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Hablan expertos sobre la formación circense en el extranjero

25/11/2010 09:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para llegar a tener una buena escuela de circo en México se requiere de infraestructura, pero también de una mayor comunicación entre los creadores de esta especialidad, cuyos principales exponentes en la actualidad tienen en común el haberse formado en el extranjero. En lo anterior coincidieron los cuatro participantes en la mesa Sistemas de Formación Circense en el Extranjero, con la que se abrieron las actividades del Encuentro de Artes del Circo y de la Calle, que se desarrolla hasta mañana en el Centro Nacional de las Artes (Cenart). En esta mesa de diálogo participaron Karen Bernal, Tania Cervantes, Aziz Gual y Aurelio de la Lama, quienes han tenido que salir de México para poder seguir su profesionalización en las artes circenses. Ello, debido que en México existen muy pocos espacios para aprender, y porque las escuelas más serias y profesionales están en países como Francia, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina y Rusia. La mayoría de los ponentes comenzaron su profesionalización en artes del circo con el ruso Anatolli Lokachtchouk, quien vino a México con el Circo Ruso de Moscú, se quedó aquí a vivir y comenzó a formar artistas. Por turnos cada uno de los ponentes contó su periplo por distintas escuelas y maestros. Aziz Gual, quien es payaso, dijo que su pasión por la comedia nació desde niño, porque haciéndose el gracioso podía llamar la atención de los demás. Luego se formó como mimo y, después, audicionó para la escuela de payasos del Ringling Brothers and Barnum & Bailey Circus, donde aprendió con los mejores del mundo. “Te forman muy bien, pues te enseñan a vender tu propio trabajo, a presentar una audición y, lo que es fundamental, a encontrar tu personaje, cosas muy útiles en tu desarrollo”, precisó. Señaló que su trabajo ha derivado hacia el público infantil, “porque debemos de darle herramientas a los niños para arreglar el futuro de este país”. Añadió que es un clown porque piensa que la “risa es un derecho que no pertenece a nadie, por encima de las palabras prefiero el lenguaje del corazón”. Por su parte, Karen Bernal estudió ocho años en la Academia Mexicana de la Danza, pero luego no pudo audicionar en la Compañía Nacional de Danza, por su baja estatura, así que decidió no volver a bailar. Después comenzó a estudiar circo y audicionó para el Cirque du Soleil, donde trabajó por cerca de dos años. Directora de su propia compañía, Circo Sentido, Bernal actualmente participa en el espectáculo Donka, de la compañía suiza Teatro Sunil, bajo la dirección de Daniele Finzi Pasca, quien actualmente es uno de los mayores creadores de espectáculos para circo en el mundo. Bernal comentó que las artes del circo son una disciplina muy dura, casi un ritual de 24 horas al día, “con el Cirque du Soleil dábamos 10 funciones a la semana y cambiábamos de ciudad cada tres o cuatro días”. Subrayó que todos esos sacrificios valieron la pena porque pudo trabajar con teatro Sunil, “donde sí les importan las personas, y me han ayudado a curar mis lesiones, enseñándome que el alma puede curar el cuerpo”. Aurelio de la Lama, originario de Los Cabos, Baja California Sur, contó que su único acercamiento al circo fue a través del Circo de Capulina, que llegaba de vez en vez a la península. Allí tomó algunas clases de teatro, porque era muy hiperactivo. Luego, ya en la capital del país entró en contacto con el taller de circo de Andrea Peláez, y su mundo cambió radicalmente. Había encontrado su vocación y se entregó de lleno al mundo circense. De la Lama dijo que tuvo que salir de México para seguirse profesionalizando, pero optó por viajar a Buenos Aires, donde estudió en la Escuela de Circo Criollo de los Hermanos Vidal. “En Buenos Aires hay mucha camaradería entre los cirqueros, hay tres o cuatro variedades a la semana. Es como una gran familia, todos se ayudan y enseñan; algo que desgraciadamente en México no existe”, comentó. Finalmente, Tania Cervantes, quien también estudió danza en la Academia Mexicana de la Danza, abandonó México para ir a estudiar a Francia, en la Escuela de Circo Le Lido, en Toulouse, una institución que pone mayor énfasis en desarrollar la creatividad de los alumnos, sin dejar de lado la técnica. Cervantes concluyó que en México, más que un edificio para la escuela de circo, lo que “hace falta es una filosofía del circo, una pedagogía para saber qué queremos enseñar y cómo lo vamos a lograr”. Agregó que también se necesita mucha comunicación entre los cirqueros locales “porque cada quien ve por sus intereses y no le importa lo que hacen los demás”. Verónica Melis dijo que el mundo del circo no va a cambiar de la noche