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Cómo forjarte metas y alcanzarlas (I de II)

13/03/2015 15:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las metas son los desafíos que se propone una persona para alcanzar el crecimiento tanto personal como espiritual

Sin metas es imposible alcanzar el éxito.

Para una persona lanzarse por los senderos de la vida y llegar a tener éxito solo hay que apuntar hacia un objetivo en particular y sentirse intensamente cautivado por ese objetivo.

Para alcanzar cualquier objetivo que te propongas, primero hay que formular un plan que contemple todas las aspiraciones, en el que no deben faltar las metas personales. Sin metas, nada importante se consigue en la vida de cualquier persona.

El primer punto para desarrollar un plan exitoso sería, por ejemplo, preguntarte: ¿qué quiero ser en la vida?, ¿dónde me gustaría vivir? ¿Cuántos hijos deseo tener? ¿Dónde desearía trabajar? ¿Cuáles son las cosas que me gustaría tener?

Con un fin ilustrativo, podemos clasificar las metas en dos grupos: las personales y colectivas o también grupales, dentro de éstas últimas están las metas corporativas o institucionales.

Para el fiel cumplimiento de las metas es necesario planificarlas un período de tiempo realizable, que puede ser a corto, mediano y a largo plazo.

Una meta a corto plazo sería, por ejemplo, la realización de un curso técnico que su periodo de duración oscile entre dos a seis meses. También puede ser cualquier objetivo que se proponga cumplirse en un tiempo menor a un año.

No obstante, las metas a mediano plazo tienen otro enfoque, por lo general sobrepasan a más de un año y pueden llegar hasta de tres o cuatro años. Existen un sin número de actividades realizables a mediano plazo, como por ejemplo el estudio de una carrera técnica, la realización de postgrado o cursar una maestría en la universidad.

Las metas a largo plazo se sitúan en otra categoría.  Estas metas tienen mayor duración porque el objetivo requiere, además del esfuerzo, un tiempo considerado para su ejecución. La planificación para la adquisición de una vivienda a diez, quince o veinte años sería un ejemplo palpable de meta a largo plazo.

Este tipo de meta a largo plazo conlleva en su ejecución sub-metas o mini-metas a corto plazo. Pues de esta manera, la medición del nivel de cumplimiento es insuperable, y los alcances podrían evaluarse con precisión.

Este método también ofrece la oportunidad de rediseñar un nuevo plan de trabajo, en el caso de que no se cumpla el objetivo principal. Además, evitará que la meta final no se vea vulnerada por el fracaso.

Cuando inicies una meta por ningún motivo la abandone o desista de ella, porque darías un giro al fracaso, te estancarías y quedarías rezagado, viendo el mundo girar a tu alrededor

Una meta a largo plazo también puede concebirse para que sea ejecutable por dos personas o un grupo de trabajo que formen un equipo que persigan el mismo fin. El alcance de la meta será más efectivo y quizás pueda materializarse en un tiempo relativamente rápido.

Si una meta a largo plazo es asumida por más de dos personas, es conveniente que haya una distribución equitativa de los objetivos a perseguir. Cada miembro del grupo deberá tener tareas asignadas y asumirlas como un compromiso en particular.

Si por casualidad un grupo asume una meta en común, es ineludible la presencia de un líder que motive a cada miembro a cumplir a cabalidad con los compromisos asumidos por el grupo.

Sin embargo, un miembro que no cumpla, inevitablemente arrojará resultados negativos y, en consecuencia, pondría en peligro el desempeño de los objetivos comunes del grupo.

La planificación de metas puede hacerse en cualquier momento. El mes de enero es una fecha idónea para emprender nuevos proyectos, aunque puede iniciar en el momento que te lo propongas.

Es irrefutable el hecho de que las metas son las que trazan el norte de cualquier ser humano. Una persona sin metas es un ente sin progreso, estancado.

Si alguna vez te desalienta al no poder cumplir con una meta, te hago saber que las personas exitosas ven una oportunidad en cada fracaso y aprovechan la experiencia para emprender con mayor rigor cualquier proyecto que se propongan.

Los triunfadores no sienten temor en fracasar, y si en algún momento fracasan, ponen más empeño en ponerse de pie y restablecerse de nuevo. Esas personas son las que llegan a la meta final de manera exitosa.

En cambio, las personas de voluntad débil se rinden en el primer intento y sienten temor a fracasar o a emprender nuevos proyectos. Las personas exitosas ven un desafío en cada fracaso. Piensan de manera optimista, en que pueden lograr cualquier cosa que se propongan y culminar con éxito.

Las personas exitosas casi siempre son personas proactivas, mantienen un enfoque de la vida muy diferente a aquellos que todavía no han alcanzado el éxito.

Para finalizar, una advertencia importante: cuando inicies una meta por ningún motivo la abandone o desista de ella, porque darías un giro al fracaso, te estancarías y quedarías  rezagado, viendo el mundo girar a tu alrededor.

En conclusión, las metas son los motores del éxito. Nunca lo olvides.


Sobre esta noticia

Autor:
Nércido Vargas (28 noticias)
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