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El escenario español de la crisis económica

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19/09/2019 15:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se prevé un otoño «caliente» en lo que respecta la economía española, con una situación en el exterior que no ayuda y que en el caso de nuestro país ofrece rostro propio, sobre todo por la inexistencia de estabilidad política

Como ya hemos advertido en otros artículos en este medio, como Atentos a los dos lados del Atlántico, negros nubarrones se ciernen sobre la economía mundial, con «versiones locales» de como afectara la recesión a cada uno de los países que la sufrirán.

En este artículo nos centraremos en las consecuencias que pude tener la desaceleración económica en nuestro país. De hecho, podemos hablar de los efectos que está teniendo ya el próximo «tsunami» económico.

Las sirenas empiezan a sonar

En lo más inmediato, ante los negros nubarrones económicos que se advierten en lontananza, el Instituto Nacional de Estadística ha rebajado la estimación de crecimiento económico de los últimos tres años.

Según el INE, la economía española ha crecido menos de lo esperado: en el 2018 solo un 2, 8%, en el 2017 creció un 2, 9% y el año 2016 la mejora fue solo de un 3%.

Además, el impasse político que nos lleva a unos nuevos comicios el próximo 10 de noviembre, ha impedido aprobar los presupuestos, lo que afecta directamente a la capacidad de gasto de las comunidades autónomas, ahogadas financieramente.

Desde la ONGD Intermón Oxfam se subraya que la bonanza económica no ha permitido «hacer los deberes», no ha habido una redistribución equitativa del crecimiento económico y no se ha impedido una nueva crisis económica.

Economía se desdice

El departamento que dirige, en funciones, Nadia Calviño, ante el empeoramiento del escenario económico internacional, ha tenido que revisar, a la baja, el crecimiento de la economía española para el 2019.

Si las previsiones más halagüeñas hacían que el Ministerio de Economía cifrase el crecimiento económico para este año en un 2, 2%, en estos momentos los técnicos estiman una rebaja de varias décimas.

Un complicado contexto europeo e internacional

Los dos quebraderos de cabeza europeos que afectan a la economía española son, por un lado, que Alemania, la «locomotora» europea, está ya técnicamente en recesión, después de tres trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

Por otro lado, y aunque las empresas españolas «han hecho los deberes» en lo que respecta al BREXIT, desconocer cuándo se producirá y sí será pactado o no, hace que la incertidumbre se enseñoree de la economía española.

En otro orden de cosas, la guerra comercial en la que están embarcados Estados Unidos y China, indirectamente ya está afectando a la economía y a las empresas españolas.

La realidad es que Donald Trump no ha comenzado una lucha arancelaria solo contra el gigante asiático, sino que en su punto de mira también están las importaciones desde la Unión Europea.

Un de los sectores más castigados es el de autopartes y fabricación de vehículos, sector económico crucial para la economía española.

Además, el reciente ataque, supuestamente de los rebeldes yemeníes, a la mayor refinería de Arabia Saudí, ha provocado que la producción de petróleo haya sufrido un parón, se supone que solo momentáneo.

Como consecuencia del ataque con drones a dos refinerías de Aramco, el precio del barril de petróleo se ha disparado, lo que implica un aumento de la «factura» que España paga por el crudo que importamos, aumento que se traslada al precio de muchos productos.

Estable dentro de la gravedad

A pesar de que algunos analistas defienden que estamos en los prolegómenos de una nueva «tormenta perfecta» económica, todavía los principales indicadores no ameritan entrar en alerta roja.

A pesar de que el porcentaje de deuda pública española con respecto a PIB es mucho menor que el de otros países de nuestro entorno, estamos en un 100% de endeudamiento

A pesar de tener un paro que llega la 14% de la población activa, afortunadamente no hemos llegado al 25% de paro que hubo en el 2012.

Si tomamos como medida los países de la Unión Europea, España todavía muestra un crecimiento robusto que en algunos casos duplica el desempeño económico del conjunto de los países de los 28.

Demasiada deuda pública

A pesar de que el porcentaje de deuda pública española con respecto a PIB es mucho menor que el de otros países de nuestro entorno, Italia se lleva la palma siendo los más manirrotos de la UE, el endeudamiento llega al 100% del PIB.

Por ello, el presidente saliente de BCE, Mario Draghi recomienda a nuestro país no endeudarse más y «templar» los estabilizadores automáticos, como es el caso de los subsidios de desempleo.

Mientras tanto, el Banco Central Europeo ha decido lanzar una nueva hornada de medidas de estímulo, como son la compra masiva de deuda pública y seguir prestando dinero a los bancos con tasas de interés negativas.

La inestabilidad política no ayuda

Nuevamente fracasada la constitución de un gobierno que hubiera tenido que salir de las elecciones del pasado abril, los españoles nos encaminamos a una nueva cita con las urnas el próximo diez de noviembre.

El próximo gobierno, se supone por las encuestas electorales, liderado por el PSOE con apoyos estables o puntuales de otras formaciones políticas, va a tener que encarar un incierto panorama económico.

Aunque es algo ya sabido, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores han salido a la palestra para advertir que las turbulencias políticas le hacen de todo menos bien a la economía española.

Ambas instituciones han pedido que cuanto antes, tras las preceptivas elecciones, se forme un gobierno que de estabilidad política al país lo que redundaría en una normalización de las perspectivas económicas.

Un gobierno en funciones atado de pies y manos

El gobierno en funciones de Pedro Sánchez, que deberá «pasar el testigo» al gobierno que emane de las urnas, está muy limitado en cuanto a las medidas de fomento de la economía que pueden llevar a cabo.

Debido a ello, no puede librar las partidas económicas necesarias para que las comunidades autónomas puedan invertir ese dinero en las competencias que tienen reconocidas, entre ellas sanidad, educación y políticas sociales como dependencia.

La falta de un gobierno con plenas funciones está haciendo que las autonomías puedan acceder a los 71.000 millones de euros necesarios para hacer frente a los gastos que tienen producto de las transferencias.

El principal problema que tiene en estos momentos las autonomías es que no están pudiendo pagar a sus proveedores, con unas consecuencias que afectan a la tesorería de muchas

Del mismo modo, la indefinición política también afecta a la inversión extranjera en nuestro país, y la titular de la cartera, Nadia Calviño ha reconocido es que este otoño va a ser complicado para la economía de nuestra nación.

Fuente - el diario / economía en el diario


Sobre esta noticia

Autor:
Gonzalo Sánchez Del Pozo (180 noticias)
Visitas:
62
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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