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Golpea la corrupción al futbol costarricense

04/06/2011 08:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El tercer caso de corrupción, en cuatro años, en el futbol de Costa Rica, estalló este mes. Primero, en 2007, fue el italiano Matteo Quintavalle, quien, tras efectuar inversiones en el campo de la contratación de futbolistas, fue acusado de cometer los delitos de asociación ilícita, estafa e intermediación financiera. Le siguieron, este año, los costarricenses Minor Vargas y Carlos Pascal. Detenido, en enero, en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en la nororiental ciudad estadounidense de Nueva York, Vargas, también inversionista en futbol, está desde entonces detenido, a la espera de juicio por fraude en el campo de seguros. Pascal, presidente de un club de futbol, fue arrestado este mes en su residencia en la oriental ciudad portuaria costarricense de Limón, a unos 130 kilómetros al este de aquí, como sospechoso de incurrir en legitimación de capital (lavado de dinero). Convertido en un fenómeno mediático, a causa de su extrovertida personalidad, Quintavalle, quien contaba en Costa Rica con inversiones en los sectores gastronómico y turístico, incursionó, con notoriedad en el área del futbol. A mediados de 2007, Quintavalle anunció la contratación de unos 11 futbolistas costarricenses, con el propósito declarado de promoverlos. El acusado aseguró a los deportistas ganacias monetarias supuestamente fuertes, además de que les efectuó obsequios -en uno de los casos, un automóvil-. En una de las sesiones de prensa -con énfasis en la cobertura de televisión-, en su residencia en el exclusivo sector de Escazú, en la periferia oeste capitalina, el italiano bromeó en el sentido de que uno de los futbolistas -Allan Alemán- era, ahora, "Allan Quintavalle". Mientras el globo de la promoción de jugadores crecía, para eventualmente desinflarse, 17 inversionistas estadunidenses le reclamaron la suma de cinco millones de dólares. Medios informativo locales, que citaron a Alfredo Fournier, abogado de los norteamericanos, informaron entonces que el número de afectados por Quintavalle podría ubicarse en 70, y la suma reclamada en 12.5 millones de dólares. Los 17 acusadores plantearon que se vieron afectados tras invertir el dinero en empresas del Grupo Quintavalle. El Banco de Costa Rica (BCR), cerró, el 6 de junio de 2007, varias cuentas vinculadas con el italiano y el 6 del mes siguiente, el Juzgado Penal de Hacienda ordenó congelar todas las cuentas bancarias entonces existentes del europeo. Tras presentarse voluntariamente, el 16 de julio de 2007, a la Fiscalía de Delitos Económicos, que lo interrogó por unas cinco horas, Quintavalle fue detenido en el lugar, donde le fue impuesta la medida cautelar de prisión preventiva, a ser cumplida durante seis meses. El europeo fue posteriormente puesto en libertad, por un juez penal, mientras el Ministerio Público (MP) sigue investigando el caso, habiendo ampliado, en 2010, la indagación, a la presunta comisión del delito de simulación de contrato de fideicomiso. Quintavalle debe, entretanto, permanecer en territorio costarricense, no acercarse a los testigos involucrados en la investigación y firmar, cada 15 días, una constancia de que no ha abandonado el país. Casi cuatro años después, otro escándalo de corrupción estalló en el fútbol costarricense. El protagonista, en este caso, es Vargas, un empresario costarricense también caracterizado por considerables inversiones en ese deporte. Fue detenido el 18 de enero de 2011 en la principal estación aérea de Nueva York, en el marco de un caso de fraude por 670 millones de dólares en el campo de seguros de vida. Según datos divulgados desde su arresto, como parte de sus actividades de negocios en Costa Rica, el empresario de 59 años de edad figura en por lo menos 43 sociedades anónimas, de las cuales preside 39. En tal contexto, Vargas adquirió, a partir de 2005, más de una decena de empresas, con las que formó el Grupo Icono, que pasó a presidir. El mencionado figura como integrante de las respectivas juntas directivas de estas compañías, y es presidente de tres -Profutbol, instaladora de canchas sintéticas, Icono Deportivo, que publica medios informativos, y Ediciones Sanabria, que es una firma editora-. El conglomerado de empresas del Grupo Icono comprende