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Entregan a Rafael Zamarripa Medalla al Arte Dancístico Tijuana

13/05/2011 09:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El recibir un reconocimiento implica una gran responsabilidad para la vida de quienes hacen arte, afirmó el maestro Rafael Zamarripa, quien recibió aquí la Medalla al Arte Dancístico Tijuana. Reconoció que “a decir verdad estaba un poco celoso de que le hubieran dado el premio (al maestro Alberto Dallal), porque me lo presumió muchísimo, es una satisfacción un poquito egoísta, pero que trae consigo una enorme responsabilidad”, subrayó Zamarripa. “El que reconozcan tu trayectoria quiere decir que estás haciendo las cosas bien y por ello debes intentar seguir en el mismo plano”, subrayó sobre el galardón que le fue entregado el jueves 12 de mayo como parte de la Muestra Internacional de Danza Cuerpos en Tránsito. Conseguir un estatus de prestigio cuesta muchos años y el desprestigio se puede obtener en un segundo, señaló Zamarripa, a quien se concedió el reconocimiento por su dedicación en la promoción de la danza folclórica, campo en el que ha formado a numerosas generaciones de bailarines y en el que ha trascendido fronteras. La Muestra Internacional de Danza Tijuana “Cuerpos en tránsito” es organizada desde hace 13 años por el Centro Cultural Tijuana, entre otras instancias, y forma parte de la Red Nacional de Festivales del Instituto Nacional de Bellas Artes-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Bailarín nato, dueño de una técnica innovadora que ha distinguido su trabajo, ya que sus propuestas coreográficas están inmersas en una teatralidad que cobija los bailes regionales, Zamarripa afirmó que para los que hacen arte no existe la jubilación. En ese contexto, dijo que su compromiso siempre es continuar el trabajo, inventar cosas y producir con los jóvenes trabajos colectivos, que den prestigio, que los que participen en ellos sientan la identidad de un país como México que es maravilloso. Una nación en la que a pesar de que la crisis y los problemas que vive, el arte no puede desaparecer, la cultura en el sentido artístico tiene que seguir su camino, añadió. “Quienes estamos inmersos en este proceso de creatividad tenemos que redoblar esfuerzos, conseguir estudiantes apasionados y mostrar los trabajos que ellos producen a otros jóvenes y a la sociedad entera”, expuso el coreógrafo. Rafael Zamarripa practica la danza desde los 13 años. Participó en diversos grupos folclóricos, donde conoció el amplio espectro nacional de los bailes regionales. Se graduó con distinciones de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Guadalajara, e hizo estudios en el extranjero, especialmente en Estados Unidos. Más adelante creó su propio grupo, el Ballet Folclórico de Guadalajara, que en 1972 representó a México en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Munich, siendo la primera vez que se presentaba un espectáculo dancístico en ese máximo encuentro deportivo. También fundó el Ballet Folclórico de la Universidad de Colima, con el cual ofreció más de 100 actuaciones en México, Centroamérica y Europa; así como presentaciones ante destacados personajes de los ámbitos político, cultural y religioso como el papa Juan Pablo II, la reina Isabel de Inglaterra, John F. Kennedy e Indira Gandhi, entre otros. De su carrera artística, recordó que “me acerqué a la danza sin querer, nunca estudié danza, nunca estuve en ninguna escuela o academia, no había en Guadalajara nada. Fue un encuentro natural, muy casual y mis primeras clases ya profesionales fueron en el Ballet Folclórico de México, ahí tuve mis primeros maestros. Señaló que sus participó inicial fue en los bailables de la escuela y ya más formalmente en los corredores de la Escuela de Artes. “Un día nos avisan que iba a llegar una persona muy importante a vernos al Teatro Degollado cuando estábamos ensayando, y es cuando la maestra Amalia Hernández me ofreció que me integrara al Ballet Folclórico de México. “Me quedé anonadado. Primero no sabía quién era ella, segundo ya tenía la seguridad de que quería ser escultor, y ya había tenido algunos logros en mi carrera como estudiante en esta área. No quería irme, pero en cuanto me