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Los "eslogan" como propaganda política

15/04/2012 06:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Son portadores de mensajes mesiánicos en los que se dice tener la vara mágica para solucionar los problemas que lastiman a la gente

Cuauhtémoc Mávita E./periodista

Los candidatos a cargos de elección popular tienden a saturar el sector rural y urbano de propaganda política. Eso no es un delito, excepto cuando se transgreden las normas jurídicas y hasta donde tengo conocimiento no son pocos que deben ser sancionados.

Todos son portadores de mensajes mesiánicos y, cosa curiosa, dicen tener la vara mágica para solucionar los problemas que lastiman a la gente. En otras palabras, se asemejan a una especie de superhéroes escapados de los comics que están dispuestos a hacer todo lo que esté al alcance de su mano para sacar, ahora sí y para siempre, “al buey de la barranca”.

Y para convencer a los votantes han empezado a tapizar los espacios con pendones, espectaculares y “eslogan” la mayor de las veces “trillados”, quizás porque sus publicistas y operadores continúan aletargados en el tradicionalismo y la incapacidad de innovar el mensaje y el accionar político; sin embargo, en este como en muchos casos no se le pueden pedir peras al olmo, más cuando continuamos atrapados en un sistema político que se resiste a cambiar.

No obstante, sería muy saludable estudiar al electorado como al o a los candidatos. Dicen quienes se dedican a asesorarlos que lo ideal sería que estos fueran inteligentes, flexibles, trabajadores, memoriosos, simpáticos, atentos, cordiales y, en lo posible, de buena presencia, honestos y competentes. Pero no es así, y ante lo cual lo único que se puede hacer es determinar cuáles son las fortalezas y debilidades, identificar las oportunidades y amenazas, y hacer el mejor esfuerzo para ganar la elección.

Lo anterior exige sumar y no dividir. Hay que aprender a medir el terreno, al adversario y concretar estrategias que conduzcan a obtener un buen resultado. Una estrategia ganadora no se sustenta en el conflicto. Por eso es fundamental conocer al adversario, a los electores y a la elección misma.

Muchos (as) votarán porque el candidato (a) es portador de atributos físicos que despiertan el libido, la compulsión o el deseo

En una campaña no es aceptable la improvisación, ni generar posicionamientos sembrando la división y el conflicto, aún cuando se tenga la intención de vender cuan posicionado se está ante el electorado; generalmente, y ya transcurrido el periodo emotivo y de la adrenalina, el impacto logrado se diluye y tiende a revertirse luego que los votantes modifican y reemplazan el mensaje inicial al interpretarlo como una expresión de de prepotencia y soberbia, o bien como un signo de debilidad ante las fortalezas que muestra el contrario.

La sociedad está harta de tanto conflicto, y el más de lo mismo en las contiendas políticas; reclama o más bien exige propuestas y respuestas a los problemas que la asfixian; eso es lo que se quiere escuchar desde los partidos y desde la tribuna de los candidatos. Los golpes mediáticos se esfuman con otros de más repercusiones e impacto.

No debe olvidarse que el objetivo de una campaña es ganar las elecciones. No es saludable ni para el partido, el candidato y el electorado establecer compromisos que no se van a cumplir. El o los mensajes deben ser claros y seductores. Deben tener la identidad del partido, pero también del candidato. Si se ofrece lo mismo que el adversario, entonces no se tendrá ningún atractivo para que el electorado se incline por nosotros.

Una notoria expresión de lo anterior conduce a que los votantes decidan finalmente depositar su sufragio en las urnas, ya no el candidato que represente la mejor opción por su propuesta y confiabilidad, sino porque se es portador de atributos físicos que despiertan el libido, la compulsión o el deseo; tal es el caso de un candidato presidencial que trae a millones de mujeres y hombres siguiéndole los pasos por s apariencia.

Un triunfo electoral no es saludable obtenerlo sustentado en el conflicto. Más temprano que tarde los demonios que participan en la contienda exigirán el pago de facturas, y es muy frecuente que cuando lo hagan las arcas estén vacías.


Sobre esta noticia

Autor:
Cuauhtemoc Mavita E. (70 noticias)
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938
Tipo:
Opinión
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