a la mañana, no se puede inventar algo nuevo, lo que sí podemos hacer es reflexionar en qué es lo que queremos decir y cómo queremos decirlo. “Tampoco es aconsejable copiar, es bueno inspirarse en las grandes estructuras, pero tenemos que ser auténticos, ser nosotros mismos que, por otra parte, es lo más difícil de hacer, aseguró Melis, quien ha sido consejera de la Escuela Nacional de Circo y docente de la Escuela Nacional de Teatro de Canadá. Melis actualmente trabaja en el espectáculo Donka, del Teatro Sunil, que dirige Daniele Finzi Pasca, y señaló lo anterior en una conferencia magistral que dictó ene se acontecimiento. En entrevista Melis destacó que el futuro para las artes circenses no es copiar el modelo del Cirque du Soleil, sino buscar ser auténticos y creativos, aunque no se cuente con grandes recursos. Señaló que ella misma es ejemplo de esto, “pues mis espectáculos no tienen grandes recursos, pero sí mucha creatividad”. Melis se graduó con honores en la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de Bologna, y ha trabajado con grandes creadores como Pina Bausch y en los espacios escénicos Scuola Wigman-Dalcroze y Royal Hart Téatre. La creadora escénica se refirió a su labor como docente, y consejera artística de la Escuela Nacional de Circo de Montreal, en Quebec, Canadá, donde se forman los grandes ejecutantes de circo. Expuso que su trabajo consiste en trabajar con los alumnos de segundo y tercer grado (la carrera es de tres años), y apoyarlos para encontrar su parte artística y creadora. “Trato de transmitirles una curiosidad en relación con la cultura, así como por las otras formas artísticas (danza, teatro, música, cine). También hablamos de manera muy individual con cada artista, para saber por qué están en esta profesión; no es una cuestión de psicología, pero sí tienen que entender quiénes son y qué hacen en el circo”, expresó Melis. Recordó que a veces “vamos al cine o los pongo a leer, también vamos a ver otros espectáculos, para que ellos vayan encontrando qué tienen adentro y cómo lo quieren expresar”. “Porque en el mundo del circo se dan casos de que hay quienes tienen una técnica extraordinaria, pero no tienen nada qué decir. Por ello los estimulo para que también trabajen con su cabeza, para encontrar su propia estética y desarrollar su número. Además, deben llevar un cuaderno de creación”, explicó. —Lo más difícil de comprender es la importancia que tienen los demás. Por eso trato de ajar su ego, pero eso es muy difícil; además eso es la cultura actual. Trato de transmitirles que un espectáculo de circo es algo colectivo y no números aislados de los protagonistas, por ello un espectáculo, no es una cuestión de ego”, opinó. Melis puso como ejemplo su espectáculo “Rojo de noche” (Rosso di sera), que trabajó para el fin de cursos de la Escuela de Circo, donde participan los alumnos que se van a graduar. Desarrolló el espectáculo con los números de los alumnos, pero “invitándolos a entrar en mi mundo imaginario; con la finalidad de conseguir una pieza colectiva”. “En Rojo de noche”, añadió, el motivo es el Sol del atardecer que significa esperanza en un mundo mejor. Los actos de circo se enlazan mediante una pelota roja (o muchas), para contar la historia de un viejo teatro que va a ser demolido para construir un centro comercial. El personaje principal es un payaso, que invita a los artistas a enfrentar a los desarrolladores inmobiliarios, y convencerlos de que “el arte siempre va a triunfar sobre los intereses comerciales”. En la Escuela Nacional de Circo de Montreal estudian alrededor de 80 alumnos en los tres grados del sistema profesional, pero también hay alumnos de prepa y niños, que también toman algunos cursos y talleres de circo. También hay un año de prueba, para los alumnos que no son aceptados, pero tienen potencial. Este espectáculo resume la filosofía de Melis que es “ver en el circo la capacidad de crear con nada o casi nada”, además dice que “en el circo no hay una fórmula mágica, un número muy bueno puede estar basado en dos o tres ideas muy simples, no más”. Melis concluyó que para que se dé un buen desarrollo de las artes del circo se necesita invertir dinero y tener una buena infraestructura. Pero “no creo que todo el arte vaya a venir de las escuelas, sino también de los artistas de la calle o de gente autodidacta, que anda viajando por el mundo y aprendiendo cosas”, pecisó. Finalmente expresó que “muchas cosas se aprenden haciéndolas en el escenario. Creo que el futuro del arte está en colaborar con gente creativa, de diferentes partes del mundo; no pienso que exista el lugar perfecto para aprender. Lo que sí hay en lugares como la Escuela de Circo de Montreal es una filosofía de la enseñanza, y se empieza con los niños”.

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