a por lo menos 300 empleados. Destacado en Costa Rica como patrocinador de equipos de futbol, dedicado, además, a mejorar instalaciones deportivas -incluida la colocación de canchas sintéticas en estadios-, Calvo decidió incursionar en el campo de los seguros de vida. Esto, mediante la adquisición de la compañía estadunidense de inversiones en seguros Provident Capital Indeminity (PCI), empresa que, registrada en Dominica -isleña nación del Caribe francoparlante-, pasó a ser administrada en Costa Rica. La incursión de Vargas en el campo deportivo ocurrió al inicio de la década de 2000, cuando el empresario se convirtió en presidente de Deportivo Saprissa, cuadro varias campeón de Costa Rica. El empresario inició, en 2006, la ampliación de sus inversiones en el futbol nacional, mediante inyecciones de dinero en otros equipos, las que lo condujeron a controlar los clubes Barrio México y Brujas. También financió mejoras en estadios, lo que incluyó la instalación de canchas sintéticas y remodelación de instalaciones deportivas. Vargas anunció, en septiembre del año pasado, su retiro como dirigente de futbol, aunque manteniendo vínculos de patrocinio con los equipos que venía financiando por la vía de sus empresas. El empresario se dirigía a Europa, en viaje por asuntos relacionados con PCI, cuando fue detenido en el aeropuerto en Nueva York. El arresto se enmarcó en una investigación iniciada en 2006 en Estados Unidos, indagación a su vez originada en la acusación, formulada en el oriental estado norteamericano de Virginia, de cometer fraude, por más de 670 millones de dólares, en el mercado de seguros de vida. Versiones periodísticas iniciales sobre el caso determinaron, además, que Vargas era investigado, desde 2009, en Costa Rica, respecto a posible legitimación de capital (lavado de dinero). Luego de que un tribunal neoyorquino le negó, el 21 de enero, el beneficio de libertad bajo fianza, y confirmó la prisión del detenido, Vargas fue conducido a una prisión en Virginia, en la que permanece recluido. En una audiencia judicial llevada a cabo en Richmond, capital de Virginia, el costarricense se declaró, el 9 de febrero, inocente de los cargos de fraude que le fueron tipificados y dijo que optaba por ser sometido a juicio en lugar de declararse culpable. El juicio al empresario costarricense iniciaría en agosto de este año. El tercer golpe al fútbol costarricense llegó el 2 de este mes, en Limón, por la vía de la detención de Pascal, presidente del equipo local Limón FC, del que es propietario lo mismo que de varios negocios en los campos gastronómico, hotelero y de diversión nocturna. Una investigación iniciada en 1996 en Estados Unidos derivó en la captura de Pascal. El caso implica a Rodney Arnoldo Morrison, quien cumple, desde 2004 en Nueva York, condena a 10 años de prisión, y a Pascal, ambos costarricenses -el primero con doble nacionalidad costarricense y estadunidense-. Morisson es vinculado, por autoridades judiciales de Estados Unidos, con delitos de crimen organizado tales como sicariato y extorsión, además de evasión de impuestos en la comercialización de cigarrillos. Simultáneamente al desarrollo de la investigación iniciada hace 15 años en Estados Unidos, Morisson trasladó dinero a Costa Rica, el que fue depositado en un fondo de inversión en el estatal Banco de Costa Rica. Pascal obtuvo un poder para el manejo del fondo de inversión. Dos días después de la condena de Morrison, Pascal efectuó una transferencia de dinero, a su propio nombre, lo que, según las autoridades judiciales costarricenses, marcó el inicio de la estructuración, por parte del segundo, de un mecanismo de lavado. La detención de Pascal, la mañana del 2 de este mes, se enmarcó en siete allanamientos llevados a cabo por un número no determinado de agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y 13 fiscales, en diversas propiedades del costarricense en Limón. Trasladado a San José, Pascal recibió, el 3 de este mes, la medida cautelar de prisión preventiva, que cumple, desde entonces y por seis meses, en un centro carcelario en las afueras de esta capital. Autoridades judiciales y de seguridad indicaron, horas después del arresto, que Pascal habría manejado 18 millones de dólares, cifra que, según posteriores versiones periodísticas, se ubicaría en 30 millones de dólares.


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