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La más grande historia de amor de todos los tiempos. (3ª. Parte 100%)

13/10/2009 10:22 4 Comentarios Lectura: ( palabras)

El amor es incondicional. ¿Cuándo das amor lo condicionas o lo entregas por entero? ¿Hasta donde estarías dispuesto a llegar por amor?

Si hablamos de sacrificio y de entregarlo todo a cambio de nada, entonces lo ideal sería un amor que se da al 100%. Jesucristo lo dio al morir en una cruz para toda la humanidad.

Satanás lleva la delantera. Ha provocado temor en uno de sus amados discípulos, que lo ha negado tal como Jesús le predijo “antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces”. Es abandonado por los suyos, rechazado y condenado por los jefes espirituales; Jesús esta solo ante su destino. Poncio Pilatos ha decidido ceder a la demanda del Pueblo dejando en libertad a Barrabás, sin embargo a quien por mucho tiempo esperaron como el Mesías, ahora desean su muerte. Los soldados romanos cubren el maltrecho cuerpo de Jesús con sus vestidos blancos, que impide mostrar las huellas de un castigo severo y excesivo. Colocan sobre su cabeza una corona de espinas y la sangre fluye fácil sobre su cien. Se han burlado de el, lo han escupido y finalmente deciden llevarlo al Gólgota para crucificarle. El profeta Isaías lo había anunciado: ofrecí mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a los que me arrancaban la barba; ante las burlas y los escupitajos no escondí mi rostro. La Biblia dice; tú bien sabes cómo me insultan, me avergüenzan y denigran; sabes quiénes son mis adversarios. Los insultos me han destrozado el corazón; para mí ya no hay remedio. Busqué compasión, y no la encontré. En mi comida pusieron hiel; tuve sed y me dieron vinagre.

Como oveja, fue llevado al matadero; y como cordero que enmudece ante su trasquilador, ni siquiera abrió la boca. Lo humillaron y no le hicieron justicia. ¿Quién describirá su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra. Es crucificado como un delincuente peligroso, igual que a los dos que han puesto, uno a su derecha y otro a su izquierda. Uno de ellos le ha dicho; “¿no eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo”. El criminal que esta a su derecha lo reprende; ¿Ni siquiera temor tienes de Dios? En nuestro caso, el castigo es justo, pues sufrimos lo que merecen nuestros delitos, pero este hombre no ha hecho nada malo. Luego dijo; Jesús acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso, le contesto Jesús. Los soldados romanos echan suerte para repartirse la ropa del Mesías. El evangelista Lucas ha contado; la gente, por su parte, se quedó observando, y aun los gobernantes estaban burlándose de él. Los que pasaban meneaban su cabeza y blasfemaban contra él; tú, que destruyes el templo y en tres días lo reconstruyes, ¡sálvate a ti mismo! ¡Si eres el hijo de Dios, baja de la cruz! Arriba de la cruz pendía un letrero que decía a manera de burla; “Éste es el rey de los Judíos”.

Aquella tarde habría de recordar el rechazo de su pueblo, cuando fue abierto el libro de Isaías que decía; Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos. Habría de recordar la traición de su discípulo Judas y el abandono de los demás cuando lo apresaron. Recordó cuando el pueblo entero lo abandono a su suerte, a un castigo inclemente que sufrió en manos de los soldados Romanos y las burlas de las que fue objeto, y aun ahora que estaba próximo a morir lo hacían. Lo recordaba todo, pero en su corazón no existía rencor alguno, incluso cuando un oficial Romano extendió una esponja con vinagre para que bebiera de ella, Jesús no le recrimino ni con el pensamiento, por el contrario, levantó el rostro al cielo e imploró, como se implora por unos niños que hacen travesuras; ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen! Jesús sabe que ha llegado el momento. Ha tenido que recordar el motivo de su condena, que fue, como pretextaron los judíos, hacerse pasar como el hijo de Dios. Poncio Pilatos le preguntó ¿De donde eres tú?; ¿no te das cuenta de que tengo poder para ponerte en libertad o para mandar que te crucifiquen? Jesús le contestó; no tendrías ningún poder sobre mí si no se te hubiera dado desde arriba. En efecto, Poncio Pilatos solo cumplía lo que Dios le había ordenado que hiciera. Pilatos cumplía la voluntad de Dios sin conocerlo, esa voluntad que Jesús estaba próximo a respetar en su cumplimiento total. Todo debe suceder según al plan salvifico de su padre. Jesús se ha mantenido fiel hasta el final. Sabe que el camino escogido en la encarnación no es la manifestación aparatosa e imponente de la divinidad sino de la manifestación discreta y respetuosa de la libertad del hombre. Y el momento de la culminación llego. La Biblia narra; desde el medio día hasta la media tarde, toda la tierra quedó sumida en la oscuridad, pues el sol se oculto. Como a las tres de la tarde Jesús gritó; ¿Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado? Y la cortina del santuario del templo se rasgó en dos. En ese momento exclamó; Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. La tierra tembló y se partieron las rocas. Se abrieron los sepulcros, y muchos santos que habían muerto resucitaron. Los soldados romanos que lo custodiaban, vieron el terremoto y quedaron asustados. Uno de ellos exclamó ¡verdaderamente, este era el hijo de Dios! Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea, se quedaron observando la escena desde lejos. Se había cumplido lo escrito por el profeta Amós que dijo; En aquel día, dice el Señor, haré que el sol se ponga a mediodía, y que en pleno día la tierra se oscurezca. Convertiré en luto sus fiestas religiosas y en cantos fúnebres todas sus canciones. Los vestiré de luto y les afeitare la cabeza. Será como si lloraran la muerte de un hijo único, y terminarán el día en amargura. Jesús ha pagado con su muerte el costo de nuestros pecados.

