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Glaucoma, silencioso y fatal

27/05/2013 02:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Glaucoma, silencioso y fatal SyM - Renata Palomino

Alto porcentaje de la población mundial sufre esta enfermedad que se caracteriza por presión elevada en el interior del globo ocular, misma que puede afectar al nervio óptico y causar pérdida de visión. Por ello, detección y atención oportunas son esenciales para prevenir su avance.

Dos millones de mexicanos padecen glaucoma, y 7 de cada 10 no lo saben; por esta razón el glaucoma se ha convertido en la segunda causa de ceguera en México, después de cataratas.

La razón radica en que es enfermedad multifactorial que se desarrolla sin signos de advertencia, donde los datos más importantes son aumento de la presión intraocular (dentro del ojo), mala circulación sanguínea en la cabeza del nervio óptico —lo que se traduce en falta de oxigenación en dicha región— y el consecuente daño a las fibras nerviosas del órgano visual.

Su característica común es elevar la tensión del globo ocular a consecuencia de la obstrucción del drenaje del humor acuoso, líquido que se produce constantemente y que el propio cuerpo debe eliminar.

Este vaciado se lleva a cabo en el espacio que se encuentra entre el iris y la córnea, el cual se conoce como ángulo de drenaje; a partir del mismo, dicha sustancia se dirige hacia el conducto (llamado canal de Schlemm) que desemboca en pequeñas venas fuera del ojo, así que cuando no funciona correctamente esta "tubería" aquélla no puede salir, provocando reacción en cadena que afecta, entre otras cosas, a las fibras del nervio óptico, dañando por ende a la vista. Así lo señala el Dr. Alejandro Robles Aguilar, oftalmólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Cómo funciona el ojo

Cuando enfocamos un objeto, la imagen es llevada de la retina al cerebro por el nervio referido, que es semejante a cable eléctrico que contiene un millón de filamentos, los cuales transportan mensajes desde el ojo a fin de producir imágenes.

El glaucoma puede causar daño en estos "hilos" generando puntos ciegos en el campo visual, mismos que no detectamos hasta que se ha producido daño considerable.

Si la totalidad del conducto nervioso es destruida, el resultado es ceguera absoluta, si bien, afortunadamente, en la actualidad esto ocurre en raras ocasiones, ya que es posible diagnosticar e iniciar el tratamiento antes de que genere grandes estragos, según afirma el especialista.

La clave para prevenir es el diagnóstico y tratamiento oportunos; de hecho, la continua revisión médica del ojo por parte del oftalmólogo después de los 35 años es la mejor defensa contra este padecimiento, sobre todo en personas que presentan factores de riesgo, como miopía, diabetes, hipertensión arterial o parientes con glaucoma, ya que, de ser así, su posibilidad de padecerlo aumenta en más de 50%.

Por otro lado, el trastorno muestra distintos tipos de manifestaciones, como explica el Dr. Robles Aguilar:

  • Crónico de ángulo abierto. Es el más común, en el que el "sistema de drenaje" referido puede volverse menos eficaz con la edad y, aunque el líquido fluye, lo hace lentamente; este bloqueo parcial causa incremento gradual de la presión dentro del ojo. Este padecimiento puede disminuir la visión tan silenciosamente que el paciente ignora el problema hasta que el nervio óptico se ve gravemente dañado. Como no provoca síntomas, el mejor camino para diagnosticarlo es mediante revisiones periódicas del especialista.
  • Congénito. Aparece cuando el canal de Schlemm se formó defectuosamente durante el periodo embrionario, de manera que las aberturas de drenaje son anormales desde el nacimiento.
  • Agudo de ángulo cerrado. Este tipo de glaucoma ocurre cuando se cierra o bloquea el ángulo de drenaje formado por la córnea y el iris, impidiendo la salida del humor acuoso y elevando gradualmente la presión del ojo. Síntomas como visión borrosa, dolor severo en el órgano de la visión, halos que aparecen en torno a las fuentes de luz, náuseas y vómito suelen llevar al afectado rápidamente al oftalmólogo.
  • Secundario. En ocasiones otras condiciones (incluidas heridas, hemorragias, tumores y procesos inflamatorios) pueden bloquear los canales de salida del órgano y dar origen al problema citado.
Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico precoz (en fase temprana) puede realizarse en el curso de cualquier revisión ocular rutinaria. A veces, pacientes muy observadores refieren la sensación de pérdida de parte del campo visual (en especial en las áreas laterales) o presencia de manchas negras que no se movilizan al mover la cabeza.

De igual modo actualmente existen pruebas diagnósticas más sofisticadas como exámenes electrofisiológicos y del estudio de la circulación ocular y retroocular mediante ecografía doppler (permite obtener imágenes del globo ocular a través de ultrasonido), si bien la más moderna es la tomografía óptica coherente, en la cual se mide el daño que puede producir la enfermedad sobre las capas de las fibras nerviosas, con el propósito de determinar si el tratamiento establecido está surtiendo efecto.

Asimismo, con medicamentos, ya sea en forma de gotas o pastillas, suele reducirse la presión ocular, en tanto que algunos ayudan a mejorar la salida de líquido.

Otro método es la utilización de rayo láser, con el cual se crea un orificio que permite el drenaje; sin embargo, con el paso del tiempo este sistema deja de surtir efecto. Igualmente, existe cirugía convencional en la que se secciona parte del iris para mejorar el escape de líquido, reduciendo la presión; normalmente se recomienda a pacientes cuyo glaucoma no puede ser controlado con los recursos mencionados.

Por último, dentro de los tratamientos quirúrgicos más modernos se encuentra la colocación de válvulas que se conectan por abajo de la conjuntiva y se insertan en la cámara anterior del ojo para drenar el humor acuoso, el cual sale por pequeño tubo hacia la parte subconjuntival, donde es reabsorbido.

SyM

Última actualización: 05-2013


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Fuente:
saludymedicinas.com.mx
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