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Las fuerzas armadas mexicanas y sus propias leyes violatorias de derechos humanos

06/06/2012 13:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una reflexion sobre la falta de coherencia de diferentes articulos de la Constitucion Politica Mexicana, relacionados con la subsistencia del fuero de guerra, y los efectos dañinos a la democracia del mexico contemporaneo

Las fuerzas armadas mexicanas y sus propias leyes

“violatorias de derechos humanos”

Con motivo de la reciente determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de que todo aquel militar que cometa violaciones a los derechos humanos, sea juzgado por tribunales civiles, se abre una oportunidad inigualable para fortalecer la vida institucional del México del siglo XXI, podríamos afirmar inclusive que es el momento largamente esperado para que nuestra nación que particularmente tiene una muy estrecha relación con sus fuerzas armadas, debido a las múltiples funciones que desarrollan en beneficio de la población civil, transparenten su marco legal en su totalidad, pues hasta ahora el contenido del artículo 13/o. Constitucional, ha sido el pretexto perfecto para que quienes pueden, den rienda suelta al poder por el poder bajo la bandera de disciplina militar, violentando sin limitación las garantías individuales de los demás integrantes de las fuerzas armadas, multiplicándose estos hechos violatorios de garantías, bajo el efecto de la justicia militar (fuero de guerra).

Pues seguramente no es desconocido para nadie, que desde el nacimiento del México independiente hasta nuestros días, las fuerzas armadas mexicanas, antes secretaria de guerra y marina; ahora Ejército, Fuerza Aérea y Marina, so pretexto de salvaguardar la disciplina militar, base fundamental de todo ejercito, han tratado de justificar la existencia de este modelo de justicia militar mal llamado “fuero de guerra”, mismo que puede comprobarse, desafiante de los tratados internacionales y leyes nacionales garantes de los derechos humanos, al grado de zanjar profundamente un diferencia entre las garantías individuales de los mexicanos y las garantías individuales de los militares (no existentes en el fuero de guerra), lo que exhibe una notable indiferencia o conveniencia por parte de los responsables de operar esta gran nación.

Por esta razón, se hace necesario manifestar abiertamente, para que todo México conozca, el sentimiento de aquellos mexicanos actualmente victimas del implacable fuero de guerra “solo para los subordinados”, miembros de las fuerzas armadas, que dando estricto cumplimiento a las leyes militares y civiles, pero desesperados de no encontrar la forma de detener el ataque despiadado del fuero de guerra hacia sus familias, han decidido acudir al poder legislativo de esta gran nación, esperando ser escuchados por los responsables de hacer las leyes, y por el pueblo mismo, para solicitar a los poderes de la unión, se nos reconozca antes que como militares, como seres humanos y como mexicanos, y de esa forma también seamos protegidos por la garantías individuales plasmadas en nuestra carta magna.

La explicación a esta petición, aunque parezca risible e infundada, tiene su origen y sobrada demostración en la alta vulnerabilidad de los miembros de las fuerzas armadas de mandos medios hacia abajo, en los cuales convergen diversos factores de exterminio social entre los cuales resaltan:

- Un código de justicia militar, ambiguo, confuso y arcaico, sumamente desfasado de la realidad, pero acorde con los intereses caudillescos de los gobernantes de los años 30 cuando fue emitido, por el poder ejecutivo sin aprobación del senado.

- Ministerios públicos faltos de autonomía y al servicio del mando militar.

- Juzgados Militares faltos de autonomía dependientes del poder ejecutivo y por lo tanto anticonstitucionales por contravenir el artículo 49 constitucional.

- Consejos de guerra ficticios, pues los constituyen militares de guerra, que adolecen de conocimientos de derecho y por lo tanto juzgan a su criterio y del superior, y por lo cual, el acusado es culpable desde el momento mismo en que se inicia la averiguación previa.

La consecuencia es, una población de militares, valientes, abnegados, que aman a su patria, pero viven al filo de la ilegalidad y de la misma muerte, encerrados entre la necesidad de enfrentar a un enemigo perfectamente organizado y equipado que combate al tú por tú parapetándose entre la población civil, y la justificada exigencia del pueblo mexicano para que las fuerzas armadas cumplan con su misión institucional sin violar garantías individuales y derechos humanos.

Es por ello, que estos hombres, levantan la voz y suplican al Poder Legislativo, lleve a cabo una reforma de fondo a la justicia militar, que inclusive traslade los juzgados militares al control del Poder Judicial, para evitar que en forma anticonstitucional y a la vista pública; los encargados de administrar la justicia militar, continúen violando las garantías de seguridad jurídica y violentando los derechos humanos, imponiendo a todo militar indiciado una “sentencia previa” de desgaste económico y con ello moral, psicológico y físico, para él y sus dependientes económicos, sin importar si se trata de menores de edad, recién nacidos o no natos; sentencia previa que aplica por igual a los acusados de delitos graves, de delitos leves o de delitos que en otro fuero son faltas administrativas; además, ignorando la amplia posibilidad de estar llevando a cabo un “juicio por consigna” so pretexto de preservar la disciplinar militar.

