Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Cronicasrevista escriba una noticia?

Good bye, Lenin!/Luis David Niño Segura

08/08/2014 03:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

image

Luis David Niño Segura

Al Mtro. Cuauhtémoc De Dienheim.

No soy un partidario del foot ball, nunca lo he considerado un deporte de alto rendimiento; sin embargo, respeto los principios que promueve, como son la competitividad, el fair play (que no se practica) o el trabajo en equipo. Gran parte de mi disgusto por ese pasatiempo estriba en que resulta una herramienta que enajena en su totalidad a las personas, los vuelve fanáticos y los convierte en individuos que pierden los estribos, incluso llegan a llorar si su equipo pierde.

En semanas pasadas terminó un mes entero de foot ball, se jugó en Brasil el torneo considerado el más importante de todos dentro de su especie: el campeonato mundial de foot ball. Brasil, un país sumamente jodido como la mayoría de los estados latinoamericanos, invirtió millones de reais para modernizar estadios y capacitar voluntarios que apoyaran a la gente en la logística del mundial. La FIFA (el ente rey de los paraísos fiscales) en cambio, le otorgó millones de dólares en cantidades industriales para que, a marcha forzada, terminara toda la infraestructura necesaria. Esto no incluyó, por cierto, la remodelación de calles, bajar los índices delincuenciales, solucionar los problemas de la protesta social, así como los problemas medioambientales que le causan al saqueo de la Amazonia. Pero basta de Brasil, el mundial es solo una excusa para hablar del campeón actual de la copa mundial que fue Alemania.

Las nuevas generaciones probablemente ven en Alemania un país del "primer mundo, " fuerte, económicamente competitivo, con un alto índice de desarrollo humano y actual titiritero de eso que llaman "Unión" Europea. Quizá deslumbren por ahí la trágica historia del siglo XX de Alemania, un país sumido en dos guerras mundiales que terminó dividido, desangrado, mutilado y hecho pedacitos (literalmente); esto último más por la segunda guerra mundial y la ideología nazi que por otra cosa. Después vino la guerra fría y la lucha histórica entre la ¿extinta? URSS y el otro imperio los United States. Alemania, entonces, quedó en medio de una pugna que ni debía ni temía, dividido por una franja de 110 kilómetros de nombre Muro de Berlín que fue derribado en 1989. Y aquí es donde entra de nuevo el hobbie del foot ball, después de la celebración de la caída de dicho Muro, Alemania en 1990 consigue su tercer título y se convierte en campeón del mundo en la copa Italia 90.

Haciendo un comparativo, meramente cuantitativo, el resumen es el siguiente: desde el término de la Segunda Guerra Mundial, donde Alemania fue destruida y dividida como botín de guerra, hasta la caída del Muro de Berlín, transcurrieron aproximadamente 45 años; desde la caída del Muro de Berlín hasta nuestros días, han pasado 25 años y Alemania se ha convertido en la tercera potencia económica a nivel mundial y la primera en la Unión Europea. Es decir, en menos de veinticinco años Alemania se levantó de sus ruinas y conquistó mediante la organización social, política, y economía a toda Europa (¡el sueño de Hitler casi hecho realidad!), su influencia es tal que el Banco Central Europeo tiene su sede en Fráncfort. Le dicta a España qué recortes realizar, le ordena a Grecia prácticamente qué comer y qué no comer (y hasta cuándo hacerlo y de qué modo), con Italia se deprime y ya mejor ni le dice nada y convive con Francia para mantenerlo al margen, y como aliado no como amigo. Sin duda es sorprendente ver como en tan solo medio cuarto de siglo invirtió toda la trágica historia que pasó en el siglo pasado y se convirtió en una potencia mundial.

Pero la pregunta aquí es ¿qué hubiera pasado si las cosas fuesen a la inversa, si el bloque socialista hubiera triunfado sobre el capitalismo actual? Esta pregunta la realiza el director de cine Wolfgang Becker en su film de 2002 Good bye, Lenin! Esta película es una obra cómica e hilarante que nos invita a la reflexión, es como ir en búsqueda del sueño perdido, de un paraíso inexistente o en la construcción de una utopía melancólica. La historia se sitúa en la Alemania del Este en el otoño de octubre de 1989 y gira en torno a una familia: los Kerner. Una madre dejada (la actriz Katrine Saf) con dos hijos, Alex (Daniel Brühl) y Lara (Chulpan Kharnatova). La familia vive en la Alemania Oriental bajo el dominio del Partido Socialista Unificado (SED, por sus siglas en alemán [Rodríguez Araujo, O., LaJornada, 2004]), partido único que gobernaba en toda la RDA (República ¿Democrática? Alemana).

No se establecen fechas a lo largo de la película, pero se pueden inferir de los hechos históricos que envuelven el momento. Por una parte está la negociación entre el sindicato polaco Solidaridad y el general comunista Jaruselzski para los acuerdos de abril de 1989 que permitieron la democratización en Polonia. Por otra parte está la democratización de Hungría también en la primavera de 1989 que permitió abrir sus fronteras con Austria y comenzó el gran éxodo de alemanes orientales hacia la parte occidental. Esto dio pie a las manifestaciones de octubre y noviembre en Alemania del Este mismas que se encuentran en el guión de la película.

