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Festeja versión para niños 100 años de “Petrushka”, de Stravinsky

05/04/2011 03:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En una versión adaptada para niños, con el fin de que éstos se acerquen a esta bella arte, en la Sala Miguel Covarrubias se presenta la obra “Petrushka”, del compositor ruso Igor Stravinsky, quien murió el 6 de abril de 1971. La propuesta a cargo del coreógrafo y bailarín Diego Vázquez es una adaptación a la versión a la pieza de Stravinsky, que este año cumple 100 años de su estreno, la cual cuenta la historia de amor de la marioneta "Petrushka", quien cobra vida para conquistar el corazón de una bailarina. La obra para niños ofrecerá funciones hasta el 14 de mayo en la Sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario, y posteriormente los días 10, 11 y 12 de junio en el Centro Nacional de las Artes. Igor Stravinsky fue una de las figuras más influyentes de la música del siglo XX. Nació el 17 de junio de 1882 en Oranienbaum (actualmente Lomonosov), hijo de un bajo de la Ópera Imperial de San Petersburgo, y estudió Derecho en la Universidad de esta ciudad. Allí conoció al hijo del compositor ruso Nikolái Rimski-Kórsakov, músico que le dirigió sus primeras composiciones musicales. En 1908 el empresario ruso Sergei Diáguilev, impresionado por sus obras orquestales “Scherzo fantástico” (1908) y “Fuegos artificiales” (1910), le propuso que compusiera para sus Ballets Rusos, con lo que inició una colaboración que duró muchos años. Sus primeros ballets para Diáguilev, “El pájaro de fuego” (1910) y “Petrushka” (1911), tuvieron un éxito rotundo y fueron muy admirados por su impacto dramático, su rica orquestación y sus melodías que evocaban la música tradicional rusa. Sin embargo, en el estreno de “La consagración de la primavera” (1913), la coreografía informal de Nijinski, las intensas disonancias y los fuertes ritmos asimétricos provocaron una reacción del público tan fuerte que ni siquiera los bailarines podían oír la orquesta. Las actuaciones posteriores tuvieron una mejor acogida por parte del público. Al año siguiente, al estallar la Primera Guerra Mundial (1914-18), Stravinski se trasladó a Suiza. En el país helvético, en parte debido a que las difíciles condiciones sociales y económicas no permitían la representación de proyectos mayores, compuso “Historia del soldado” (1918) para siete instrumentistas, tres actores y una bailarina. En esta pieza se advierte su desilusión por los años de guerra y el impacto del jazz, al igual que en “Rag time” (1918) para 11 instrumentos, y en “Piano ragmusic” (1919). En 1920 se trasladó a París. De esta época datan sus célebres “Sinfonías de instrumentos de viento” (1920), la ópera cómica “Mavra” (1922) y el ballet-cantata “La boda”, notablemente influido por la música tradicional rusa e interpretada por primera vez por los Ballets Rusos en 1923. En esta última obra, compuesta para cuatro pianos, percusión y voz y con influencia de las melodías tradicionales rusas, se advierte una liberación de las tensiones del diálogo que posteriormente caracterizó el resto de su obra. Durante su etapa en París, también trabajó como pianista y director para ayudar a mantener a su familia. Así empezó a componer obras que se ajustaban a su habilidad pianística, como el “Concierto para piano e instrumentos de viento” (1924). A comienzos de la década de 1920 se enamoró de la actriz Vera de Bosset Soudeikine, con quien contrajo matrimonio en 1940, después de la muerte de su primera mujer. Hacia 1923 empezó a componer sus primeras obras neoclásicas, marcadas por su interés en el estilo de los siglos XVII y XVIII, a las que también les caracteriza un ideal de objetividad, que en parte era una reacción contra el emocionalismo de finales del romanticismo. Este ideal se refleja posteriormente en su Autobiografía (1935), donde escribió: "La música no tiene, por naturaleza... poder para expresar nada" y opinaba que los intérpretes debían seguir las intenciones del compositor, sin complementarlo con sus propias ideas-posición estética con un fuerte impacto en la música moderna. Algunas obras de este periodo son la ópera-oratorio “Edipo rey” (1927) con un texto en latín, versión de J. Danielou de un texto de Jean Cocteau inspirado en Sófocles, y el melodrama “Perséfone” (1934), para recitantes, cantantes y orquesta, con texto de André Gide, inspirado en el mito griego. Lo mismo que el ballet “Apolo Musageta” (1928, titulada posteriormente “Apolo”), entre otras obras escritas para el coreógrafo ruso George Balanchine. A mediados de la década de 1920 Stravinski atravesó una época de crisis espiritual y en 1926 se convirtió a la religión ortodoxa rusa, que había abandonado a los 18 años. Poco después, en 1930, compuso la “Sinfonía de los salmos”, para coro y orquesta, y en 1939 dejó Europa para trasladarse a Hollywood, California (Estados Unidos). Allí se mantuvo gracias a diversos encargos como “Circus Polka” (1942), compuesta para ser bailada por elefantes de circo; “Danzas concertantes” (1942) para orquesta, y “Escenas de ballet” (1944) para una revista de Broadway. También, la “Sinfonía en tres movimientos” (1945), “Misa” (1948) y la ópera de gran éxito “El progreso del libertino” (1951), con libreto de W. H. Auden y Chester Kallman, obra que puede ser calificada como la culminación de su periodo neoclásico. En 1948 Stravinski entabló amistad con el joven director estadounidense Robert Craft, quien pasó a ser su asistente musical. Craft le animó a escuchar la música de los serialistas, que trataban la melodía atonal como una serie de tonos sin relaciones armónicas o melódicas y cuyas técnicas se basan en el sistema dodecafónico del compositor vienés Arnold Schonberg. Aunque el músico ruso había rechazado anteriormente las teorías de Schonberg, se interesó por la música de su discípulo, el compositor austriaco Anton Webern. Poco a poco empezó a utilizar las técnicas seriales, integrándolas a su manera (como había hecho con todas las anteriores influencias musicales) en composiciones como la cantata “Threni” (1958), “Movimientos para piano y orquesta” (1959) y su última gran composición, “Requiem canticles” (1966). En 1967, con 80 años y una salud débil, dirigió su última grabación. Falleció el 6 de abril de 1971 en Nueva York y fue enterrado en Venecia, cerca de la tumba de Sergei de Diáguilev.


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