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Por qué hombres blancos son los protagonistas de matanzas en EU

18/12/2012 15:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Por Hugo Schwyzer, profesor de estudios de género en la Universidad de Pasadena:

(este artículo fue publicado poco después de la matanza de James Holmes, en Colorado durante la premier de Batman)

¿Los hombres blancos son particularmente propensos a llevar a cabo matanzas tan familiares hoy en día como la de la semana pasada en Aurora? ¿hay algo en los hombres blancos de clase media que los hace convertir cine y escuelas en campos de matanza?…en una palabra: sí.

No todos los asesinatos masivos ocurridos en los últimos años han sido perpetrados por tipos blancos de clase media. Pero, como apuntó Jamie Utt algunas horas después de la matanza en Colorado, en aquellas matanzas raras matanzas perpetradas por hombres de color (como la de 2007 en el tecnológico de Virginia o en 2009 en Fort Hood) la reacción más común es buscar una relación entre la raza y religión de la asesino para buscar una explicación.

Luego de que Seung-Hui Cho matara a 32 personas en Blacksburg, los medios apuntaron a que la falta de preocupación de la cultura coreana por las enfermedades mentales ayudaron a que el joven cometiera la mayor masacre en la historia de EU. Cuando Nidal Hasan disparo en Fort Hood, su fe musulmana fue la única explicación que la opinión pública necesitaba sobre sus motivaciones.

Parece plausible que extremismo islamista llevara a Hasan a matar; es posible que el contexto cultural de Cho hiciera que sus problemas mentales fueran ignorados. Etnia, fe y clase social son partes esenciales de la identidad cultural moderna del hombre; siempre forman parte de la explicación de porqué actuamos y pensamos como lo hacemos. La diferencia, como apuntó Chauncey DeVega, es que cuando un hombre blanco comete actos similares no oímos que su maldad, su color de piel o su clase social sean factores significativos para sus acciones. Peggy McIntosh mencionó en su famosa "lista de privilegios blancos", vemos a las personas blancas como individuos cuya moral refleja partes de su voluntad. En otras palabras, los hombres blancos matan sólo porque están "enfermos" o son "malvados", cuando alguien de color asesina, es tanto por lo anterior como por factores inherentes a su raza.

Quizás el primer recurso que los privilegios no ganados conllevan es tener la sensación de que el espacio público "te pertenece". Si, como Holmes la semana pasada, o Charles Whitman, quien mató a 16 personas en la Universidad de Texas en 1966, eres un norteamericano "de cepa", con educación universitaria, blanco y de una familia próspera, es seguro tengas la idea de que no hay ningún lugar esté fuera de tu alcance. Los hombres blancos de clase media para arriba esperan que, a donde quiera que vayan, sean aceptados y escuchados. Cuando ese sentido de aceptación es frutrado, aunado a muchas razones sicológicas, los hombres hiper privilegiados son los más propensos a reaccionar de manera violenta y con indignación. El hecho de que los asesinos blancos de familias acomodadas escojan escuelas, centros comerciales o salas de cine, sugiere que concebían estos espacios como legítimamente suyos.

Por supuesto que la gran mayoría de los hombres blancos de estratos sociales medios y altos no cometen asesinatos en masa. Cuando fui a la universidad en Berkeley, sentí que seguía los pasos de mis antepasados, y literalmente lo hacía; mis bisabuelos se graduaron de Cal en el siglo XIX. Fui a la misma fraternidad a la que perteneció mi abuelo en 1929. Nunca dudé de que pertenecía a ese campus. Sin embargo, fue en Berkeley donde tuve mis primeras lecciones sobre los privilegios de los hombres blancos. Mi sentido de la pertenencia fungió como una muleta en mis crisis personales. Además, comparando mi situación con la de compañeros y amigos de estratos menos privilegiados, aprendí que esa "confianza" era sólo dada a unos cuantos. Mis amigos de primera generación, quienes eran tan buenos estudiantes como yo, a menudo veían sus carreras paralizadas por obstáculos institucionales. Mi compañero Oscar, quien provenía de una familia granjera, una vez me pidió acompañarlo a hablar con el administrador "necesito tu suerte de niño blanco" me dijo.

Esa "suerte de niño blanco" aún puede abrir muchas puertas: a juntas directivas, membresías en clubes. No digo que esas instituciones sean completamente racistas (no todas). Tampoco digo que los hombres blancos son tratados preferentemente en todos los sentidos. Es sólo que éstos esperan ser bien recibidos a donde quiera que vayan. Cuando se dan cuenta de que la bienvenida automática no se da, entonces tienden a la indignación. Cuando un grupo de blancos de clase media se juntan para hacer política y "recuperar el país", lo que quieren es recuperar los privilegios que alguna vez tuvieron.

Aún no sabemos que condujo a James Holmes a hacer lo que hizo. Sólo entendemos parcialmente lo que llevó otros como Eric Harris, Dylan Klebold, Charles Whitman, y demás hombres blancos que han cometido asesinatos masivos similares. A pesar de que cada uno padecía (o pudo padecer) alguna patología distinta, el hecho de que eligieran espacios públicos para hacerlo dice mucho sobre la cultura en la que fueron educados. En otras palabras: hicieron lo que hicieron por condiciones individuales, pero lo hicieron en un lugar específico en parte por los privilegios de ser blanco.

No es que los hombres blancos sean más violentos. Los índices de violencia doméstica, incluyendo el homicidio, son más o menos los mismos en todos los grupos étnicos. Los asesinos se inclinan más a matar familiares y amigos cercanos que a extraños. Pero, mientras los asesinos promedio matan a sus esposas, los hombres blancos tienen la delantera cuando de asesinatos masivos se trata. En otras palabras, mientras seas menos privilegiado, es menos probable que actúes de manera violenta fuera de tu familia, hacia la comunidad.

Los hombres blancos de familias acomodadas crecen con la expectativa de que sus voces serán escuchadas. Esperamos que los políticos y profesores nos escuchen y respondan. Esperamos soluciones públicas a nuestros problemas. Cuando somos heridos, la diferencia entre el trato que recibimos y el que se nos fue enseñado a esperar, pueden causar furia. Todo asesino hace de su dolor problema de alguien más, pero sólo alguien que sabe lo que es ser privilegiado puede hacer de su dolor un asunto de todo el mundo. Esta es la razón por la que hombres de todas las razas y clases asesinan a sus parientes, pero son los jóvenes blancos privilegiados los que, por mucho, se ateven a salir a escuelas y cines a disparar.

La flexibilidad de las leyes dieron armas para la matanza de Colorado. Un factor sicológico aún no comprobado dio el motivo y, al menos en parte, los privilegios del hombre blanco determinaron el lugar y la magnitud.

Hugo Schwyzer enseña historia y estudios de género en la Universidad de Pasadena desde 1993, donde fue pionero en estudios sobre el hombre y la masculinidad; belleza e imagen corporal.

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Sobre esta noticia

Autor:
Tótua Nia (652 noticias)
Fuente:
impunemex.com
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Tipo:
Reportaje
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