ofrece viajar por todo el mundo y conocer los museos y en las ciudades en dónde estuviéramos asistir a las escuelas de arte pues yo acepto con mucho gusto. “También como no sabía de su gran capacidad pues no aproveché. No conocía su trayectoria, fue hasta después que me enteré que había ganado el Premio Mundial de Ballet Folclórico de París y entonces mi admiración y agradecimiento se fueron acrecentando. Reconoció que en ese grupo conoció a la persona maravillosa que fue la maestra Hernández, fundamental en su carrera, pero que en lo profesional no le aporto mucho, “y eso me lo decía ella. Estaba admirada de que mi trabajo fuera tan diferente al de ella, entonces por eso siempre me apoyó. “La presencia de esta maravillosa mujer me dejó el enorme aprendizaje de ver como ella creaba sus coreografías, cómo realizaba su investigación antes de montar un ballet. “Me dejó becado un año en Italia. Me enseñó cómo los conceptos van primero que cualquier otra cosa y aprendí de ella que el arte no es gratuito, que no aparece, que la inspiración no existe, que existe la disciplina, existe tu dedicación y tu oficio, y aprendí que el concepto de la necesidad de expresión da origen a la obra. Ella fue una de las muchas mujeres que han dado gran aporte a la carrera de Zamarripa. Hijo de una familia artística, su madre era una estupenda pianista de música académica, mientras que su padre era zapatero, pero también tocaba el clarinete y pintaba. “Crecí entre los olores a óleo, a cuero de los zapatos, y entre sonidos magistrales en el piano. Desde que nací escucho el piano. De ahí nace mi acercamiento con la música y la pintura”, dijo. Cuenta Zamarripa que como maestro normalista tiene la obligación de que aunque esté enfocado a los jóvenes universitarios, también le preocupan los niños, por ello se ha enfocado mucho a ellos, puesto que siente que la preparación a temprana edad les va a dar una mayor imagen cuando estén en los escenarios. Y si esto también puede realizarse con la música y la historia, entonces estos niños van a ser mejores ciudadanos y artistas. “Me preocupa que los jóvenes pierdan su tiempo, creo que los billares están pasando de moda, pero otras tentaciones están llegando y creo que debemos de buscar formas para alejarlos lo más posible”, anotó. En 1992 fue condecorado con la Medalla Lázaro Cárdenas del Río, máxima presea de la Universidad de Colima. otros reconocimientos que ha recibido de INBA-Conaculta son: en 1994, la Medalla Una Vida en la Danza; en 1998, el Premio Guillermina Bravo; en 2002 un homenaje en el Día Internacional de la Danza y la Medalla Bellas Artes. En 2006 fue reconocido con la Medalla Ciudad de Guadalajara, y en 2010 obtuvo el Galardón Nacional Ocho Columnas de Oro en Guadalajara, sumando más de 60 reconocimientos nacionales e internacionales a lo largo de su carrera. El también autor del libro “Trajes de danza mexicana” expresó con satisfacción el haber nacido mexicano y manifestó que el paso por otros países le dejó la admiración de muchas culturas, paisajes, sabores y olores, pero también la clara idea de estar agradecido con la vida por ser mexicano. “Aunque me ofrecieran otras nacionalidades, yo volvería siempre mis ojos y mis sentimientos a México. “Yo pido a los jóvenes que se acerquen a nuestra historia, México tiene un pasado estupendo, maravilloso y siempre dar una recordadita al pasado te va a dar una luz para el presente y el futuro”, aseveró Ante la inminente influencia de otras culturas, el maestro expuso que le preocupa que las estaciones de radio no toquen música mexicana, “ya no hay tríos, ni duetos, y la música que viene de otras latitudes nos está invadiendo. Los músicos se están olvidando de crear sones, huapangos, hacer jarabes y esto va a dificultar a las nuevas generaciones tener de primera mano material para interpretar en danza. “Considero que la labor de quienes estamos inmersos en este rubro es muy fuerte y conlleva una gran la responsabilidad. Tenemos que sentir mucho orgullo y pasión por nuestro país para sobre esto enfocar tu lente y tu trabajo. “El arte lo recetan los doctores para equilibrar cuando hay depresiones, ante esto, los artistas estamos de gane”, concluyó.


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