Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Cultura escriba una noticia?

Humor y tragedia, binomio que sustenta trabajo literario de C. Reyna

14/05/2009 11:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La presentación de "Paranoia" (cuento), "La luz al final" (dramaturgia) y "Esto no es una pipa" (novela), con los que la joven escritora Claudia Reyna arrasó en el Concurso del Libro Sonorense 2007, al ganar en los tres géneros, fue la oportunidad para saber si fue suerte de principiante o el surgimiento de un fenómeno literario. Para Eve Gil, David Olguín y Bernardo Ruiz, presentadores de los títulos, "estamos ante un gran talento en ciernes, cuya obra se distingue por un particular manejo de la tragedia y el humor". Un tanto abrumada por los elogiosos comentarios con que fue recibido su trabajo en el marco de la velada realizada en el Centro de Lectura Condesa, la autora nacida en Nogales, Sonora, en 1980, expresó sin ocultar cierto grado de timidez que nunca pensó que vería estos libros impresos. Sobre su incursión en la literatura, recordó que ocurrió cuando tenía 17 años, a través de una serie de ejercicios de escritura que le han permitido evolucionar. Tres años después comenzó a escribir los cuentos que hoy se reúnen en "Paranoia" y posteriormente, se aventuró paralelamente por los terrenos de la novela y la dramaturgia, materializados en los otros dos volúmenes premiados. Admiradora confesa de autores como Julio Cortázar, Truman Capote y Rubem Fonseca, Claudia Reyna reveló que se inscribió al certamen con mucha inseguridad, "porque hasta entonces nadie había leído mis textos y no me consideraba una escritora". "Cuando los escribí nunca pensé en mandarlos a un premio, no sabía si tenían un nivel competitivo. Así que la noticia de que había ganado en los tres géneros me tomó por sorpresa", refiere. Con su marcado acento norteño, se define como una ávida lectora de poesía, cuento, novela y teatro, y expresa su convicción de que además de leer mucho hay que experimentar con la escritura. Al hablar de su tránsito por los géneros, recordó que al principio se sentía más cómoda con el cuento. "Me daba un poco de miedo la novela, por la extensión, por el manejo de la atención, pero he descubierto que es lo que más me gusta". "Ahora, estoy escribiendo mi segunda pieza con una beca de la Fundación para las Letras Mexicanas y creo que es el género con el que me voy a quedar porque siento que me da más posibilidades de expresión. Los cuentos son mis primeros escritos. Teatro y novela caminaron paralelamente y se nota, porque hay una suerte de retroalimentación entre los temas y el tono". Sigue. Humor y tragedia/dos/tono". Sobre el libro de cuentos, consideró que es muy diferente a los otros dos por la influencia que en su momento tenía de la literatura existencialista -concretamente Kafka-; en la novela y la pieza teatral se mantienen presentes los temas trágicos, "pero descubrí en no sé qué momento el humor. Hago una mezcla de tragedia y humor. Su segunda novela está atravesada por el humor, a pesar de que se tratan situaciones muy intensas y dramáticas. "Siento que ya encontré mis temas, mi estilo, no me veo escribiendo otro tipo de narrativa durante un buen tiempo", concluyó. Eve Gil fue la primera en tomar la palabra durante la presentación en la que le tocó hablar en torno a los ocho relatos reunidos en "Paranoia". Sobre ellos, observó que tienen como elemento común el acecho de lo desconocido, no estrictamente lo sobrenatural, sino algo tangible, latente, suspendido. "Una prótesis que toma decisiones por su portadora, una hermana servil que se debate entre la lealtad y la culpa, una pareja de adultos que no tuvieron infancia, componen el inquietante universo de Claudia Reyna, quien sin grandes aspavientos hace germinar en el lector la inadvertida semilla del terror", indicó. Para concluir, señaló que sin lugar a dudas "estamos ante una extraordinaria narradora que ya desde su primer libro, exhibe una técnica que lleva muchos años cultivar". Y calificó a Claudia Reyna como "un talento fuera de serie que ya nació maduro". En su oportunidad, David Olguín, quien se encargó de comentar el libro de teatro "La luz al final", no ocultó su admiración por los tres galardones otorgados a Claudia Reyna, ya que si bien encuentra cercanía entre novela y cuento, considera que dramaturgia y narrativa se ubican en las antípodas. Al referirse a la pieza teatral, apuntó que hay momentos en los que le gana un poco lo narrador, la apuesta hacia el diálogo, a confiar más en la conversación que en la acción, pero subrayó que lo que salva esos momentos de relativa planicie es su sentido del humor. Olguín explicó que "La luz al final" borda sobre una pregunta que representa una de las grandes inquietudes o puntos de partida para situaciones dramáticas y textos de todo tipo: qué nos pasa después de la muerte. La situación de suyo es dramática y Claudia, de una manera chejoviana, desnuda a sus personajes que develan un drama que tiene que ver con las relaciones entre ellos, la faceta democratizadora de la muerte que agarra parejo, la gratuidad del sufrimiento y el absurdo de la existencia. "Me parece -dijo- una situación dramática muy eficaz. Pero lo realmente destacable es que donde de pronto declina la acción o la fuerza dramática, aparece algo que le da fortaleza al texto y que es el sentido de humor de la autora". Acerca de "Esto no es una pipa", Bernardo Ruiz refirió que describe un mundo interior y una circunstancia. El texto inicia a partir de las reflexiones de una mujer que reinventa su realidad para referirse a ella, para explicar por qué no es como los demás. "La novela tiene altos momentos poéticos y un humor contrastante -destacó-, la escuela de Kafka. Unicamente los melodramas acostumbran soslayar los matices que toda vida produce y que toda buena novela en contraste logra evocar". Ruiz concluyó que alejada de facilismos, la prosa de Claudia muestra un rigor minucioso en el cuidado del ritmo, el dominio del vocabulario, la sintaxis pulida, la facilidad para prescindir de adjetivos, de eficacia en sus párrafos, las concisas descripciones y los diálogos sin excesos verbales.

Más sobre

Sobre esta noticia

Autor:
Cultura (17131 noticias)
Visitas:
271
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.