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Fue un éxito exposición de René Magritte en Bellas Artes

14/08/2010 07:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Todo un éxito resultó la muestra en el Museo del Palacio de Bellas Artes “El mundo invisible de René Magritte”, del pintor belga fallecido el 15 de agosto de 1967, pues en el lapso en que estuvo recibió alrededor de 450 mil visitantes. Integrada por 152 objetos procedentes de más de 30 colecciones de nueve países, la muestra que estuvo abierta al publico del 18 de marzo al 11 de julio pasados es considerada sin precedentes en América Latina. Lo anterior, al ofrecer una amplia retrospectiva de la obra del artista belga, uno de los más destacados representantes del surrealismo en el mundo. El pintor belga René Francois Ghislain, mejor conocido como René Magritte, es considerado el principal exponente del realismo mágico y uno de los más reconocidos surrealistas, quien se destacó por invocar con sus obras la inteligencia de sus espectadores. Magritte, quien formó parte del colectivo de surrealistas que en los años 20 incluía a figuras de la talla de André Bretón, nació el 21 de noviembre de 1898, en una pequeña localidad de Bélgica, llamada Lessines. No obstante, el artista no tuvo gran contacto con su tierra natal, ya que por decisiones familiares la mayor parte de su infancia la vivió trasladándose a distintos lugares. Según el propio artista, fue desde muy pequeño que sintió la inclinación hacia el arte, mundo al que supo que pertenecería cuando en una de sus frecuentes visitas a un cementerio, un pintor le hizo ver que la pintura era su profesión. Magritte se acercaría a la pintura hasta que cursó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Bruselas, después de haber dado rienda suelta a sus juveniles aficiones. Tras el suicidio de su madre, se trasladó a Charleroi, donde estudió el bachillerato y conoció a la que sería su futura esposa, Georgette Berger, quien fue amiga de su juventud y modelo. A principios de los años 20, Magritte se ganó la vida mediante el diseñó de papeles pintados para la casa Peeters-Lacroix y la elaboración de dibujos publicitarios. Sin embargo, los ecos del suicidio materno no lo abandonaron en vida ni en su arte, lo que derivó en obras como "La historia central" y "Los amantes", en los que aparecen personas con la cabeza cubierta por una tela, que evoca a la imagen del cadáver de su madre, que fue encontrado con el rostro cubierto por una camisa a las orillas del río. Sin ninguna influencia familiar en el arte, ya que su padre fue sastre y su madre modista y sombrerera, Magritte logró hacer relaciones con los surrealista de su país natal, como Pierre Bourgeois, Camille Goemans, Marcel Lecomte, Paul Noug y André Souris. En 1927 montó su primera exposición individual en Bruselas, en la galería El Centauro, y una vez instalado con su esposa en Perreux-sur-Marne, cerca de París, comenzó a frecuentar a otros artistas surrelistas de fama más internacional, como Jean Arp, André Bretón, Salvador Dalí, Paul Eluard y Joan Miró. En 1930, instalado de nuevo en Bruselas, realizó colaboraciones con el colectivo surrealista francés, como en "La violación", para la cubierta de “¿Qué es el surrealismo?”, de Bretón, o la portada para el número 10 de “Minotauro”, en 1937. Pero en 1936 alcanzó la fama mundial después de haber expuesto por primera vez en Nueva York y participado en distintas exposiciones surrealistas internacionales. La Segunda Guerra Mundial (1939-45) significó para el artista un lapso muerto en su carrera ascendente, después de ésta ingresó al Partido Comunista de Bélgica, donde ya había militado dos veces en la década anterior y al cual abandonó al poco tiempo. Su obra pictórica continuó en auge y ello lo hizo retomar el activismo surrealista, con manifiestos y panfletos, en colaboración con sus viejos compañeros del grupo surrealista belga, como Nougé, Scutenaire o Marien. Durante los años 50, Magritte se dedicó a la pintura mural y decorativa, de la cual queda vestigios en el techo del Teatro Real de las Galerías de Bruselas y las paredes de la sala de juego del casino de Knokke-le-Zoute, donde además expuso con Paul Delvaux, en 1952. En 1956 el pintor recibió el Premio Guggenheim y la gran retrospectiva del Palacio de Bellas Artes de Bruselas lo consagró como el pintor moderno más importante de Bélgica, sin que dejara de colaborar en revistas y luego incluso en cortometrajes. Hasta su muerte, en 1967, las exposiciones internacionales de Magritte se multiplicaron, incluyendo una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Mientras las imágenes recurrentes de su obra figuraron entre las más características de todo el arte moderno. Diestro y meticuloso en su técnica, Magritte fue imponente por su uso de escasos elementos con los que jugaba con su significado visual, pero también en el momento de titular su obra, pues casi siempre es difícil encontrar coincidencia entre imagen y título. A este tipo de yuxtaposición utilizada por el autor de obras como "La condición humana" e "Intentando lo imposible", en la que convertía los objetos comunes en contextos poco corrientes, transformando su significado, se le denominó realismo mágico, del que Magritte fue el principal exponente artístico. Su obra, más conceptual que la de otros contemporáneos del momento, invocaba a la inteligencia del espectador, con lo que buscaba siempre la contradicción intelectual o verbal, a diferencia de Dalí, quien apeló al subconsciente emocional. Las influencias del exponente del realismo mágico fueron las que estaban en voga entre los artistas de la época, desde el impresionismo hasta los futuristas italianos, principalmente Giorgio de Chirico. Ejemplos de su notable efecto fantástico es su obra "La llave de los campos", la cual remite a la búsqueda de la liberación de cualquier restricción mental o física Mientras su lienzo “Madame Récamier de David”, pintado en 1949, que es una versión surrealista en la que parodia el famoso retrato de Jacques Louis David, donde sustituye una mujer por un elaborado ataúd, muestra su ingenio mordaz, por el que también fue reconocido.


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