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Estoy enamorada de papá

10/07/2013 15:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Estoy enamorada de papá SyM - Regina Reyna

Tal como sucede en el complejo de Edipo, en que el pequeño hijo se enamora de su madre como parte del proceso de madurez, la hija puede desarrollar un sentimiento similar hacia el padre, razón por la que enfrentará a su madre en la búsqueda del amor del jefe de familia.

Coinciden algunos estudiosos del psicoanálisis en que el primer objeto de amor, tanto para el niño como para la niña, es la madre, quien brinda alimento, protección y atenciones durante la primera infancia; la respuesta de los pequeños es querer ser todo para ella.

Al paso del tiempo la madre continuará siendo el objeto de deseo del pequeño, pero la nena modificará ese sentimiento gradualmente hacia el padre cuando se aproxime a los 5 años de edad. De la misma forma, surgirán sentimientos ambivalentes de amor y odio hacia mamá, contra quien luchará por conquistar a papá, fenómeno o condición que recibe el nombre complejo de Electra.

Edipo y Electra

El neurólogo y siquiatra austriaco Sigmund Freud fue quien nombró complejo de Edipo al periodo que vive un niño entre los 2 y 5 años de edad y en el cual experimenta sentimientos de amor, odio, miedo y celos hacia su madre, los que desaparecen una vez que se ha identificado con el padre y aprende a reprimir sus instintos sexuales.

A su vez, la contraparte el complejo de Electra- recibe esta denominación del sicoanalista suizo Carl G. Jung, en la que explica lo que sucede en la misma etapa de la vida en la mujer. El nombre es tomado de la mitología griega, que cuenta que Electra es hija de Agamenón, (rey de los territorios de Micenas y Argos) y de Clitemnestra, quien en colaboración con su amante Egisto planean y ejecutan la muerte de su esposo. Al momento del suceso Electra logra salvar a su pequeño hermano, Orestes, entregándolo a manos amistosas que lo apartan de Argos. Durante muchos años, Electra es parte de la servidumbre de su madre, tiempo en que alimenta su odio hacia ella.

Al cabo de algunos años, Orestes regresa a Argos para castigar a los asesinos de su padre y recibe ayuda de Electra, quien finalmente se casa con Pilades, amigo de su hermano.

Quien ha dejado huella en los estudios del comportamiento del niño que se reflejarán en su edad adulta es el propio Sigmund Freud, quien fue puntual al indicar que la etapa en que se presentan ambos complejos es fundamental en el desarrollo sicosexual del pequeño. El mismo especialista señaló en su oportunidad al complejo de Edipo como una de las manifestaciones de la iniciación sexual socialmente más inaceptables, y el cual puede ser el primer paso hacia una futura neurosis (trastornos psíquicos que repercuten en la personalidad del afectado).

Por tanto, la tarea terapéutica del psicoanálisis consiste en que el propio sujeto sea capaz de encontrar sustitutos socialmente aceptables de su madre -a quien ama-, al tiempo en que logra reconciliarse con su padre. El investigador austriaco consideraba que esta misma estructura de relaciones, pero invertida (amor al padre y odio a la madre), constituye el complejo de Edipo femenino, pero nunca lo llamó de Electra.

Me casaré con papá

Así como los niños varones llamarán la atención de su mamá mostrándole sus habilidades, fuerza física y destreza en el fútbol o en la bicicleta, las niñas suelen usar los recursos que tienen a su alcance y, en un alarde de coquetería, despliegan todos sus encantos delante de papá.

De manera que en el afán por mostrarse mejor que mamá, empezará por parecerse a ella en las atenciones y querrá superarla en actitudes, por ejemplo, al recibir afectuosamente a papá cuando regresa del trabajo. Paulatinamente aparecerán los celos hacia la rival, llegando a ser intolerante que mamá duerma con quien ella ama, y sentirá que hay alguien que estorba en la relación triangular.

Lo importante aquí es que hay que hacerles ver que nadie está de sobra, que cada uno tiene su lugar y que todos reciben cariño en función del lugar que ocupan en la familia. El padre debe tener la sutileza para apartarse de las demandas formuladas por su hija, saber jugar su papel de marido con su mujer y dejar en claro que el cariño por ella es correspondido. Es fundamental que sea él quien imponga pautas y normas que impidan una relación anormal, y que nunca se deje de lado

el respeto.

Lo que sigue es que la familia evolucione de manera normal, donde las niñas se querrán parecer a mamá y los niños a papá, idealizarán a ambos, se identificarán con ellos e imitarán sus gestos y gustos. Poco a poco manifestarán las características de su propio sexo y podrán desplazar sus "amores" hacia figuras exteriores al entorno familiar.

Tengamos claro como padres que esta etapa en la vida de los hijos no debe vivirse como una enfermedad o una crisis de familia, sino como un signo de inmadurez, que es normal, y la cual debe afrontarse con seriedad, es decir, sin burlas y sin la intención de alimentar el problema.

SyM

Última actualización: 07-2013


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Autor:
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saludymedicinas.com.mx
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