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Mi hijo aún moja la cama

10/07/2013 14:36 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mi hijo aún moja la cama SyM - Regina Reyna

Si a los 3 años el niño moja la cama mientras duerme puede no ser tan grave como si lo hiciera a los 12. Cuando este problema se presenta a mayor edad, autoestima y seguridad en sí mismo pueden estar en peligro. Conozca sus orígenes y las soluciones.

De acuerdo a lo que señalan los pediatras, el problema de no contener la orina mientras se duerme recibe el nombre de enuresis se presenta en 30% de los niños de 4 años, en 10% de los que tienen 6, en 3% de los de 12 y en 1% de los adolescentes.

Aunque la enuresis es tan vieja como el hombre mismo, fue hasta el siglo XIX, cuando la Pediatría se constituyó como especialidad médica, que se hizo aun más notorio como problema de salud, ya que hasta entonces había sido tratada por brujos y hechiceros por ser motivo de vergüenza en la familia.

Aun y cuando se piensa que la enuresis es una enfermedad, en realidad es el síntoma de un verdadero problema que debe recibir tratamiento, así sea psicológico o fisiológico (en menor porcentaje).

Los investigadores del tema (tanto urólogos infantiles como psicólogos) coinciden en ubicar cuatro tipos:

  • Enuresis primaria no complicada. Se presenta en aquellos niños que después de dejar los pañales continúan orinándose durante la noche, por periodos no mayores a seis meses. El único síntoma es el escape de orina durante la noche, sin antecedentes de infecciones urinarias, incontinencia diurna o urgencia miccional (acto de orinar).
  • Enuresis primaria complicada. Los niños que sufren este problema, además de mojar la cama durante la noche lo hacen con sus ropas durante el día, debido principalmente a infecciones urinarias, vejiga neurogénica (que responde a impulsos nerviosos y no tiene control), anomalías de la médula espinal, diabetes mellitus, alteraciones renales y en la uretra (conducto por el que viaja la orina para salir a través del pene) en los niños, o conductos urinarios fuera de la posición normal en las niñas.

La acción es totalmente involuntaria y los sorprende en cualquier momento de su vida cotidiana, por lo que resulta importante que los padres no tachen a los pequeños de "flojos" para ir al baño, ya que esto disminuye aun más su autoestima.

Todos estos pacientes requieren atención por parte de especialistas médicos en las vías urinarias (urólogos infantiles) para un estudio y tratamiento adecuado. No obstante, es común que en estos casos se prescriba medicación relajante de la vejiga (oxibutina), que evita el escape de orina y micción frecuente.

Enuresis Secundaria no Complicada. Después de varios meses de correcto control esfinteriano (esfinter es el músculo que permite la salida de orina), muchos niños recaen en enuresis, lo cual puede deberse a situaciones especiales en ese momento de su vida: nacimiento de un hermano, separación de los padres, muerte de un familiar cercano, mudanza y cambio de colegio, entre otros.

Lo mejor en este tipo de casos es seguir terapia psicológica que ayude a identificar el origen del problema y su tratamiento.

Enuresis Secundaria Complicada. Puede conjuntar varias de las causas anteriores, además de otros síntomas, y puede ser recurrente en los niños mayores (cercanos a los 12 años de edad). Se recomienda consultar al urólogo (especialista médico en vías urinarias) para profundizar los estudios y determinar el tratamiento a seguir.

Así como la Medicina ha hecho la clasificación que se mostró líneas arriba, también señalan otras causas que no deben descartarse:

  • Retraso madurativo. La capacidad del niño para inhibir el vaciado de la vejiga durante la noche se reduce, debido a un retraso en la maduración funcional del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).
  • Factores genéticos. La mayoría de los pequeños con enuresis tienen padres que sufrieron el mismo problema; cuando ambos padres la tuvieron, 77% de los niños también la presentarán; si lo hereda de sólo uno de los padres, 44% de los chicos se verán afectados. Únicamente 15% de los niños la padecen sin que sus antecesores la hayan experimentado.
  • Trastornos del sueño. Aunque se sabe que los pacientes con enuresis tienen patrones normales al dormir, el problema puede presentarse por anomalías que impiden que el pequeño llegue a la etapa profunda del sueño; sirva como información que quienes sufren el problema presentan mayor dificultad para despertarse, alteración que se encuentra en estudio, pues se considera que puede contribuir a la incapacidad para inhibir la micción (acción de orinar).
  • Secreción de hormona antidiurética. La hormona antidiurética se encarga de regular la producción de orina por parte de los riñones. De manera que cuando no se presenta una elevación normal de esta hormona durante la noche, aumenta la cantidad del líquido y la vejiga se ve superada en su capacidad de retención, por lo que se produce una micción involuntaria.

A este respecto, existen fármacos que se administran por vía oral o como spray nasal que actúan sobre el riñón simulando la acción de la hormona antidiurética.

Por una cama seca

De acuerdo a los especialistas, en caso de enuresis se recomienda comenzar el tratamiento entre los 5 y 6 años, incluso poniendo en práctica técnicas psicológicas como biofeedback (se emplean sensores conectados al cuerpo del paciente que envían señales a una computadora, que ayudan a determinar las causas de un problema específico), para la que es indispensable la ayuda de un experto en la materia.

Es claro que los niños mayores suelen sufrir mucho más que los pequeños, por lo que requieren a menudo un trabajo en equipo más enérgico, para conseguir una respuesta rápida y segura. Puede no ser raro que hayan recaídas en plena época de mejoría, para lo cual es muy importante no perder la paciencia entre los integrantes del equipo.

Superar el problema de enuresis requiere de esfuerzo cooperativo del chico, los padres y el médico. El primero debe estar conciente del problema y mostrar toda su voluntad para dejarlo atrás, en tanto que los padres deben brindar apoyo y estimular positivamente al hijo para ayudarlo a mejorar la confianza en sí mismo. Es de considerarse que bromas, castigos y reprimendas además de no ser efectivos pueden ser contraproducentes, interfiriendo en la superación del problema.

SyM

Última actualización: 07-2013


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Autor:
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Fuente:
saludymedicinas.com.mx
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