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Homenaje de Carlos Carmona a Atahualpa Yupanqui a 20 años de su muerte

22/05/2012 02:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El compositor y guitarrista argentino Carlos Carmona presenta mañana su obra “Suite Yupanquiana” en los salones de la embajada Argentina en París, donde rendirá tributo al compositor y cantante argentino Atahualpa Yupanqui, quien falleció en Francia, el 23 de mayo de 1992. Carmona, quien estará acompañado por la flautista argentina Florencia Jaurena, concibió su “suite” como una obra de música clásica, inspirada en ritmos populares argentinos y cordilleranos como “El carnavalito”, “La vidala” y “La chacarera”. La presentación se completará con textos de Yupanqui extraídos de algunas de las cartas que el músico le envió a su esposa Nenette, según da cuenta una nota periodística del diario electrónico argentino “El Comercial”. Atahualpa Yupanqui, cuyo nombre verdadero era Héctor Roberto Chavero Haram vio su primera luz en el Campo de la Cruz, Buenos Aires, el 31 de enero de 1908. A los seis años comenzó a tomar clases de violín y después guitarra con el profesor Bautista Almirón, pero no fueron las clases lo que le ayudó a descubrir los sonidos que le dieron fama mundial sino su contacto con el paisaje que lo rodeó, el cielo y la gente de su patria. De acuerdo con sus biógrafos, en 1917 se trasladó con su familia a Tucumán, donde encontró un paisaje diferente, hombres diferentes y diferentes melodías. El mismo diría después, según la biografía que difunde el sitio atahualpayupanqui.org, que la vida lo había colocado allí, “en el reino de las zambas más lindas de la tierra”. A los 13 años de edad, para firmar algunas colaboraciones literarias en el periódico escolar, Roberto comenzó a utilizar el nombre de Atahualpa como homenaje al último soberano Inca. Después agregó el Yupanqui que llevó toda su vida. La traducción de los nombres juntos, significa “el que vino de lejanas tierras a decir, a contar”. Su padre murió de manera prematura, haciendo pronto del joven músico el jefe de familia. Gustó de jugar tenis, box y se hizo periodista, pero al poco tiempo se convirtió en un improvisado maestro de escuela, luego tipógrafo, cronista, músico y fundamentalmente, un gran observador del paisaje y el comportamiento humano. Cuando contaba con 19 años, compuso su primera canción titulada “Camino del indio”, inspirada en el sendero que llevaba su vida entonces. Con su guitarra en mano, una pequeña maleta y algunos pesos, se marchó a recorrer los caminos de su país para reconocer la geografía y su propio canto, donde intuía que estaba el verdadero rostro de su patria. En 1931 se casó con su prima María Alicia Martínez. En 1932 participó en el fallido intento revolucionario de los hermanos Kennedy, en La Paz, obligándolo a refugiarse en Uruguay, junto con su esposa y dos hijos que tenían entonces, Alicia y Roberto. Para 1934, una amnistía permitió a Atahualpa a radicar en Rosario de Santa Fe, donde encontró una oportunidad en LT1 Radio de Litoral. A duo con Ángel Candino, realizó una temporada exitosa en la emisora. Cuentan que llegó entonces a Buenos Aires, donde tuvo que desempeñar diversos oficios que le ayudaron a superar sus días de pobreza y hambre en ocasiones. Durante esa época escribió “El payador perseguido”, “No me dejes partir, viejo algarrobo”, “La arañera” y “Tierra querida”. En Rosario, en 1936, grabó tres discos para la agrupación “El Mangrullo”. Después, en Córdoba, se codeó con grandes personalidades de la cultura, la ciencia y la política, como Aníbal Campos, Mirizzi y Deodoro Roca, quienes en cierta forma moldearon la personalidad futura del artista folclórico. Se presume que en 1942, el argentino ganó un concurso literario de la Entidad de Bellas Artes de Tucumán con “Canción de la zafra" y con el dinero del premio viajó a Chile. Ese año conoció a la francesa Nenette, Antonieta Paula Pépin Fitzpatrich, de quien se enamoró y con quien se casó en 1979, luego de haber abandonado a su anterior esposa e hijos años atrás. Nenette era concertista de piano y compuso varios temas, como "Indiecito dormido", "Luna tucumana", "El arriero", "El alazán" y "Chacarera de las piedras". Hacia 1947 publicó su novela bajo el título “Cerro Bayo”, que se usó después para guión de la cinta “Horizontes de piedra”, donde la música y el papel protagónico lo desempeñó Yupanqui. La cinta obtuvo el Primer Premio en el Festival de Cine Karlovy Vary de Checoslovaquia en 1956 a la Mejor película y a la Mejor música. Se filmó en Tilcara, bajo la dirección de Román Viñoly Barreto y la participación de Mario Lozano, Julia Sandoval, Enrique Fava y Milagros de la Vega. Tras persecuciones por su afiliación al Partido Comunista y fue encarcelado durante el mandato del gobierno peronista. El partido le organizó una gira por Europa del este y visitó Budapest, Hungría, por invitación del Ministerio de Artes y Letras. Entre 1963 y 1964 realizó una gira por Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. A partir de 1962 la Revista Folklore comenzó la publicación de su autobiografía “El canto del viento”, y cuando regresó de su gira reunió ese material en un libro publicado en 1965. En 1992 viajó a Francia para actuar en Nimes, donde se indispuso y falleció el 23 de mayo. Sus cenizas fueron esparcidas en Cerro Colorado. En los últimos días de su vida lo embargó una mirada pesimista. En 1936 sentenció: "En Buenos Aires, el folclore seguirá siendo para algunos una misión, para otros algo que está de moda, y para la gran mayoría una industria".


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