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Para entender la rinitis alérgica

24/06/2013 13:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Congestión, irritación y resequedad nasal frecuentemente aquejan a quienes padecen rinitis alérgica (RA), trastorno considerado problema de salud pública que afecta a entre 10 y 20% de la población a nivel mundial

¿Qué es?

  • La rinitis Alérgica es la inflamación del tejido interno que reviste la nariz (mucosa). Aparece en pacientes sensibles a determinadas sustancias que no afectan a la mayoría de las personas (alergenos), como polen, polvo, pelo de animales, hongos y ciertos alimentos.
  • La causa es una reacción “aprendida” del sistema inmunológico ante partículas del ambiente que considera dañinas, los cuales activan, en forma exagerada, un mecanismo defensivo, produciendo sustancias como histamina, desencadenando las molestias.
  • Los síntomas comunes son congestión nasal acompañada de mucosidad acuosa, estornudos continuos, comezón y, ocasionalmente, lagrimeo, dolor de cabeza, sensación de oídos tapados e irritación de garganta y paladar.
  • Se presenta en personas de cualquier edad, de manera intermitente, recurrente o continua, y tiene fuerte tendencia genética (se hereda), aunque también ejercen cierta influencia factores como la contaminación ambiental e intradomiciliaria.
  • De acuerdo con el Colegio Mexicano de Pediatras Especialistas en Inmunología Clínica y Alergia (Compedia), es el padecimiento alérgico más común a cualquier edad, que afecta a entre 10 y 15% de la población general.
  • La Rinitis alérgica puede presentarse de manera irregular durante todo el año (perenne), o empeorar en la primavera o temporada de polinización (estacional, antes llamada fiebre del heno).

¿Cómo se diagnostica?

  • El especialista (alergólogo, pediatra, médico general) llevará a cabo examen físico general y hará preguntas acerca de los síntomas, momento del día o del año en que empeoran y la reacción a mascotas u otras fuentes de alergenos.
  • En ocasiones puede solicitarse prueba cutánea para alergias (consiste en exponer una región de la piel a diversos alergenos), a fin de detectar la sustancia específica que empeora la afección.
  • Si el médico lo cree pertinente, ordenará pruebas en sangre para medir los niveles de una sustancia específica relacionada con alergias, llamada inmunoglobulina E (IgE), o bien, para hacer conteo de glóbulos blancos eosinófilos, ya que con ello es posible confirmar este padecimientos

¿Cómo se trata?

  • El primer paso en el abordaje médico consiste en identificar los factores desencadenantes de la respuesta de hipersensibilidad y eliminar la exposición a ellos en la medida de lo posible.
  • El médico puede prescribir el uso de solución salina (para controlar los síntomas leves), así como de medicamentos que reducen la producción de histamina (antihistamínicos), la congestión (descongestionantes) o la inflamación (corticoesteroides).
  • Otro aspecto importante es la inmunoterapia o “vacunación antialérgica”, que consiste en la administración repetida y controlada de alergenos específicos para reducir la severidad de la enfermedad a la exposición natural a estas sustancias.
  • Algunos pacientes presentan otros padecimientos asociados a Rinitis alérgica, como asma (trastorno que provoca que las vías respiratorias se estrechen) y dermatitis atópica (se caracteriza por lesiones enrojecidas y húmedas en la piel que causan mucha comezón, llamadas eccema). En estos casos el abordaje incluirá otras medidas específicas para su control.

¿Cómo se previene?

En muchas ocasiones los síntomas se previenen al evitar el contacto con los alergenos conocidos. Esto se logra practicando las siguientes medidas:

  • Lavar y cambiar la ropa de cama al menos una vez a la semana. Preferentemente, utilizar sábanas y fundas de almohada que eviten la acumulación de polvo y ácaros.
  • Eliminar de la recámara alfombras, tapetes, objetos de peluche y otros que puedan retener suciedad.
  • Asear la casa frecuentemente con aspiradora y paño húmedo.
  • Preferentemente, evitar todo tipo de plantas y de mascotas al interior del hogar.
  • Limpiar adecuadamente los muros de cocina y baños, a fin de eliminar los hongos que se producen en ellos.
  • Reducir el uso de desodorante ambiental, fijadores de cabello, perfume, cloro y jabones perfumados.
  • Detectar si al suprimir ciertos alimentos (cereales, maíz, chocolate, leche, soya, queso, huevo) mejoran los síntomas e informar de esto al médico tratante.

Fuentes:


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Salud Y Medicinas (358 noticias)
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Reportaje
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