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La más grande historia de amor de todos los tiempos. (2a. parte Sacrificio)

06/10/2009 01:46 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

El amor implica sacrificio. El más grande ejemplo es este; Tanto amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga una vida eterna

El enfrentamiento por la salvación de la humanidad inicia cuando Jesús es enviado al desierto para ser tentado por el demonio. La Biblia narra que Jesús estuvo en el desierto durante 40 días y 40 noches sin probar alimentos. El demonio lo tienta tres veces, la primera le dice; has que estas piedras se conviertan en pan. Jesús respondió; no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Jesús no cede en ninguna de las tentaciones y permanece fiel a su padre. Satanás sabe que la única manera de vencer a Jesús será por medio de la muerte, para esto habrá de valerse del rencor humano para poder consumar su objetivo. 1). No permitirá que Jesús sea reconocido por su gente. 2). Los fariseos y maestros de la ley buscaran por todos los medios posibles llevarlo a la muerte. 3). Provocara traición en uno de sus amados discípulos.

Jesús recorre caminos con el único fin de mostrar sus enseñanzas. Jesús decía; no acumulen tesoros para sí, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Porque donde esta tu tesoro, allí estará tan bien tú corazón. Encuentra respuesta en la gente, sobre todo la marginada, la necesitada y la enferma. Pero Jesús dijo que los sanos no necesitaban un medico, sino los enfermos. La voz del profeta Isaías habría de cumplirse cabalmente; él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores. Encuentra oposición en algunos sectores, pero Jesús les ha dicho; a cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi padre que está en los cielos. Jesús advierte que no ha venido a traer paz a la tierra y dice; pondré al hombre en contra de su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra. Los enemigos de cada cual serán de su propia familia. Pero también alienta a los que lo siguen; vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontraran descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.

Nuevamente el reconocimiento de fe proviene de un hombre ajeno, no de los suyos, sino de un oficial Romano que le implora sanar a uno de sus sirvientes. Cuando Jesús le dice que lo lleve ante este sirviente, el oficial Romano se declara indigno de llevarlo a su casa, mejor, le dice, bastara una sola palabra suya para que mí sirviente sane. Jesús les dice a sus discípulos; les aseguro que no he encontrado a nadie con una fe tan grande. O la fe de una mujer enferma, que padecía sangrados desde hacia mucho tiempo. La mujer se empeña en tocar tímidamente el manto del Mesías, pero es tal su fe que Jesús la siente en su alma y pregunta; ¿Quién me ha tocado? Una vez que la pobre mujer le indica que ha sido ella, Jesús le toca la frente con la mano y le dice; has sanado porque tu fe ha sido grande. Ante estos acontecimientos podíamos imaginar que la gente se arrodillaría ante este hombre. La Biblia dice lo contrario; aunque miran, no ven; aunque oyen, no escuchan ni entienden. El profeta Isaías lo había advertido tiempo atrás; por mucho que oigan, no entenderán, por mucho que vean, no percibirán. Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se le han embotado los oídos, y se le han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón y se convertirían y yo los sanaría.

Jesús responde a la tentación; esta escrito, no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios

Jesús sabe que la hora esta cada vez más cerca. Incluso predice su muerte y les dice a sus discípulos; el hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley. Ellos lo condenaran a muerte y lo entregaran a los gentiles para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen. La Biblia dice; Dios no envío a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de el. Los fariseos han tramado algunas trampas para hacer caer al maestro, como el pago de impuestos al Cesar, situación que no hace vacilar a Jesús cuando lo increpan; ¿esta permitido pagar impuestos al Cesar? Jesús dice; lo del Cesar al Cesar y lo de Dios a Dios. Y la mujer adultera a quien Jesús salva de ser apedreada cuando hace una sola pregunta a sus agresores; ¿Quién de ustedes esta libre de pecado? De todas las injurias sale Jesús victorioso. Los fariseos y maestros de la ley no soportan, sin embargo, que Jesús se proclame así mismo ser el Hijo de Dios, y lo consideran una blasfemia. Jesús los llama hipócritas, guías ciegos, camada de víboras y les advierte; ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuantas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste! Pues bien, la casa de ustedes va a quedar abandonada. Y les advierto, que ya no volverán a verme hasta que digan; ¡Bendito el que viene en el nombre del señor! No tienen otra alternativa y conspiran su muerte. Encuentran un aliado en un hombre ambicioso y le ofrecen una cantidad de dinero. Su nombre era Judas y era uno de sus discípulos. Su pago fue 30 monedas de plata.

El Mesías esta angustiado por lo que viene, pero es humilde y muestra obediencia y fidelidad. El plan para rescatar al mundo del pecado sigue de acuerdo a la voluntad de su padre y Jesús esta dispuesto a terminarlo según lo anunciado; el murió en la cruz para que nosotros pudiéramos ser perdonados, porque Cristo murió por los pecados una vez por todos, el justo por los injustos, a fin de llevarnos a todos los hombres a Dios. Jesús demuestra voluntad al orar así ante su padre; Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo, hágase tú voluntad. La traición, finalmente, se ha consumado, sin embargo el trago amargo es cruel al descubrir que no solo es Judas quien lo traiciona, sino todo el mundo. El arresto se hace patente bajo una sensible recriminación; ¿acaso soy un bandido, para que vengan con espadas y palos a arrestarme? Todos los días me sentaba a enseñar en el templo, y no me prendieron. El momento de la verdad ha llegado. Jesús ha orado ante su padre para pedirle; Glorifica a tu hijo, para que tu hijo te glorifique a ti, ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado. Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tu has enviado. Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.

Es llevado a Pilatos, quien le pregunta; ¿eres tú el rey de los judíos? Jesús respondió; tú lo has dicho. Han sido tu propio pueblo y los jefes de los sacerdotes los que te entregan a mi ¿Qué has hecho para merecerlo? La Biblia dice que Jesús reconoce en ese momento, ante la pregunta de Pilatos, que su reino no es de este mundo “si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los Judíos me arrestaran”. El que reconoce su inocencia es el propio Pilatos, quien dice a los que le han enviado ante el; yo no encuentro que este hombre sea culpable de nada. La multitud presiona a Pilatos para que lo crucifique, pero este manda azotarlo. La Biblia dice; los soldados, que habían tejido una corona de espinas, se la pusieron a Jesús en la cabeza y lo vistieron con un manto de color púrpura, ¡viva el rey de los judíos!, le gritaban, mientras se le acercaban para abofetearlo. No era suficiente el martirio. Jesús permanece ensangrentado, golpeado, lastimado y exhausto cuando, una vez más, escucha que su pueblo le da la espalda. Han elegido a un bandido llamado Barrabás para ser libre a cambio de la muerte de, quien hasta hace poco, era considerado el Mesías. Pilatos se lava las manos mientras el pueblo gritaba ¡crucifícale, crucifícale!...

Jesús es tentado en el desierto por el demonio; has que estas piedras se conviertan en pan, le dice

Continuara…


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Javier (07/10/2009)

muy bueno , claro, pts importantes en la cual nos damos cuenta el verdadero amor de aquel(Jesús) tomo nuestro lugar para darnos vida eterna

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Fermin O. (08/10/2009)

me ha gustado tu manera de contar esta historia y espero con ansias la tercera parte.