Así mismo, estos abnegados mexicanos consideran, que ha llegado el momento de terminar con la vieja y artera tradición militar de retirar a todo sospechoso de ser responsable de algún delito contra la quisquillosa disciplina militar, más del 90% de su salario normal, al mismo tiempo que se le imposibilita para trabajar formalmente, sometiéndolo en esta forma despiadada y ruin, en compañía de sus respectivos dependientes económicos, a un estado de “indefensión y marginación”, sin estar cumpliendo una sentencia judicial, convirtiéndolos, en un núcleo social vulnerable en alto riesgo, al no contar con los recursos económicos mínimos indispensables para satisfacer las necesidades básicas del ser humano como: alimentación, vivienda, vestido y educación, pisoteando así sus garantías de seguridad jurídica y sus derechos humanos, destruyendo su núcleos familiares, con el único fin de que mediante tortura de toda índole, se obligue al indiciado a aceptar su culpabilidad e implorar el retiro de la acción penal (INDULTO MILITAR), obteniéndose así una jugosa ganancia, manchada por el dolor y la sangre de los hijos, cónyuges y padres de quienes caen victimas del implacable fuero de guerra, al amparo de un artículo 13 constitucional tímido y ambiguo.

Esta situación ya tiene que terminar, para lo cual se necesita, que cada actividad realizada por las Fuerzas Armadas mexicanas, este perfectamente encuadrada dentro del respectivo marco legal, no solo en términos generales en las misiones institucionales del ejército, si no, especialmente en términos particulares, haciendo indispensable que cada una de las leyes y reglamentos militares sean revisados, actualizados y emitidos por el Honorable Congreso de la Unión, verificándose que en ninguna parte de la Legislación Militar, quede espacio alguno susceptible de ser utilizado para poner en riesgo la supremacía del estado de derecho, único camino para el verdadero reconocimiento y respeto a los derechos humanos en nuestra república.

El México de hoy, que se autodenomina ejemplo para muchas naciones vecinas, en fomento y respeto a los derechos humanos, comprometido inclusive por diversos tratados internacionales, no debe permitir que se dé una interpretación mezquina a la más generosa constitución federal, y que los operadores de las fuerzas armadas, pretextando la libertad constitucional de regirse por sus propias leyes, violen diversos principios fundamentales como el de la presunción de inocencia, al castigar al sospechoso y familia, antes de haber determinado su culpabilidad; pues al retirarle al sospechoso su sustento económico y no permitirle laborar en otro lado, prácticamente se le pretende exterminar, como ha sido la situación de los que se han quitado la vida al no vislumbrar una sola oportunidad.

En este México bicentenario que se perfila como potencia, se debe integrar a las fuerzas armadas al estado de derecho, porque de lo contrario la nación nos lo demandara, al percibir donde quiera que estemos ausencia de paz y seguridad, pues no es desconocido para nadie, que el humano mas colmado de principios, sucumba ante el atropello de la necesidad, máxime cuando esta necesidad atenta contra sus seres amados.

Y retomando un reciente discurso político, en el cual citaron: “NO HAY NADA MAS PODEROSO QUE UNA IDEA, CUANDO LE HA LLEGADO SU MOMENTO”, conviene recordar que se han venido suscitando diversos eventos mundiales y principalmente nacionales, que inevitablemente empujan a nuestra nación a fortalecer sus instituciones, por el bien del México venidero, y por supuesto a este fortalecimiento no deben escapar las instituciones armadas, pues en ellas se deposita literalmente la vida de los millones de ciudadanos que habitan en cada comunidad de nuestro extenso territorio.

Es necesario que como mexicanos competentes y orgullosos de lo que somos, dejemos de limitarnos a rendir culto a nuestros héroes que nos legaron patria y libertad, solo con ceremonias y usando sus nombres para espacios públicos, pues existe una mejor forma; continuar la labor por la que ellos entregaron su vida, evitar que mexicanos continúen matando mexicanos.

En este contexto, es necesario aclarar que el concepto de disciplina militar no confronta en lo mínimo, las garantías individuales implícitas en nuestra constitución federal, por el contrario, el concepto militar de “disciplina” dimana directamente del espíritu de nuestra carta magna como puede verificarse en estos dos artículos de la respectiva ley de disciplina, que rezan:

Artículo 1 Bis.- El servicio de las armas exige que el militar lleve el cumplimiento del deber hasta el sacrificio y que anteponga al interés personal, el respeto a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos , la soberanía de la Nación, la lealtad a las instituciones y el honor del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos .

Contenido totalmente acorde con el artículo 133/o. Constitucional, el cual dice textualmente:

Esta constitución, las leyes del congreso de la unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el presidente de la república, con aprobación del senado, serán la ley suprema de toda la unión. Los jueces de cada estado, se arreglaran a dicha constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario, que pueda haber en las constituciones o leyes de los estados”.

Artículo 3o. - La disciplina en el Ejército y Fuerza Aérea es la norma a que los militares deben ajustar su conducta; tiene como bases la obediencia, y un alto concepto del honor, de la justicia y de la moral, y por objeto, el fiel y exacto cumplimiento de los deberes que prescriben las leyes y reglamentos militares.

“La nación nos lo demandara si seguimos permitiendo que la ilegalidad del fuero de guerra continúe empañando la noble misión de las fuerzas armadas al servicio del pueblo mexicano”

“Por los derechos de las víctimas de la injusticia militar”

Capitán Manuel Contreras Maqueda.


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