Lo anterior es así, puesto que el personaje principal Alex, se encuentra en una manifestación cuando su madre (que venía de recoger un premio que el Partido Socialista le había entregado por su buen comportamiento hacia el régimen) lo ve y cae desmayada entrando en un estado de coma que durará ocho meses. La manifestación en la película es reprimida y Alex encarcelado; sin embargo, debido al estado en el que se encuentra su madre es liberado. El personaje tiene un sentimiento de culpa y se encarga de cuidar a su mamá en el hospital, mientras, afuera, los cambios políticos empiezan a terminar con el sueño socialista de la Europa del Este. Se desvanece el politburó del SED (8 de noviembre de 1989) bajo el mando de Egon Krenz, se comienza a abrir la frontera con el lado occidental al mismo tiempo que se comienza con la destrucción del Significante del Muro de Berlín y el capitalismo empieza a imperar en el lado este. La madre de Alex despierta ocho meses después de su coma pero en un estado sumamente débil, su corazón en específico no soportaría ningún sobresalto por mínimo que éste fuera ya que puede matarla. Alex entonces, piensa que su madre no se puede enterar de la apertura de la frontera, no puede tener conocimiento de que la RDA ha sucumbido, que todo aquello por lo que dedicó su vida simplemente ya no existe y que el lado occidental ha triunfado.

Entonces comienza a crear todo un ambiente donde simula que nada ha ocurrido, que la unión alemana no se dio, e invierte los papeles, sitúa a su madre dentro de su habitación y recrea el cuarto como estaba justo antes de que ella estuviera en coma, le consigue botellas de pepinillos holandeses que pone en frascos con la etiqueta de la RDA, saca la ropa vieja y obliga a su hermana y esposo a vestirse como lo hacían antes de la unificación. Existen escenas de reflexión como cuando discute con su hermana -porque ella no quería seguirle el juego- y Alex le reclama que si está bien que su madre se entere que dejó sus estudios para terminar trabajando de cajera en un Burger King; y la pregunta aquí es, ¿cuántos profesionistas debido al capitalismo no han terminado de taxistas, taqueros, empleados de SEARS como vendedores de ropa, en empresas de telemarketing, etc.? Los problemas comienzan a complicarse cuando la madre le pide ver el noticiero y Alex, con ayuda de su amigo Denis (Florian Lukas), en cartuchos editados VHS, simulan el noticiero de la RDA e invierten las versiones, las personas que salieron corriendo de la Alemania del Este hacia el lado occidental, las presentan como los alemanes occidentales que pedían refugio en el lado socialista. El propio director llegó a exclamar que busca la nostalgia por un objeto que ya no está: el Muro. Para él es un personaje más, que a diferencia de otros films, no representa un problema sino es la ausencia de dicho muro la que causa el drama (Valero Martínez, T., cinehistoria: web).

Una escena que remarca todo, es cuando la madre logra ver por la ventana un anuncio de la Coca-Cola, por lo cual en el siguiente noticiario se inventan una noticia donde se "descubre" que la fórmula de la Coca-Cola fue socialista desde la década de los 50's. Imágenes y escenas de ese tipo se repiten a lo largo de la película. Pasajes cómicos que nos invitan a pensar qué hubiese pasado si el mundo fuera al revés. Si el imperio socialista ruso (que tanto crítico Octavio Paz y que lo hizo a creedor de vituperios de diferentes políticos y escritores, entre ellos Vargas Llosa y Monsiváis), hubiera triunfado sobre el capitalismo. Es decir si el socialismo hubiese construido la sociedad actual que el capitalismo ha levantado, algo así como un China reload.

Good bye, Lenin! es la construcción no de una utopía socialista, sino de un socialismo paralelo, intrínseco dentro del propio socialismo. Es el sueño de los socialistas y el motivo por el cual aún siguen existiendo muchos neomarxistas de café, empeñados en decir que el comunismo y el socialismo siguen siendo un potencial emancipador, y de igual manera, para el capitalismo y el neoliberalismo el comunismo/socialismo siguen siendo un monstruo que debe ser eliminado. Un film desgarrador y al mismo tiempo reflexivo; cómico y melancólico. ?i?ek (?i?ek, S., En defensa de causas perdidas: 2008) dice que en esta película se refleja la "Ostalgie", esto quiere decir que es el reflejo de la nostalgia por la pérdida de una sociedad que ya no existe, pero no es una nostalgia por el olvido de esa misma sociedad. Se practica el olvido para la época nazi, pero no se olvida, de manera nostálgica, la Alemania del Este.

Alemania unificada se convirtió en un ícono económico, militar, social, cultural, deportivo, ecológico y educativo, para el nuevo siglo y milenio; en otras palabras, el sueño máximo del capitalismo (y por qué no del hitlerismo) aplicado a las bases de la solidaridad y comunitarismo. Su presencia en la (Des)Uni(da)ón Europea es fundamental para el fortalecimiento de la zona y lo único que queda decir es hasta cuándo diremos Good bye, Adam Smith!

Luis David Niño Segura

[email protected]

Tw: @ld_nio


Sobre esta noticia

Autor:
Cronicasrevista (4993 noticias)
Fuente:
grupocronicasrevista.org
Visitas:
519
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.