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Es Gabriel Byrne el psicólogo de la TV

13/07/2009 04:37 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El irlandés quiso ser cura y terminó como un actor con fama de mesiánico. Ahora espía las culpas de sus pacientes en la serie "In treatment"

Todos tienen derecho a equivocarse de profesión. Si no, hay que preguntarle a Gabriel Byrne, el terapeuta más famoso del mundo gracias a la serie televisiva In treatment, que se transmite por HBO.

El actor irlandés de 59 años estudió durante cinco de ellos en un seminario católico hasta que un día se percató de que la oración y el celibato no eran propiamente lo suyo.

Luego fue arqueólogo, pero sin mucho éxito. “Pasé cinco años en un seminario y supongo que eso indicaba que tenía una vocación, pero la verdad es que no creo en Dios; aunque en ese momento pensé que de todos modos mi destino era ser cura”, cuenta el actor de la legendaria Paseo a la muerte, la gran película —según los críticos— de los hermanos Cohen.

Por supuesto, no fue a terapia para expiar sus errores, pero podría decirse que sus prácticas en el servicio religioso le han servido para interpretar al doctor Paul Weston de In treatment, una serie escrita y dirigida por el colombiano Rodrigo García Barcha.

Después de todo, en el colegio católico le enseñaron a escuchar y pensar en los otros, antes que en él.

Aunque claro, no deja de ser humano, así que en entrevista, Byrne tiene una queja: la silla que ocupa su personaje.

“No quise la del año pasado, pero odio más la de éste. Dije: deseo una silla como las que usa un terapeuta real.

Los sicólogos deben sentarse horas para escuchar cómodos a los pacientes”, explica. “Así que me trajeron una nueva que parecía ser la ideal, ¡pero restringieron mis movimientos de cuerpo aún más! Antes podía utilizar las manos, inclinarme y hacer de todo, ¡ahora no puedo hacer nada de ello”, se queja.

In treatment ha sido exitosa en todo el mundo. Quizá porque hay personajes con los que cualquiera puede identificarse de alguna u otra forma.

El mismo doctor Weston cruza por problemas amorosos: su esposa lo engaña, pero una de sus pacientes se enamora de él y entonces se debate en un escenario filosófico.

Otra es una gimnasta que pasa por el divorcio de sus padres; uno más es un ex militar que sufre de arrepentimiento y la última es una pareja que desea tener un hijo sin éxito.

“Pienso lo que hace un terapeuta bueno con todos sus pacientes, de ponerlo en el camino correcto.

Escucha sinceramente, puede no tener la respuesta, pero le ha pagado una persona”, externa Byrne.

El entrevistado nació en Dublín, Irlanda, siendo el primero de seis hijos de padres devotamente católicos, un minero y trabajadora de un hospital.

Byrne

De pequeño desarrolló un enorme amor por el futbol, el cual practicó durante toda su madurez y hasta llegó a estar en la alineación principal del Stella Maris Football Club, en la ciudad de Drumcondra.

En su juventud fue cocinero en un restaurante de poca reputación y profesor en una escuela de España, sin contar su experiencia como torero.

Jamás tuvo control de nada realmente. Misma política que trata de aplicar como actor.

“Uno nunca tiene el control sobre el fin del producto. Si uno lo cree así, entonces viene una gran desilusión”.

Luego de actuar en teatro, le llegó la oportunidad de actuar en Excalibur, cinta que lideró en su tiempo una serie de producciones de carácter histórico en donde se desenterraba el mito del Santo Grial.

En esa misma cinta debutaba en el séptimo arte al lado de Liam Neeson y Patrick Stewart.

En los 90 tuvo gran repercusión en Estados Unidos por haber sido una de las estrellas del film Into de west, que nada tiene que ver con la reciente miniserie del mismo nombre, sino que narraba la historia de inmigrantes irlandeses aventurados en el salvaje oeste.

Ese mismo año se podría decir que saltó a la fama absoluta al interpretar a Jack Deebs, un dibujante de caricaturas que descubre que existe un mundo alterno donde un crimen debe resolverse.

Pero la imagen que se ha impuesto en el espectador en torno de la figura de Byrne es la de un actor con aires mesiánicos, que al mismo tiempo perturba e inquieta.

Sus papeles así han sido: personajes históricos como el escritor Lord Byron en Gothic; legendarios como el Caballero Negro en Lionhearth o inventados de la talla del siniestro Dean Keaton en Sospechosos comunes.

No puede dejar de mencionarse su encarnación de Satán en El fin de los días o de sacerdote en Stigmata.

Él dice con aire de seriedad. “Algunas veces la vanidad de los actores es decir que nos imaginamos completamente diferentes de lo que somos en pantalla a como somos en la vida real. La verdad es que todos jugamos con ambos lados”.


Sobre esta noticia

Autor:
Lui Rdz (9 noticias)
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