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Escritoras jóvenes de Canarias: Ylenia Perera (Las Palmas de GC)

19/07/2021 15:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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No merezco tus costumbres

ni tus miedos

ni tampoco los ladridos

de los collares de tus perros

ni las tardes que se frenan

como aviones sin tiempo

ni los clavos que se tuercen

en tu cruz vacía y silenciosa.

No merezco, no,

que en la noche moribunda

tú me olvides

como si fuera nadie

y aparezcas luego,

cuando soy el viento,

para ceñirme el velo,

para encordarme.

9 MAR 2017 Yo confieso publicado en Lo que escribo

He besado a un hombre que callaba

en sus labios el rocío de todos los tiempos,

y Dios sabe cuánto disfruté de sus formas:

espolón, cuadrado, lluvia de colores.

Nos deslizamos por el mundo

con el discurrir de las estaciones,

en valles donde el viento traía

una suave cadencia de velos blancos y arroz.

He amado a un hombre. Y ese hombre no es cualquiera:

es el Hombre,

el Artífice de un paraíso que es solo nuestro,

la libertad prisionera a la que unos cantaron,

por la que otros murieron

en una noche del alma muy oscura y serena.

Y es por eso

que si yo fuera mujer y fuera mujer el hombre

o si yo fuera hombre y él mujer

o yo mujer y él hombre

todavía lo amaría, la amaría,

Más sobre

por la forma en que siguiera

descorchando ámbar fósil

del fondo de la tierra,

porque él se presentó sin cadenas

con la antorcha ardiente del Robo

para quemar mis cadenas.

Yo amo a un hombre. A un hombre

que llueve suavemente sobre la ciudad

cuando la tarde ambarina vomita sus escombros

sobre rosales que florecen.

Deja un comentario 8 MAR 2017 Sobre la auxiliaridad publicado en Lo que escribo

Era un hombre por definición, pero designaba infinitas realidades: connotaba la inmensidad del universo y superaba las quinientas acepciones. Era singular en su vivienda y plural en las casas de los otros; adjetivo, para la novia y los amigos; sustantivo, para la madre y el padre. No con todos ellos concordaba ni con todos compartía sintagma.

Para su perro, adyacente tierno, era siempre verbo imperativo, núcleo oracional eterno e inmutable. Para él mismo era un verbo en gerundio, que se deslizaba, temeroso, hacia el futuro. Para todos los que no he nombrado, carecía de significación primaria.

Era una unidad semántica con tantas variantes contextuales como distinta fuera su posición. Fiel a su categoría en solitario, se transponía, tembloroso, al besar otras palabras. Fue tal el poder de sus metamorfosis lingüísticas que terminaron por ver en él poco más que un significante vacío nutrido de la esencia de otros signos.

Un día creyó, frente al espejo, que se había contagiado del mal de la desemantización. Pero no era cierto. Una cosa es el significado primario y otra el referencial. Un signo se compone de significante y significado. Todo el que vive es verbo y dicen que en los verbos no existe la auxiliaridad.

(Tomado de www.algomasqueliteratura.wordpress.com)


Sobre esta noticia

Autor:
John Miller (1063 noticias)
Fuente:
blogdeleonbarreto.blogspot.com
Visitas:
1216
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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