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Valoran la entrega del Premio internacional de Poesía “León Felipe”

17/09/2011 05:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para el bardo español Enrique Gismero Ballesteros, “gracias a premios como el ´León Felipe´ pervive la ilusión de los creadores”. El galardón garantiza la permanencia en la memoria del vate muerto el 18 de septiembre de 1968. El ganador del fallo dado a conocer en días pasados, nacido en Madrid en 1965 y licenciado en Filología Hispánica, aseveró con relación a este galardón que “alguna poesía que se hace ahora es prosa dividida aleatoriamente y defiendo que los versos tienen que conllevar una entrega”. Gismero Ballesteros obtuvo el premio con el poemario “El cuerpo de las sombras”, que se animó a presentar en el certamen porque “tenía el libro terminado y conocía la existencia de este concurso de poesía al descender de Zamora”, según declaró el propio autor. Felipe Camino Galicia de la Rosa, mejor conocido como León Felipe, nació en Tábara, Zamora (España), el 11 de abril de 1884, dentro de una familia acomodada y con un padre que fue notario. Pasó su infancia en Sequeros, Salamanca, y en 1893 el núcleo familiar se trasladó a Santander. Estudió y se licenció como farmacéutico en Madrid, y después inició una vida llena de peripecias, empezando por la regencia de varias farmacias en pueblos de España y recorriendo a la vez al país como cómico de una compañía de teatro. Estuvo en la cárcel por tres años gracias a deudas y acusado de desfalco. Contrajo nupcias con la peruana Irene Lambarri, residiendo en Barcelona, pero esta situación tardó poco, ya que su matrimonio fracasó. Su vida bohemia le sumió en una situación económicamente complicada hacia 1919, cuando iniciaba su obra poética en Madrid. Hacia 1922 viajó a México, donde desempeñó labores de bibliotecario en Veracruz, antes de ser agregado cultural de la embajada española y profesor de Literatura en diversas universidades americanas, oportunidad que se le dio tras conocer al escritor Alfonso Reyes, relación que le abrió las puertas del ambiente intelectual mexicano. Contrajo segundo matrimonio con Berta Gamboa, quien también fue profesora. Al estallar la Guerra Civil Española (1936-39) se encontraba en Panamá, desde donde regresó a su país para apoyar la causa republicana, y en 1938 se exilió definitivamente en México, pasando a ser agregado cultural de la embajada de la República Española en el exilio, única reconocida entonces por el gobierno mexicano. Su trabajo poético comenzó con “Versos y oraciones del caminante” (1920), cuya sencillez temática y estilística distanció al autor de las corrientes posmodernistas del momento. Ya en el segundo volumen, de este mismo título (1930), volvió con temas intimistas centrados en la experiencia cotidiana, pero el tono elevado y profético revela el magisterio del estadounidense Walt Whitman, a quien tradujo León Felipe. Se dice que la actitud moral comenzó a manifestarse en su siguiente obra, “Drop a star” (1933), donde las influencias de Whitman, Antonio Machado, Miguel de Unamuno y T. S. Eliot se fundieron con un modelo expresivo inspirado en la Biblia, que fue característico de su producción. La experiencia de la Guerra Civil y el exilio posterior configuraron una voz poética combativa y rebelde, especialmente a través de “La insignia” (1937), “El payaso de las bofetadas y el pescador de caña” (1938), “El hacha” (1939), “Español del éxodo y el llanto” (1939) y “El gran responsable” (1940). En estas obras, a decir de expertos, León Felipe pudo encarnar la figura del poeta vidente, entre prometeico y quijotesco, que enuncia su discurso de una manera casi mística: la palabra actúa como una fuerza que redime a los humildes de los sufrimientos e injusticias, aunque a veces sea tan sólo un grito desesperado. Sus composiciones, de gran fuerza lírica y hondo contenido social, rememoran el drama de la guerra, la derrota y el destierro, al tiempo que reflejan la condición humana con apasionado idealismo. Los versos que maneja, destacan por la sobriedad del léxico y por un ritmo amplio y reiterativo que le comunica una sonoridad semejante a la de los versículos bíblicos, aunque en ocasiones incurran en lo prosaico o parezcan fruto de un fácil verbalismo. Para 1943 publicó “Ganarás la luz” y un año después “Parábola y poesía”, seguidas de la “Antología rota” (1947), selección de poemas que llegó a gran número de lectores. Posteriormente aparecieron “España e hispanidad” (1947), “Llamadme publicano” (1950) y “El ciervo y otros poemas” (1958), este último un canto elegíaco provocado por el fallecimiento de su esposa. Y en su último libro, titulado “¡Oh, este viejo y roto violín!” (1965), reflexiona sobre el tiempo, el sueño y la muerte, temas centrales de su última etapa. León Felipe murió en la ciudad que le abrió las puertas después de su exilio de España, la capital de la República Mexicana, el 18 de septiembre de 1968.


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