho dinero. Hasta se creó un patronato que presidía, por el lado mexicano, Miguel Alemán Velasco. Pero nadie contaba con Florence Cassez, una secuestradora francesa que enfrenta 60 años de prisión en México por esos delitos. Resulta que el presidente Nicolas Sarkozy decidió defender la causa de su compatriota, usando como pretexto el Año de México en Francia, y anunció que todos los eventos serían utilizados por los funcionarios franceses para exigir que su compatriota fuera trasladada a su país. Como México demostró que eso sería imposible, por la incompatibilidad en las legislaciones penales de ambos países y Francia insistió en su actitud, mejor se cancelaron todos los eventos. No fue sino hasta julio cuando el embajador de Francia en México, Daniel Parfait, anunció que el tema estaba superado. Otros hechos, naturales o no, complicaron las operaciones de la cancillería durante el año. El 11 de marzo un terremoto de nueve grados en la escala de Richter sacudió Japón y provocó el rompimiento del reactor nuclear de una planta generadora de electricidad. Ante ello, la embajada de México en Tokyo se vio obligada a contactar a los mexicanos residentes allá y ofrecerles facilidades para traerlos de regreso, tema que ocupó las primeras planas durante varios días. Pero también los conflictos políticos en los países árabes del norte de África obligaron a acciones inmediatas de repatriación de mexicanos, en medio de una situación de caos generalizado. A pesar de todas las dificultades, fue posible traer de vuelta a varios mexicanos que residían allá. Otra importante fuente de conflicto para la diplomacia mexicana fue la migración indocumentada de Centroamérica. Desde que en 2010 se encontraron más de 70 cuerpos de centro y sudamericanos en San Fernando, Tamaulipas, el tema ha sido un foco de conflicto constante. De hecho, a diciembre de este año 13 de esos cadáveres siguen sin identificarse, según reconoció la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa. Los principales relatores de la ONU en materia de migración estuvieron en México durante el año y todos señalaron que es urgente un trato más digno para los migrantes que pasan por aquí. Urge depurar a las policías y evitar que el crimen organizado cometa toda clase de abusos contra los migrantes. ras, entre otras, han señalado una y otra vez la presión y el acoso contra los migrantes y contra quienes los defienden. En respuesta, el Estado mexicano propuso reformar la Constitución (cosa que ya se logró) para elevar a ese rango la obligación de preservar los derechos humanos. También se aprobó una nueva Ley Migratoria, que según las autoridades ayudará a resolver muchos de los problemas en la materia y que ha recibido muy buenos comentarios de la comunidad internacional. Luego de que se aprobó y entró en operación la Ley SB1070, conocida como la Ley Arizona, en Estados Unidos, se aprobaron otras en Alabama, Utah, Georgia y en otros estados, que son tanto o más agresivas que la primera.


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