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El hedor en mi planeta, silencio en la ciudad

19/08/2017 22:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El estruendo de la puerta, me hace saltar

Fuente Literaria/ Relatos de Ciencia- Ficción/01.02

 

El estruendo de la puerta, me hace saltar. A lo lejos diviso la pista de aterrizaje y la luz es muy tenue, sí me permiten la entrada podré descansar, llevo un cojín sobre mis espaldas. La nave luce rápida, pero las respuestas no lucen bien. Provienen del otro lado del océano, son muchas veces una imitación de los originales, llevo comida, en mi planeta hay muy poca y la dirección de ancianos de la galaxia, lo viene cesanteando y bloqueando sus cuentas. Su gobernante, no quiere darse cuenta de los efectos del tiempo.

Busco el equilibrio espiritual, hay silencio, nada bueno se ve desde arriba, hombres corpulentos lanzando gases a nuestra generación joven. Algunos heridos y golpeados, con muletas, los hospitales con gente en constante alarido, se escuchan los ecos en lo seco. Sobre un risco, el violinista salpicando con sus sonidos las picas y carreteras de la gran ciudad.

Aterrizo y siento el aroma de la decadencia, este planeta era rico, hoy luce en decadencia.

Hemos de tardar en recuperarlo de nuevo y ya mi pelo esta largo, ensortijado, poco puedo agitarme, mi copiloto lleva una muleta, fue herido en una noche de amoríos y cervezas, mientras yo rescataba a mi alma gemela y la mutante, que, debe ir al laboratorio a renovarse. En caso adverso, una pierna artificial irá en su miembro izquierdo, las tanquetas, la aprisionaron contra el piso. Un planeta extraño, desea imponernos su modelo de usurpación y totalitarismo.

El hedor, aumenta a cada segundo, un mendigo se me acerca para avisarme que en el vagón del tranvía hay ciudadanos angustiados, debo irme a pie y con mis tres acompañantes, un carro de mula me servirá de transporte, pero, adelante, existe un punto de control militar y no tengo billetes en la billetera para tranzar y pasar el cercado, el aeropuerto ya tiene sus luces apagadas, no hay ya, tráfico aéreo.

La mendicidad, invade mi planeta

Desprovisto ya de paciencia, empatía e inclusive del menor vestigio de misericordia, saco un billete de mi cartera y, amparado tras una amistosa palmada en la espalda –ahórranos el mal rato, ¿quieres?

Logro pasar.

Llego, a mi lugar de trabajo, subo poco a poco, los escalones. Entro al laboratorio y prendo el computador, reviso los códigos y empiezo con dos médicos a amputar y colocar la pierna, a la mutante.

Afuera, se encuentran indignados, rostros que no aprueban      al gobernante y todos, guardan un gran secreto, desean libertad, pero, la bota militar los aprisiona. Desean que fuerzas interplanetarias, los saque de este marasmo, sin principio, ni fin.

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (167 noticias)
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Tipo:
Opinión
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