Todo esta consumado. El triunfo del maligno esta cerca y Jesús habrá pasado a ser uno más en la lista de los profetas. La Biblia dice que Jesús fue puesto en una tumba vacía perteneciente a un hombre rico de la provincia de Arimatea, llamado José. Cuenta que también Nicodemo llegó con unos treinta kilos de una mezcla entre mirra y perfumes para untarlo sobre el cadáver, y entre ambos lo envolvieron con sabanas y vendas blancas de lino y lo depositaron en ese lugar, frente a una huerta. La tumba fue cerrada por una roca enorme, custodiado por soldados romanos. El Mesías ha muerto y nada era para los sacerdotes y fariseos hallar mejor testimonio que este, incluso lo dicho por Jesús, que levantaría el templo en tres días, sería tan falso como haberse proclamado así mismo hijo de Dios. Ellos ignoraban que el templo del que hablaba era su propio cuerpo. Finalmente el triunfo sobre el maligno llegó al tercer día; Jesucristo ha resucitado. El plan de Dios se ha cumplido con la muerte de su hijo único al que ha entregado para el perdón de los pecados y al que ha resucitado para esperanza de toda la humanidad de una vida eterna.

Pero también por la obediencia de uno solo, muchos serán contituidos justos. (Jesucristo)

Jesús entregó su vida sin miramientos y nos dio una muestra de su amor al 100%. Esta es la mas grande historia de amor de todos los tiempos, la de un hombre que amó a la humanidad sin importarle credo, raza, color e idioma. El vino a rescatarnos del pecado en manos del maligno a costa de su vida. La Biblia dice; por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte paso a toda la humanidad, y todos se convirtieron en pecadores. Pero el pecado de Adán no puede compararse con el regalo de Dios. Pues si por el pecado de un solo hombre todos murieron, cuanto más el don que vino por el regalo de un solo hombre, Jesucristo, que abunda para todos nosotros. Así como un solo pecado causo la condenación de todos nosotros, también un solo acto de justicia produjo la justificación de tener una vida eterna. Jesucristo no solo perdonó nuestros pecados, además nos da la oportunidad de tener una vida eterna a su lado. La Biblia dice; si hemos muerto con Cristo, confiamos también que viviremos con el. Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él.

Jesucristo entregó su vida por cada uno de nosotros, la pregunta es ¿Qué hemos hecho nosotros por Cristo para recompensar su sacrificio? Sabemos ahora que Cristo vive y que esta sentado a la derecha del padre y espera tener una relación personal con cada uno de nosotros. La Biblia dice; entonces Jesucristo resucitó de entre los muertos para mostrar que podía darnos la vida eterna. Dios ha mostrado su amor por nosotros, es tiempo de responder a su amor haciendo algo por él ¿Cuál es la respuesta? Creyendo en Jesucristo como nuestro salvador y dejando que él sea quien lleve nuestra vida. La Biblia dice que si confiesas con tu boca que Jesús es el señor, y crees en tú corazón que Dios lo levanto de entre los muertos, tendrás la salvación. El paso para hacerlo y tener una relación personal con Dios es confesarlo con esta palabras: Querido Dios, sé que mi pecado me ha separado de ti, y confieso mi pecado. Estoy arrepentido. Reconozco que me amas y que enviaste a Jesucristo a morir en la cruz, tomando mi lugar, y llevando sobre si la carga de mi pecado. Gracias. Quiero arrepentirme de mi pecado y comenzar a seguirte y a servirte. Me doy entero a ti. Comienza, por favor, a dirigir mi vida. Gracias por darme una vida nueva. En el nombre de Jesús te lo pido, amen.

El regalo de la salvación es la prueba de amor más grande que pueda darte Jesucristo para comprobar que te ama. La sangre que derramó en la cruz es el testimonio de su veracidad. ¿Vas a rechazar su invitación? Cuando alguien se acerque a ti y quiera hablarte de Cristo, no cierres tu mente ni endurezcas tú corazón. El apóstol Pablo ha dicho; “Era necesario que les anunciáramos la palabra de Dios primero a ustedes. Como la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, ahora vamos a dirigirnos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor; te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra”. Jesús dijo; el que tenga oídos, que oiga.

Fin.


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Sandra Rom (13/10/2009)

Muy Interesante este articulo, me gustaria seguir obteniendo informacion a xcerca de esto

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Pensativo (13/10/2009)

Estimada Sandra. Gracias por tus comentarios. En esta misma pagina encontraras las dos partes anteriores de La más grande historia de amor de todos los tiempos. Puedes dar clip en mi pseudonimo Pensativo e inmediatamente te llevara a ellos.

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Usuario anónimo (13/10/2009)

muy bueno sigue hermano en el camino del Señor ya que el las cosas añadira
es un ejemplo para todos
saludos javier

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Pensativo (13/10/2009)

Estimado Javier. Gracias por tus palabras y el ejemplo es el Señor Jesucristo, quien anima a que trabajemos para el. Un saludo